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12 de junio de 2024, 4:00 AM
12 de junio de 2024, 4:00 AM


El clima social y político de Bolivia está que hierve. Hay una marcha de gremialistas hacia La Paz y el anuncio de bloqueo nacional indefinido de parte de los transportistas. Las demandas concretas tienen que ver con la falta de dólares y el incremento de su cotización, así como la necesidad de que la provisión de carburantes se normalice, entre otras que van escalando y que ya exigen el cambio de autoridades nacionales. A ello hay que sumar el alza de productos de la canasta básica en los mercados del país, que ponen en peligro la seguridad alimentaria.

El presidente Luis Arce retornó de Rusia y ayer respondió con un diagnóstico y el anuncio de medidas para contrarrestar la situación. La primera autoridad de Bolivia admitió la crisis alimentaria y la atribuyó al capitalismo que causa el calentamiento global y la alteración del clima, que ocasiona la baja producción, sumado al contrabando de los alimentos hacia países vecinos, donde -según explicó- también hay desabastecimiento de esos productos.
Además, criticó a los gobiernos anteriores por falta de una política de hidrocarburos que descuidó la exploración. Asimismo, admitió que la cotización del dólar se ha vuelto a disparar por especulación. En una extensa conferencia de prensa, anunció que el alza de precio de los productos alimenticios se está combatiendo con control militar en las fronteras para frenar el contrabando de salida, ferias de productos a precio justo y operativos de control en los mercados y supermercados.
Asimismo, dijo que ha retomado la estrategia de hidrocarburos que dejó el fallecido presidente de YPFB, Carlos Villegas. También aseguró que la producción de biodiésel y de carburantes ecológicos ayudará a mejorar el abastecimiento.
Sobre los dólares manifestó que la cotización estaba a la baja, pero que la electoralización prematura del país y la política movida por intereses personales le están haciendo daño a la economía nacional.
A su vez, el vicepresidente David Choquehuanca pidió respaldo a los mineros al calificar de “troica” a Evo Morales, Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho e identificarlos como los causantes de la coyuntura actual.
Es un avance que el presidente admita que los problemas existen, aunque los atribuya a factores externos y no al modelo económico que se empeña en mantener y asegura que es exitoso. No obstante, ahora se necesita que las soluciones aplicadas desde su Gobierno den muestras claras de resolver las demandas planteadas.
Luis Arce dijo que le está tocando enfrentar el momento más duro de la economía y tiene razón, pero debe recordar que su principal propuesta de campaña electoral fue precisamente recuperar la tranquilidad económica del país después de la crisis causada por la pandemia. Ahora las condiciones son más complicadas y la percepción ciudadana se ha convertido en un factor que merece atención y soluciones reales y urgentes. La necesidad de la gente no es un discurso de la oposición, sino un hecho concreto que golpea la puerta de la Casa Grande del Pueblo.
En tal sentido, los discursos de ministros que hablan del afán de desprestigiar al Gobierno no son creíbles, porque los bolsillos en los hogares no tienen suficiente para atender las necesidades de alimentación y sobrevivencia de la gente. El sector privado ha planteado medidas urgentes que deberían ser escuchadas.
De lo contrario, los problemas se irán profundizando y la escalada de conflictos sociales puede ir en ascenso. Luis Arce tienen razón cuando habla de la electoralización prematura y en esto no debe excluir a sus mismos seguidores que atizan el fuego con declaraciones.
Los goles se meten en la cancha y la pelota está en el terreno del oficialismo. La crisis actual es la oportunidad de sumar en vez de restar. Es de esperar que prevalezca el interés de los bolivianos a los afanes políticos de uno y otro lado.


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