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1 de noviembre de 2022, 4:00 AM
1 de noviembre de 2022, 4:00 AM

Por Alejandro Arce Justiniano, politólogo urbanista

El Cabildo es constitucionalmente reconocido como instancia legítima de participación ciudadana, expresión política y ejercicio democrático. Ironías de la vida, este hecho constitucional no fue un regalo del centralismo, fue conseguido gracias a la movilización de millones de cruceños en los primeros cabildos del siglo XXI.

Hoy, el Cabildo Cruceño demuestra una vez más su plena vigencia como el mecanismo máximo de participación y democracia directa. Sin embargo, esta vez, hace metástasis en el espacio físico de nuestra ciudad. Rotondas, calles y barrios se convierten en espacios de reivindicación, participación y ejercicio democrático.

Cada rotonda y calle de la ciudad se convierte en un espacio social único que contribuye en la generación de un espacio de representación común.

Como espacio social, la rotonda refleja la diversidad social, cultural y socioeconómica del barrio, de la vecindad. Aún más, como espacio social, la rotonda acerca, introduce, reconcilia y cohesiona el tejido social de los cruceños.

Como espacio de representación común, la rotonda y la calle son parte de un imaginario colectivo mayor, hoy denominado Censo 2023, pero que, ante el cambio de la coyuntura política, podría adquirir nuevos significantes ad-infinitum.

Al igual que el Cabildo, la rotonda y la calle son hoy para Santa Cruz de la Sierra, el espacio de resistencia, participación y ejercicio democrático. Pero a diferencia de la intensidad fugaz del Cabildo, la rotonda y la calle tienen una temporalidad más larga. Cada día de paro tiene un efecto acumulativo en lo democrático, lo social, lo operacional-logístico; mientras más largos y más frecuentes los paros, mayor el espíritu democrático, mayores los niveles de cohesión social y más refinados los mecanismos de gestión operativa y logística de la ciudadanía movilizada.

En resumen, los paros cívicos desde el 2019 han parido en Santa Cruz una infraestructura social-democrática que se teje en las calles, se ejerce desde el espacio público (léase: común) y se acumula discursivamente.

Lo que estamos presenciando en Santa Cruz, en términos políticos, sociales e históricos va más allá de la coyuntura actual. Santa Cruz -y en especial su capital- ha descubierto, por ‘accidente’ o acumulación histórica, una nueva forma de articulación política, movilización ciudadana y mecanismo de construcción discursiva-identitaria.

Quien niegue esta realidad, está destinado a perder. Mientras, que la metástasis continúe.

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