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La movilización fue masiva. Miles de cocaleros “recuperaron” su sede tras romper un cerco de 300 policías antimotines que durante 15 días logró contener a los campesinos que rechazan a Arnold Alanes, el dirigente que fue reconocido por el Gobierno como el presidente electo de la Asociación Departamental de Productores de Coca de La Paz (Adepcoca).

Organizados en el denominado comité de autodefensa, los productores se concentraron en la calle 10 de Villa el Carmen, un sitio ubicado a unas 20 cuadras del disputado mercado cocalero de La Paz. El dirigente Wilder Vargas dijo que se logró reunir a unas 30.000 personas de las comunidades campesinas de las provincias de Norte y Sur Yungas, además de Inquisivi, las regiones “originarias de producción ancestral de coca”.

Ante la llegada de los manifestantes, los policías dispararon agentes químicos para dispersar la protesta, pero los movilizados devolvieron las granadas de gas en medio de detonaciones de cachorros de dinamita. Entonces, los uniformados se replegaron hasta la plaza del Maestro, donde estaban concentrados los seguidores de Alanes en otra asamblea.

“¡Sí se pudo!, ¡somos mayoría!” Esos fueron los primeros estribillos de los cocaleros cuando ingresaron a las instalaciones de Adepcoca. Enarbolaron banderas blancas y la tricolor boliviana. “Este y cualquier gobierno que lo piense dos veces antes de querer adueñarse de nuestra casa grande”, manifestó el cocalero Wilson Mollehuanca, en medio de gritos de euforia. Varios productores derramaron lágrimas y celebraron la “retoma” del mercado cocalero.

Los enardecidos productores encendieron fogatas y quemaron llantas en las calles que rodean el mercado cocalero, cuando lograron ingresar al edificio. Varios efectivos de la policía, que estaban cerca, fueron golpeados, según varios vecinos que habían instalado barricadas para evitar daños en sus inmuebles.

El comandante de la Policía de La Paz, el coronel Augusto Russo, señaló que al menos 12 agentes resultaron heridos y denunció que otros uniformados estuvieron retenidos en poder de los manifestantes. Hasta el Hospital Obrero de La Paz llegaron ocho uniformados lesionados por efecto de golpes y esquirlas provocadas por la detonación de cachorros de dinamita. En un comunicado, la Defensoría del Pueblo exteriorizó su preocupación por la salud del subteniente Henry Barillo, quien fue sometido a una tomografía por los golpes que recibió en la cabeza.

Del lado cocalero, el Hospital San Francisco reportó 11 lesionados, especialmente por efecto de impactos de granada de gas. El caso que más delicado atendido en ese centro médico fue el de Toribio Cabquique, quien sufrió una herida por “un posible impacto de balín a la altura de la tráquea”.

El dirigente Arnold Alanes, quien se replegó junto a sus bases hasta la plaza Villarroel, ubicada a unas 10 cuadras de la sede de Adepcoca, desconoció la legitimidad de los movilizados. “No son todos cocaleros; allí hay gente de los comités cívicos, del Magisterio y de las plataformas del 21F”, aseguró y pidió “desarticular la organización criminal y terrorista” que tomó la sede de Adepcoca.

“Las bases han decidido dejarlo (el mercado) y comprarse un nuevo predio para poder hacer la comercialización amparados en la ley 906 (de la coca)”, afirmó el dirigente, notoriamente afónico.

El dirigente afirmó que la sede de la que fue desalojado tiene deudas por impuestos y “hay varios hechos de corrupción”.

Ernesto Mamani, secretario ejecutivo de la Confederación de Campesinos de Yungas (Cofecay) señaló que hubo “injerencia” política, incluso de “empresarios cruceños” a quienes no identificó y del Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (Conade).

El representante de este sector, Manuel Morales, recordó que los sucesos de ayer se dieron “tras 15 días de violencia ejercida, especialmente, por la Policía contra los manifestantes y los vecinos”.

“Lo que ahora debería hacer el Gobierno es investigar los encapuchados que llevaron dinamitas y que se infiltraron en la protesta”, afirmó el activista, quien destacó la persistencia del movimiento cocalero para retomar su sede.

Elecciones

Tras dos horas de enfrentamiento y violencia, los cocaleros que “recuperaron” su sede celebraron una asamblea con el propósito de organizar un comité electoral “de unidad” para celebrar elecciones en un plazo máximo de 30 días.

Wilder Vargas, del comité de autodefensa, aseguró que cada comunidad debe designar a su representante y “de esta manera llevar un proceso de unidad”. “Es momento de abrazarnos”, afirmó.

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