17 de diciembre de 2021, 5:00 AM
17 de diciembre de 2021, 5:00 AM


Con miras al cierre del año, pero principalmente pensando en la nueva gestión que comenzará en dos semanas, los empresarios del país han emitido un pronunciamiento muy importante dirigido a los actores políticos, que harían bien en leer y tomar en consideración, porque revela una auténtica preocupación por el rumbo que ha tomado Bolivia en este tiempo.

No son de pronunciarse mucho los empresarios, y menos aún de cuestionar al Gobierno, con el que han preferido mantener una relación cordial y una actitud prudente de no confrontación, como ocurría en el pasado. Por esa razón, la palabra de la Confederación del sector, la CEPB, bajo el título de “Bolivia necesita diálogo y consenso”, tiene una relevancia singular.

Consideran ellos que se necesita un cambio profundo y significativo en la gestión y conducción política del país que prioriza la agenda económica y productiva por sobre la agenda política, porque ya no es posible continuar condicionados por una confrontación de partes que divide y solo hace más pobre a Bolivia.
“No negamos las diferencias ideológicas, ni ignoramos que existen temas pendientes que debemos resolver como sociedad; sin embargo, sostenemos que en este momento es prioritaria la estabilidad y el bienestar de las familias bolivianas”, dice el texto del empresariado.

En su diagnóstico, señalan que sin desconocer el aporte del Gobierno central, la recuperación lenta que se experimentó este año es sobre todo atribuible a los miles de empresarios y emprendedores que en medio de la incertidumbre siguieron produciendo, invirtiendo y aportando para recuperar fuentes de empleo y reactivar la demanda.

Sin embargo, pese a esos esfuerzos, es evidente que la crisis no se ha superado y que los escasos avances alcanzados están en riesgo de revertirse porque a finales de este año se observa que las señales de recuperación de la economía son insuficientes, el desempleo se mantiene elevado, el subempleo ha aumentado, las reservas internacionales han caído en forma sostenida, la inversión se ha contraído y la pobreza ha crecido.

En su lectura de la coyuntura actual, la CEPB también observa que el sistema de justicia está cada vez más devaluado, lo cual, junto al aumento del contrabando, las barreras que se ponen a las exportaciones y el aumento de la conflictividad configuran un escenario de mucha incertidumbre y transmiten señales negativas a los inversionistas y afectan el clima de negocios.

Y critican que pese a esas evidencias preocupantes, los sectores políticos, responsables de diseñar e implementar políticas y medidas para salir de la crisis, no han comprendido la gravedad de la situación y en lugar de concentrarse en la búsqueda de soluciones constructivas, continúan enfrascados en una confrontación sistemática que aumenta las tensiones y la conflictividad, que es ajena a los verdaderos intereses, preocupaciones y demandas de la sociedad.

Por esas consideraciones, los empresarios demandan diálogo y consenso, más confianza y menos división, unidad y esfuerzo compartido, como parte de ese profundo cambio en la gestión y conducción política.
Lo dicho, muy pocas veces la institución que agrupa a quienes hacen empresa se anima a decir las cosas con tanta claridad.

Tienen que estar muy preocupados para haberse pronunciado en esos términos, conociendo la intolerancia de los actuales gobernantes a las críticas y a los llamados de atención. Que los actores políticos, esto es el Gobierno central, pero también otros liderazgos políticos partidarios y regionales, escuchen esas palabras sensatas, y ojalá aprovechen las fiestas de fin de año para repensar y reconducir sus acciones.

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