Opinión

Momento de reflexión

24 de diciembre de 2019, 3:00 AM
24 de diciembre de 2019, 3:00 AM

Un día en la mañana, saliendo de mi casa encima en la mesa había en una hoja un dibujo realizado por mi hijo de nueve años, en el se veía un hombre de bigote vestido con la camiseta del Club Barcelona, su nombre abajo (Fernandito Suárez) y de título un texto que decía: Año 2020, Futbolista profesional. Una locura, que mi hijo con tan solo nueve años tenga como una de sus metas llegar a ser jugador del Barcelona.

En estos días que estamos prestos a finalizar el 2019, es primordial hacer un análisis de lo que hemos realizado este año, analizando las cosas positivas, logros, metas alcanzadas y sobre todo evaluando los errores, las fallas, con la finalidad de no volver a cometerlos, en ello radica el crecimiento.

Ahora bien, es primordial también que, en estos últimos días, establezcamos las metas del próximo año, del 2020, un año con nuevos objetivos, nuevas metas, así todos los días del venidero año tendremos un camino a recorrer con un norte bien definido.

El 23 de diciembre, siempre hago este pequeño ejercicio, analizo mis metas pasadas y replanteo las del año venidero, las detallo en varios ámbitos: espiritual, familiar, laboral, educacional, entre otros.

Dentro de ese análisis uno puede ir evaluando el cumplimiento de cada una de ellas, por ejemplo, en esta gestión: hice un curso de photoshop, leí catorce libros, escribí treinta notas de opinión y fueron publicadas quince, realicé un viaje con mi familia, establecí reuniones familiares una vez al mes, leí durante todo el año un proverbio de la Biblia al día, entre las cumplidas, pero también hubieron varias que no las pude realizar que van a ser reprogramadas.

Poco a poco un habito se va haciendo costumbre, hace cuatro años empecé con este pequeño ejercicio de establecer metas anuales y evaluarlas, esto me ha permitido evaluar los crecimientos y ajustar errores y problemas.

Es evidente que Fernandito con nueve años no jugará el año que viene con Messi y compañía, pero el hecho de empezar a registrar sus metas, a plasmarlas en un papel, a soñar, a visualizarse, es un gran paso para desarrollar ideales que te guíen en la vida.

En esta última nota quiero incentivarlos a que nos planteemos nuevas metas para el año que viene y sobre todo dediquemos un momento, un espacio para agradecer a Dios por todo lo que tenemos. Que el año que viene este lleno de amor, paz, fe, solidaridad y esperanza en un país mejor.



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