Escucha esta nota aquí

Las juntas vecinales de los barrios paceños de Villa Fátima, Villa El Carmen y Chuquiaguillo, se transformaron en un protagonista inesperado en el largo conflicto cocalero. Habitantes de esas zonas sacaron sus banderas blancas y marcharon para pedir el repliegue policial y de los cocaleros, pero al mismo tiempo exigieron al gobierno que “resuelva” esta crisis que durante nueve días ha provocado violencia y zozobra.

Esa demanda vecinal no fue atendida. El comandante de la Policía de La Paz, Augusto Russo, dijo que una eventual retirada de los uniformados es riesgosa. “Eso significaría muerte, enfrentamientos, lesiones y cosas que no quisiéramos que se den. Les pedimos a los vecinos un poquito de paciencia”, apostilló Russo.

Tras la protesta vecinal, se registró una marcha protagonizada por mujeres cocaleras que llegaron hasta el cerco policial. Allí el dirigente Arnold Alanes, el presidente de Adepcoca reconocido por el Gobierno, ensayó un diálogo pero sin dejar la protección policial. Pidió a las manifestantes que organicen una comisión para “poder conocer su pliego de peticiones” y se aferró al cargo, a pesar de las muestras de rechazo.

Las mujeres se pusieron de rodillas y rezaron por una pronta solución del conflicto que, para este sector, pasa por la renuncia de Alanes y “la recuperación” de la sede del mercado cocalero que por año moviliza $us 200 millones en promedio, según el informe presentado en agosto por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).

Cerca de las 15:00, otro grupo de cocaleros se movilizó con la idea de llegar al mercado cocalero de Villa Fátima. Los productores avanzaron hasta el cerco para exigir el repliegue policial. Tras varios minutos de tensión, un cachorro de dinamita explotó en el lugar e hirió a un uniformado que fue retirado por sus camaradas. Así comenzó el noveno día de enfrentamientos con el uso de gases lacrimógenos, pese a los insistentes pedidos de los vecinos. “No podemos salir, no hay transporte, nuestras casas se llenan de gases; hay niños, abuelos sufriendo, pero no hay respeto”, protestó uno de los vecinos a Radio Yungas.

Otros residentes optaron por instalar barricadas, incluso una calle fue regada con aceite automotriz con la idea de evitar el paso de las motocicletas de la Policía. Los uniformados realizaron operativos para requisar dinamita a los cocaleros. Los uniformados explicaron a los vecinos que lograron decomisar varios cartuchos de dinamita de manos de los cocaleros.

El conflicto estalló el lunes 20 de septiembre, tras el ampliado en el que Alanes se proclamó vencedor de unas elecciones cuyos resultados no son reconocidos por sus bases. Dilver Mendieta, del comité de autodefensa de los Yungas, señaló que ese proceso electoral se desarrolló con escasa participación de las bases. “No se sabe cómo han aparecido esos resultados”, reclamó y señaló que “existe una unidad más allá de la política para recuperar la dirección de Adepcoca de manos de una persona que pertenece al sector donde se produce coca excedentaria”.

“Mis cocales son de 1952, pertenezco al sector originario ancestral”, refutó Alanes y anunció que el lunes 4 de octubre se desarrollará una asamblea que ratificará el respaldo de “los 23.000 socios que votaron” en favor de su gestión. La organización tiene cerca de 40.000 asociados en las provincias de Nor, Sud Yungas e Inquisvi.

El dirigente Armin Lluta, quien asegura que continúa al frente de la organización, desconoció a Alanes como dirigente y lo vinculó con un interés político del MAS para controlar el sector. En contacto con los periodistas, dijo que recibió una oferta para ser viceministro de la coca a cambio de reconocer a la polémica directiva que controla Adepcoca, con el apoyo de la Policía. “Me han ofrecido cargos para que renuncie”.

La ministra de la Presidencia, María Nela Prada, sostuvo que una votación definió la nueva directiva cocalera. “Es un tema orgánico de los hermanos productores de coca y como autoridades tenemos que ser respetuosos a la voluntad popular que se ha expresado de manera histórica en las urnas y ratificado en una asamblea”, dijo escuetamente Prada.

Los dirigentes de los comités de autodefensa de los Yungas anunciaron  que buscarán un nuevo acercamiento con el gobierno y un diálogo que parta con la renuncia de Alanes y Lluta.

El diputado Lino Sillo (MAS) aseguró que la única forma de salir del conflicto es a través del diálogo, aunque para el Gobierno esta iniciativa debería plantearse con el reconocimiento de Alanes.

Las juntas vecinales, por su lado, anunciaron que desde hoy habrán más barricadas.

Comentarios