Luis Fernando Escobar
Frente a la reciente situación del incremento del precio del pan por parte de los panificadores, se me viene a la mente lo que decía Adam Smith: “No es de la benevolencia del carnicero, cervecero o panadero de donde obtendremos nuestra cena, sino de su preocupación por sus propios intereses”.
En nuestro contexto se podría plantear la siguiente interrogante ¿Por qué cada mañana hay pan en la panadería?, la respuesta es obvia, como lo daba entender Smith en el siglo XVIII, el panadero no destina su tiempo y esfuerzo en la producción de pan porque se lo diga el Gobierno o porque vea que la gente de los suburbios de la ciudad no están bien alimentadas, sino porque quiere ganarse la vida y busca su propio beneficio.
Así pues, Smith señalaba que existía una mano invisible del mercado, que permitía que toda la sociedad se beneficie del hecho de que los individuos busquen su propio beneficio, es decir, el panadero en búsqueda de su beneficio personal, producirá un buen pan e intentará venderlo a un precio más bajo que los otros productores (competidores), de este modo y con la voluntad de mejorar su calidad de vida consigue mejorar el bienestar de la población.
Asimismo, cabe mencionar que la economía que planteaba Smith se daba en un contexto de competencia, ya que los monopolios no existían y nadie tenía el poder para fijar precios en esa época.
Por otra parte, solo se tiene que recordar el periodo de la UDP en el caso de Bolivia, es paradigmático lo sucedido durante el periodo de la UDP. Tomemos como ejemplo el caso de la Corporación Agraria Campesina (Coraca), la cual intentó constituirse como la máxima autoridad para la fijación de precios agrícolas dejando como resultado caos económico y social como bien lo señala Juan Antonio Morales Morales (2009) “la inflación resultante culminó en hiperinflación, y se acompañó de desabastecimientos generalizados y mercados negros”, ya que el ineficiente y corrompido sistema de fijación y control de precios distorsiona el mercado y genera escasez.
Así también, se puede mencionar las políticas de precios máximos en Venezuela, pues el gobierno de Nicolás Maduro decidió aplicar políticas de control de precios a los productos básicos de la canasta alimentaria generando escasez de los mismos y un mercado negro donde los precios de los productos básicos se multiplican por un factor de 10.
De alguna manera, se puede pensar erróneamente que están fijando los precios del pan para proteger el bolsillo de los consumidores y que se está castigando a los panificadores especuladores, pero como se pudo apreciar la mañana del 12 de junio en los mercados de la ciudad de Santa Cruz (Santa Rosita, Alto San Pedro, Ramada, Los Pozos y Mutualista) la escasez de este alimento es evidente (El Deber, 12/07/2022), ya que los panificadores no van a producir pan por benevolencia, El alcalde puede ir por todos los mercados a controlar el precio de venta pero no les puede obligar a producir.
En suma, se puede apreciar que las políticas del gobierno solo generan desincentivos para producir pan, lo cual podría llevarnos a la escasez o un mercado negro del mismo, que podrían ser los escenarios no lejanos para nuestra ciudad. Antes de vivir las consecuencias se debería considera las causas que podrían llevarnos a esta situación, así pues, no se debe olvidar la historia de nuestro país o evaluar lo que está pasando en el contexto económico de la región -Venezuela y Argentina-, para darnos cuenta lo erróneo de fijar precios.
Finalmente, recordar lo que decía Milton Friedman (Premio Nobel de Economía): “Nosotros los economistas no sabemos demasiado, pero lo que sí sabemos es crear escasez. Si usted desea crear una escasez de tomates, por ejemplo, apruebe una ley que impongan un precio máximo al tomate e instantáneamente tendrá escasez de tomates”. La peor idea de la historia ha sido fijar precios pero lamentablemente nuestros políticos vuelven a aplicarlo como instrumento populista.