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4 de enero de 2023, 7:00 AM
4 de enero de 2023, 7:00 AM

Si bien esta no es una columna política, sino de análisis económico y comercio exterior, hoy quiero traer a la mesa el examen de un hecho político con una afectación económica de daño incalculable para el departamento responsable de un tercio de PIB y para Bolivia en su conjunto. Nos referimos a la indebida aprehensión del gobernador de Santa Cruz ocurrida el último pasado jueves 28 de diciembre, amparados en una orden fiscal sin previa convocatoria concordada a declarar y ejecutada con cálculo político, más de un mes después de su emisión, en un caso confuso basado en un supuesto golpe de Estado, como el gobierno y su justicia califican a la gesta nacional que defendió el voto ciudadano en octubre de 2019, luego de un fraude electoral confirmado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y la misma Unión Europea.

El desarrollo económico y social de un país está basado en los pilares fundamentales de libertad, justicia, democracia y educación, estos principios rectores de la convivencia ciudadana, acompañados de nuestra fe en Dios como único creador y salvador, son el sostén de la estabilidad y el crecimiento de cualquier nación. La ausencia o desapego a estos valores conlleva al autoritarismo, corrupción, injusticia, criminalidad y al ostracismo de la ignorancia que es el mayor de los castigos que puede tener el ser humano. La carencia de códigos sociales conduce a sociedades decadentes, con valores trastocados bajo la ley del más fuerte.

Veamos como conjugan estos principios en el desarrollo económico y social de un país. La libertad debe ser el don más preciado con el que venimos al mundo, es tan importante que el mismo Creador la respeta al permitirnos elegir entre el bien y el mal, lo correcto e incorrecto, o lo justo e injusto. Nacimos libres para elegir nuestro destino, mientras somos niños y hasta nuestra adolescencia nos ampara una libertad tutelada por nuestros progenitores, aun así, tenemos la libertad de elegir y cuando alcanzamos la mayoría de edad somos responsables de las decisiones que tomamos en libertad de pensar y actuar. Esta misma libertad es la que nos distingue como seres humanos al poder elegir nuestro culto, tener libre opinión y expresión, la libertad política de elegir, la libertad económica para trabajar e invertir además de la libre concurrencia donde queramos estar. Todas estas libertades inscritas en la misma Constitución del Estado son garantes de un desarrollo económico social justo y equitativo con oportunidades iguales para todos.

El otro pilar del desarrollo es la democracia, pues permite la participación de la ciudadanía no solo en la elección de sus autoridades y representantes, sino, su opinión y decisión en todas las cuestiones relativas a la política, la economía y la sociedad, para esto es imprescindible una democracia activa y participativa en la que los ciudadanos se expresen a través de diversos mecanismos de consulta y donde su expresión sea un mandato a sus representantes. Democracia no es solo votar en una elección, es también hacer partícipe a la población en las decisiones relevantes que afectan a su desarrollo. La verdadera democracia está basada en la debida separación y autonomía de los poderes, entre los que gobiernan, legislan y administran justicia.

El gobierno que somete a la justicia conforme su propio interés se convierte en impune ante la ley, en consecuencia, la ley pierde su imperio y el gobernante su apego a la legalidad. De igual manera, el gobierno que ostenta el poder de la fuerza, subyuga a los representantes del pueblo en la Asamblea o Congreso, legisla a conveniencia y gobierna sin control haciendo abuso del poder. Esta situación es nefasta para el desarrollo de un país, pues queda limitado a la voluntad de una cúpula empoderada que aumenta gasto público y reduce la inversión, pues la desconfianza se generaliza y se ahuyenta el capital y desincentiva la producción.

¿Por qué es importante la educación, en el desarrollo económico y social de un país? La respuesta es tan sencilla como obvia: porque el mayor y más valioso capital de una familia, empresa y un país, es su gente. La extensión territorial, los recursos naturales, la ubicación geográfica, nada es más importante que la formación de las personas, cuanto más formados estemos los habitantes de un país, nuestras posibilidades de desarrollo crecen exponencialmente, puesto que la iniciativa y el ingenio de las personas debidamente utilizados y explotados pueden convertir desiertos en vergeles, mares en ríos de agua dulce, bosques en producción sostenible permanente, campos en producción continua de forma amigable con la naturaleza, economías a pleno empleo basado en sus potencialidades en un mercado global abierto. Todo esto solo es posible con la educación que genera riqueza, porque la pobreza no es virtud.

Dejé la justicia para el final, no por ser el pilar menos importante en el desarrollo socio económico del país, sino porque quiero resaltar cuánto duele y daña su ausencia. Desde los comienzos de la civilización la justicia es un preciado bien, pues determina la aplicación igualitaria de lo establecido como justo y correcto, de dar a cada quien lo que le corresponde, la justicia es la garante del cumplimiento de la ley y su determinación en un diferendo pacífica las partes, habiendo sido administrada con sabiduría y equidad. Hoy, Santa Cruz reclama esa justicia y pide que liberen a su legítima autoridad electa como gobernador y que, si en justicia se debe juzgar, se juzgue primero el fraude electoral cometido el año 2019, según los informes de los veedores acreditados por el gobierno de entonces.

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