28 de octubre de 2022, 4:00 AM
28 de octubre de 2022, 4:00 AM


A toda la población le agradó cuando el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, abandono la reunión de negociación este pasado 22 de octubre, indicando: “Es una falta de respeto a mi pueblo”, luego de los fallidos intentos de persuadir al régimen masista de llevar adelante el censo este próximo 2023. En realidad, era de esperarse este rompimiento porque el Gobierno antes de negociar sobre el mandato de un cabildo debió antes intentar persuadir y definitivamente cumplir con su palabra de llevar adelante esa encuesta este año tal como fue anunciado por el mismísimo ministro y vocero de la Presidencia un Sr. de apellido Richter.

Que mintió Richter y por ende su jefe directo, el presidente del Estado, Luis Arce Catacora, está registrado y sacramentado, pero mismo así, retrocedieron, sacaron un nuevo decreto supremo y postergaron el censo para el 2024. Y como eso todo el mundo lo sabe, esta columna apenas se refiere a estos temas como el contexto de algo que va más allá de las mentiras del régimen, del cálculo político del MAS y especialmente de la nueva asignación de escaños y de recursos económicos que se derivaría de este nuevo censo.

¿Y a qué nos referimos?, nos referimos a las genialidades, las ocurrencias y las palabras correctas en los momentos correctos. A ver, reproduzcamos el escenario. Ya se había salido Camacho de la reunión con el Gobierno, quedaba el viceministro de Autonomías y el vicepresidente del Comité pro Santa Cruz, Stelo Cochamanidis. En un ríspido y acalorado intercambio de palabras, la autoridad gubernamental le pidió al cívico que no se vaya, incluso le ordenó que se siente. “¡Vos no me vas a mandar!” “Si yo quiero me paro”, le respondió ( EL DEBER pág. A5). La discusión continuó y el desatinado empleado público tuvo la desdicha de sentenciar a Cochamanidis diciéndole: “No se escape”, lo que generó la inmediata respuesta del cívico, que le dijo: “Tu jefe fue el que se escapó”, obviamente refiriéndose al histórico escape de Evo Morales, cuando huyó dimitiendo a la Presidencia del Estado después de 21 días de paro en noviembre de 2019.

Esta frase y esta respuesta inmediata, esta respuesta que no sale de ningún estudio de comunicación ni de líneas comunicacionales de oscuros “war room” de la inteligencia masista, sino que sale de la genialidad y la velocidad mental del referido líder cívico fue tan celebrada que a partir de eso se generaron memes, músicas y un sinnúmero de “posts” en las redes sociales que se viralizo y realzó el carácter libre y sarcástico de la gente de estos llanos, plagados de ocurrencias y de verdades dichas de manera directa y sin ningún tipo de cálculo político.

A qué nos lleva este incidente, además de que nuestro líderes nuevamente de manera categórica están demostrando firmeza cumpliendo con el mandato del cabildo, nos muestra lo lejano que estamos en lenguaje y en acciones en llevar adelante un diálogo que promueva el progreso, porque nuevamente Santa Cruz se enfrenta a la tozudez y la consigna política de un régimen que no le agrada la democracia y la valorización del ciudadano, para ellos la consigna es mantener el actual sistema de asignación de recursos y de escaños, lo cual los beneficia y les asegura mantener inamovible el actual y perverso padrón electoral. Por nuestro lado sabemos que el único camino que surte es el de la presión en las calles, la presión de la gente movilizada y especialmente la fortaleza de Santa Cruz y sus instituciones que valorizan la democracia, el voto ciudadano y somos enemigos de la opresión, la persecución política y de la tiranía.

A una semana del paro me imagino que los estrategas del régimen deben estar pensando qué hacer con Santa Cruz y sus líderes, lógicamente están aquellos que les agrada la violencia, pero también deben haber algunos que deben estar diciéndole al presidente: “No se escape”.

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