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OPINIÓN

Nuevas autoridades

Juan Manuel Arias Castro 23/4/2021 07:29

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Estamos en las vísperas de la posesión de las nuevas autoridades en la Gobernación de nuestro departamento y en la Alcaldía de nuestra ciudad, luego de un largo ciclo de más de una década de que ambos gobiernos fueron administrados por políticos que tuvieron la habilidad de sobrellevar las arremetidas administrativas, judiciales, ideológicas y muchas veces de discriminación del gobierno central que cada vez que podía recortaba presupuesto usando triquiñuelas jurídicas que perjudicaron de sobremanera el presupuesto y las obras en nuestra región. Y así concluyeron su mandato, con luces y sombras, pero democráticamente están dejando el poder para ceder el mandato a nuevos actores que todos tenemos esperanzas que mejorarán la vida de los ciudadanos en general.

Sin embargo, es muy importante indicar que las nuevas autoridades no pueden más cometer el error de replicar el estatus sospechoso de complicidades, de clientelismo y dinero. Ese estatus que garantizaba la protección a los suyos, repartiendo a diestra y siniestra el presupuesto de ambos gobiernos. Es lo que algunos llaman “capitalismo clientelista” e implica que los negocios crecen, surgen nuevas empresas y se consolidan otras, no como resultado de emprendimientos riesgosos que logran mover miles de millones, tipo Amazon o Netflix, sino como resultado de un fuerte vínculo con la clase política. Como se dice coloquialmente “van a la fija”. Obras, rentas, administración de aportes, entre tantas otras cosas, se orientan para que los amigos del régimen acrecienten su fortuna.

Esto conduce a que incluso empresas que ya no deberían existir, pues sus productos ya no tienen demanda o la oferta es tan amplia que los precios en el libre mercado no garantizan su operación, busquen un salvavidas del régimen para mantenerse. Dinosaurios que ya no tienen oxígeno, buscan desesperadamente que la Gobernación o la Alcaldía les abra el tanque y así poder vivir algunos años más, cuando lo natural sería su extinción. De allí que muchos hagamos uso del término “empresaurio”, para referirnos a quien ya no quiere competir con otros, pues sabe que su posición se verá amenazada, y entonces busca la protección, vía regulaciones, prohibiciones, inspecciones y todo lo que pueda hacer para acabar con la competencia.

Estos “empresaurios” en vez de invertir en tecnología e innovación, invierten en consolidar estrategias de “relaciones públicas”, que les permiten tener información de primera mano y así reaccionar ante cualquier amenaza, promoviendo medidas que sostengan su posición dominante. Ellos, han logrado consolidar avanzados mecanismos para poder resultar siempre ganadores de procesos de contratación pública, que incluye una red oscura de financiación de campañas políticas por debajo de la mesa, a cambio de ejecutar las grandes obras o administrar los recursos. No hay mejor retorno a la inversión que financiar a un político que sabe cómo “gestionar” recursos y conoce el marco legal, para “blindar” a sus amigos.

El emprendedor, el soñador, el arriesgado que cree en la libertad económica y quiere ofrecer un nuevo producto, se lanza a un pozo de tiburones si pretende competir con los amigos del régimen. Ellos son verdaderos héroes que resisten lo que pueden y muchas veces terminan buscando oportunidades en otro país, que les ofrezca garantías para competir en igualdad de condiciones. Son, esos sí, verdaderos empresarios.

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