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Los obispos de la Iglesia católica están preocupados por el atentado del miércoles. Se reunieron de emergencia y hay preocupación para comprender el contenido del mensaje que se dio con esa detonación. Además, piden que este hecho se esclarezca con la identificación de los responsables para que no vuelva a repetirse.

Por una parte, el presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), monseñor Aurelio Pesoa, dijo que existen coincidencias con lo que ocurrió en 2009, cuando un artefacto detonó en la puerta de la casa del fallecido cardenal Julio Terrazas. “Ese fue un mensaje queriendo silenciar al cardenal y ahora pensamos (que) es como un amedrentamiento para decir que nos callemos. Es lo primero que uno piensa. Ojalá no sea aquello”, puntualizó el obispo.

“Qué mensaje se quiere dar, qué es lo que se quiere hacer, saber; qué es lo que quiere decir. Eso estamos reflexionando”, remarcó Pesoa en una entrevista con radio Fides, poco después de lamentar el “ambiente de terrorismo en el que ha caído el país”, pues, según dijo, no son situaciones comunes.

La madrugada del miércoles, un artefacto detonó en la puerta del edificio de la CEB en La Paz. Cámaras de vigilancia captaron el momento en el que una persona, ataviada con lo que parece ser un traje de bioseguridad, se aproxima al lugar dejando el explosivo.

El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, informó que la Policía identificó a dos mujeres como responsables de este hecho. “Ya están identificadas, son dos mujeres las que cometieron estos delitos, generando zozobra”, señaló la autoridad, al pedir reserva sobre los detalles del caso.

El sacerdote Ben Hur Soto, secretario de la Pastoral de la CEB, informó a EL DEBER que “se recurrió a las autoridades competentes” para denunciar este hecho. “Pedimos que la investigación llegue a su fin y se esclarezca para que exista un precedente”, afirmó.

El clérigo remarcó que existe una reflexión en la Iglesia sobre el contexto de violencia en el que se dio este atentado. “En el fondo, lo que nos llama la atención es que la violencia va creciendo”, apuntó.

En los últimos tres meses se registraron tres atentados similares. El primero fue el 5 de septiembre, cuando un hombre hizo explotar un artefacto que dejó en un basurero. Hubo daños en un edificio de la Alcaldía de La Paz. Por este hecho se detuvo a una persona de 56 años de edad, quien tenía un proceso por la venta de un terreno de propiedad edil.

El 7 de octubre, cerca de la sede de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) detonó otro artefacto. Varias viviendas y un vehículo resultaron afectados. El Gobierno confiscó explosivos de los cocaleros que habían retomado su sede tras un violento conflicto por el control del mercado de la coca.

El ministro del Castillo dijo ayer que, salvo el reciente caso en la CEB, los otros atentados fueron esclarecidos. No dio más detalles.

Ante este escenario solicitó a los actores políticos evitar acciones violentas que dañen la sociedad.

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