22 de septiembre de 2023, 4:00 AM
22 de septiembre de 2023, 4:00 AM

Los hechos valen más que las palabras siempre, en todos los casos. Los hechos demuestran cuando hay falta de coherencia y, sobre todo, los hechos ponen en evidencia la calidad de seres humanos que hay en cargos esenciales para la vida de los bolivianos. Es el caso de la Dirección Departamental de Educación, cuyo titular antepuso la obsecuencia a la sagrada misión de procurar lo mejor para los jóvenes estudiantes cruceños.

Ocurrió el martes. El director departamental de Educación, Eliseo Huayllani, hizo llegar una circular (usualmente de cumplimiento obligatorio) a todos los directores distritales de educación con el instructivo de “garantizar la participación de estudiantes de cuarto, quinto y sexto de secundaria de todas las unidades educativas de cada jurisdicción en el Encuentro de la Juventud”, que se realizaría en el estadio de Real Santa Cruz.

Los directores de las escuelas acataron la instructiva, los estudiantes estuvieron presentes. Pero grande fue su sorpresa al percatarse de que flameaban abundantes banderas del Movimiento Al Socialismo y que había consignas políticas, antes que educativas. En protesta, los jóvenes empezaron a gritar el apellido del gobernador Luis Fernando Camacho, preso en La Paz porque lo acusan por el supuesto golpe de Estado.

En el acto había ministros de Estado que, a sabiendas o no de la manipulación a los jóvenes estudiantes, estaban disfrutando del acto político.

En el discurso, la máxima autoridad educativa de Santa Cruz habla del bienestar de los estudiantes, de dar lo mejor y más adecuado para su formación. En los hechos, los utiliza para quedar bien con sus mandantes. Triste papel de quien no está a la altura de la fundamental responsabilidad de proteger a los niños y jóvenes que viven en este departamento.

Lastimosamente, no se puede esperar más de quien permite que los contenidos de los textos educativos tengan falacias políticas con el objetivo de adoctrinar y manipular el conocimiento de los chicos y chicas. No se puede pretender que muestre principios y valores a quien no objetó que haya plagio en libros escolares.

Más allá de la falta de ética y de valores demostrada, hay que dejar claramente establecido que el director departamental de educación ha incumplido el Código del Niño, Niña y Adolescente de Bolivia. El artículo 151 de esta norma previene contra la violencia en el sistema educativo y en el Artículo 151 detalla cualquier tipo de violencia con ejercicio y/o abuso de poder de madres, padres, maestras, maestros, personal administrativo, de servicio y profesionales, que prestan servicio dentro de una unidad educativa y/o centro contra las o los estudiantes y/o participantes, que es precisamente la vulneración cometida en el hecho mencionado.

El ministro de Educación, Edgar Pary, anunció sanciones por el uso de estudiantes, mientras que el director departamental Huayllani no ha dado la cara después de los sucesos.

A la hora de evaluar las acciones, queda claro que los padres de familia no pueden confiar la formación y la salud mental/emocional de sus hijos a una persona que prefirió ser obsecuente y cumplir con los jefes de su partido político y el Gobierno, dejando así los sagrados principios que deberían regir su conducta. En tal sentido, ya no merece estar en un cargo tan importante.

Tags