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POR: PÁGINA12-INTERNET


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as organizaciones humanitarias Oxfam y Emergency denunciaron el lunes que la “negativa” de las empresas farmacéuticas “a compartir ciencia y tecnología” y la falta de acción de los países ricos para garantizar el acceso igualitario a las vacunas a nivel mundial crearon las “condiciones ideales” para la propagación de nuevas variantes como ómicron.

Asimismo, remarcaron que ampliar la vacunación y conseguir que llegue a todas las personas es la única alternativa para evitar que el virus siga mutando.

A través de un comunicado, las organizaciones miembros de la red de ONGs People’s Vaccine Alliance destacaron que “se ha avanzado mucho y se vacunaron tres mil millones de personas” en todo el mundo, un año después de la administración de la primera dosis de la vacuna Pfizer/BioNTech en Reino Unido.

Sin embargo, denunciaron que mientras países como Italia, Reino Unido y Canadá “compraron dosis suficientes para vacunar completamente a toda su población”, en África subsahariana, “con la cantidad actual de dosis disponibles, es posible vacunar solo a 1 de cada 8 personas”.

Ante este contexto, hicieron un llamamiento a las empresas farmacéuticas y a los países ricos para que cambien de rumbo antes de que “sea demasiado tarde” y para ello solicitaron “la aprobación inmediata de la suspensión de las normas de propiedad intelectual para acabar con el control monopólico de las empresas farmacéuticas sobre vacunas, pruebas y tratamientos covid-19”.

Además, pidieron “el reconocimiento de todas las vacunas como bienes públicos globales, incluidas las nuevas versiones que pueden diseñarse para combatir la variante ómicron, y el intercambio de ‘recetas’ y conocimientos técnicos con productores de todo el mundo a través de la Organización Mundial de la Salud”.

En el escrito, Sara Albiani, asesora de políticas de salud global de Oxfam Italia, y Rossella Miccio, presidenta de Emergency, enfatizaron que la variante ómicron se desarrolló “porque no pudimos realizar una verdadera campaña mundial de vacunación”.

“Es una alarma que ya no podemos ignorar, la venta de vacunas ha generado enormes ganancias a las empresas farmacéuticas, pero mientras miles de millones de personas sigan sin estar inmunizadas, el virus seguirá mutando”, denunciaron.

 

Egoísmo y sus consecuencias

La aparición de la variante del coronavirus ómicron puso de manifiesto que el mayor riesgo para la salud mundial es la “insolidaridad” o inequidad en la distribución de las vacunas anticovid.

Mientras algunos países tienen vacunas de sobra, en otras latitudes aún no llega la cantidad de dosis para inocular al personal esencial. De los 8000 millones de dosis que se han producido, solo un 5,5% llegaron a países de bajos ingresos, según datos de la ONU.

En el caso de África, continente donde se originó la nueva variante, el porcentaje de vacunados es de entre un 5 y un 7% de una población de 1.300 millones. Esto significa no solo un riesgo en la vida y salud de miles de millones de personas en esa región, sino también un riesgo para las poblaciones de los países ricos.

Tal como advirtió la Organización Mundial de la Salud, a más contagios, más variantes del coronavirus surgirán y será más difícil su control.

Crítica a la Unión Europea

People’s Vaccine Alliance, junto con otras 170 asociaciones, ONG y diferentes sindicatos denunciaron la oposición de la UE a la suspensión temporal de las patentes, y advirtieron que “la posición de Europa es una amenaza para todos”.

Asimismo subrayaron que “mientras Noruega se unió a los más de 100 países que apoyan la suspensión de las patentes, el presidente Emmanuel Macron ha retirado la membresía inicial de Francia, una decisión tan absurda como peligrosa dada la aparición de una nueva variante”.

Las mismas organizaciones advirtieron que Italia sigue sin tomar una posición clara sobre el tema a pesar de que “el Parlamento italiano, así como el europeo, han pedido reiteradamente al Gobierno que apoye la suspensión de las patentes”.

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