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8 de diciembre de 2023, 3:00 AM
8 de diciembre de 2023, 3:00 AM

Eduardo F. Chumacero Carranza                                                                                      

Si para superar una dolencia física se prueba con  variopintos tratamientos: invocaciones,   antiinflamatorios,  analgésicos,  antibióticos, fricciones,  medicina natural, ingesta de distintos brebajes,  uso de sahumerios,   pero el problema persiste, ¿qué se puede hacer?  Ciertamente que no será repetir los mismos tratamientos, ni seguir con los placebos, sino proceder a una cirugía y reconstrucción que ataque de lleno el problema.

Cambiar la educación  no es cuestión de jugar con las apariencias haciendo declaraciones altisonantes y distractivas, no es mover algo para ponerlo en otro lugar, no es pretender someter a la gente a los designios de los grupos de poder, no  es simplemente legislar. La transformación educativa  es impulsar otra concepción, otro modo de actuar. Es que los  profesores  de todos los niveles, asuman y trabajen con planteamientos que impliquen  “Educación” como auténtica formación integral.

Con el desarrollo de internet y el advenimiento de la inteligencia artificial (IA) resulta que la labor de los maestros como transmisores del conocimiento  es totalmente obsoleta por el hecho de que el avance tecnológico permite que los estudiantes  tengan acceso a la ciencia, a la cultura, a la tecnología,  al deporte, al arte sin que haya necesidad de la mediación de los profesores. Sin embargo, la verdadera Educación  sí requiere  de la presencia del maestro y de los alumnos  para lograr una formación integral de personas  comprometidas con la sociedad y la naturaleza.

Lo trágico sería persistir con concepciones y prácticas que ya no se adecuan a la forma en que vivimos actualmente: se quiera o no se quiera, el mundo se ha transformado y tenemos la obligación de asumirlo si  no queremos quedar cada vez más rezagados.

La propuesta que  voy a desarrollar se asienta en seis  necesidades  que se constituyen en columnas para encarar la transformación del sistema educativo y que, por lo tanto, merecen ser atendidas prioritariamente:

1. La necesidad de reconocer la existencia de tres funciones del sistema educativo: función de acogida, función social-emocional y función instructiva-cultural.

2. La necesidad de trabajar para la consecución de los cuatro objetivos  de la educación: cultural, social, personal y económico.

3. La necesidad de abordar siete comportamientos humanizadores  esenciales:  curiosidad, comunicación,  creatividad,  cooperación, criticidad, consideración, constancia.

4. La necesidad de trabajar con estructuras curriculares integradas por campos: campo  de tecnología y producción, campo de vida y tierra, campo de comunidad y sociedad, campo de artes y deportes.

5. La necesidad de trabajar metodológicamente  a través del logro de  competencias y la realización de proyectos.

6. La necesidad de profundizar la formación psicopedagógica  de los docentes.

Por cierto que lo que acabo de plantear amerita un desarrollo que iré presentándolo por partes.

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