30 de marzo de 2023, 4:00 AM
30 de marzo de 2023, 4:00 AM

El departamento de Pando vive momentos críticos después del desborde del río Acre que dejó sin viviendas a aproximadamente 180 familias. Como siempre, la desgracia azota con mayor fuerza a las personas de escasos recursos y no es por azar, sino porque los pobres construyen viviendas precarias en lugares inseguros, ahí donde las circunstancias les permiten.

Los relatos de la inundación en Pando son sorprendentes. La crecida del río, que alcanzó hasta 12 metros de altura, es suficiente para pensar que un fenómeno similar en ciudades como Santa Cruz de la Sierra o La Paz hubiera provocado pérdidas humanas y graves daños materiales.

Cuatro municipios pandinos han sido afectados por el desborde: Cercado, Porvenir, Bella Flor y Bolpebra, cada uno más pobre y precario que el otro. Tanto que en momento de la emergencia carecían de personal y equipos que ayuden a socorrer a los afectados. Por eso, sin temor al error se puede afirmar que por milagro Pando se libró de una tragedia de dimensiones mayores.

Aun así, es necesario recordar que Pando apenas tiene un hospital de tercer nivel con reducidos recursos técnicos y humanos, como pasa en todo el sistema público de salud del país. La inseguridad es pan de cada día en zonas donde las mafias del narcotráfico operan con cierta libertad debido al escaso control policial; la situación de la niñez es preocupante porque el departamento registra un elevado índice de maltrato infantil, agresiones sexuales y maternidad infantil forzada.

No es menos relevante mencionar que el tráfico aéreo a Pando está reducido a la mínima expresión y, ciertamente, es más fácil llegar a Estados Unidos o a Europa que al norte del país. Respecto a la educación muy poco se puede rescatar, basta decir que muchas familias prefieren que sus hijos crucen el puente internacional a Brasil para que sus hijos reciban una mejor formación.

Cobija, poéticamente conocida como la Perla del Acre, no es más que una capital que sufre todos los males de la pobreza. Pando tiene una población reducida que apenas suma para tener un mínimo de escaños parlamentarios y que por esa misma razón accede a limitados recursos económicos provenientes de la coparticipación tributaria.

La inundación de Pando tiene que llamar la atención de todos. Es inconcebible que un departamento ubicado en plena Amazonia, con gran potencial para la explotación de la castaña, la producción maderera o frutos muy demandados como el asaí, esté físicamente desconectado del resto del país e invisible en el radar de los políticos simplemente porque su votación no alcanza para poner o sacar presidentes.

La historia enseña que Pando fue creado por el recordado presidente cruceño Germán Busch quien comprendía a plenitud la importancia de resguardar las fronteras ante el afán expansivo de los vecinos. Por lo tanto, su existencia responde a una visión estratégica del país y no es una casualidad del destino.

En esos momentos Pando necesita de la solidaridad de todos. Seguramente muchas autoridades viajarán para entregar alimentos, ropa y medicinas. Por supuesto que se encargarán de que sus acciones sean filmadas, fotografiadas y profusamente difundidas. Pero el reto posterior es tan importante como la emergencia. Es necesario redescubrir este bello departamento que, por ahora, es el menor de la familia, invisible, olvidado y hasta maltratado por los otros ocho departamentos y por los gobiernos centrales que poco o nada hicieron en bien de ese jirón patrio.

Tags