Escucha esta nota aquí

El papa Francisco destacó ayer en Atenas, al inicio de su visita de dos días y medio a Grecia, la responsabilidad en la crisis migratoria de una Europa “desgarrada por los egoísmos nacionalistas”.

El pontífice argentino, que llegó a media mañana al aeropuerto de Atenas, lamentó que “Europa siga dudando” ante las llegadas de migrantes, “en vez de ser un motor de solidaridad”.

Otro de los temas que quiso abordar durante su visita fueron las relaciones con la Iglesia ortodoxa, separada de la Católica desde el cisma de 1054 entre Roma y Constantinopla. El papa renovó así la súplica de “perdón” de los católicos a los ortodoxos, 20 años después del mismo gesto simbólico de Juan Pablo II.

Antes de llegar a Atenas, Francisco permaneció dos días en la dividida isla de Chipre, donde cargó contra “el muro del odio” levantado contra los migrantes. También pidió “abrir los ojos” frente a la “esclavitud” y la “tortura” que sufren los migrantes en los campos.

“Retroceso de la democracia”

En la misma línea, durante su visita el pontífice argentino mencionó “el retroceso de la democracia, y no solo en el continente europeo”. Según dijo, “la democracia exige la participación y la implicación de cada uno”, mientras que “el autoritarismo es expeditivo y las seguridades fáciles que ofrecen los populismos parecen tentadoras”.

Su viaje -el 35º desde su elección en 2013- continuará hoy en Lesbos, emblema de la crisis migratoria, donde acudirá “a las fuentes de la humanidad” para defender el asilo y la “integración” de los refugiados. Tiene previsto visitar el campo de Mavrovouni, levantado apresuradamente tras el incendio de septiembre de 2020 en Moria, visitado por el papa hace cinco años.

Comentarios