23 de agosto de 2022, 4:00 AM
23 de agosto de 2022, 4:00 AM


En los últimos días se escucharon algunos comentarios de altas autoridades invitando a los jóvenes a no ir a la universidad, algo extraño porque en la actualidad a nivel mundial se incentiva que las nuevas generaciones se capaciten, teniendo a las universidades como epicentro de la educación; independiente de la razón de dicha autoridad en incentivar a la no educación universitaria, es necesario recordar los beneficios de ir a la universidad para el individuo, a la familia y a la nación que pertenece.

Así mismo, lo primero que se evidencia en ir a una universidad para capacitarse es obtener un título según el área de estudio, ese objetivo es importante, pero en el camino para llegar a tal fin se van adquiriendo diversas competencias o habilidades, que serán de utilidad en el desenvolvimiento de cualquier persona en los diversos contextos de la vida.

Siguiendo lo anterior mencionado, en el camino de la formación universitaria la persona se va relacionando con otros que incluye a docentes, estudiantes y otras personas que confluyen en la universidad aprendiendo a convivir con otros, aceptar las diferencias y discrepancias en diversos temas aprendiendo a dialogar desde el respeto y la argumentación; en ese proceso formativo, el individuo va conociendo sus emociones y reacciones cuando se encuentra con personas que piensan distinto, desarrollando habilidades emocionales que lo fortalecerán para afrontar situaciones complejas dentro y fuera del recinto universitario; y evidentemente adquirirá las competencias necesarias para desarrollar trabajos técnicos o de mayor especialidad según la carrera elegida.

Así mismo, cuando un integrante de la familia logra entrar a la universidad es un motivo de orgullo y más si logra culminar sus estudios, sobre todo en aquellas familias donde los padres no tuvieron la oportunidad y los recursos para estudiar; de igual forma, al entrar un integrante de la familia a la universidad es un ejemplo palpable para los otros que se puede iniciar una formación universitaria, además, la calidad de vida mejoraría no por el título que se obtiene, sino que se va teniendo conciencia que la calidad va encaminada con la dignidad de buscar las condiciones mínimas para “vivir bien”; de igual modo, la sociedad se enriquece porque cada persona que amplíe su conciencia de dignidad y calidad de vida genera una red que va construyendo las condiciones, para que toda la sociedad y nación gocen de un “vivir bien”; por eso jóvenes, sin llevar la contraria a nadie: “Sí vayan a la universidad”.

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