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Participación ciudadana en la democracia

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9 de junio de 2020, 3:00 AM
9 de junio de 2020, 3:00 AM

Carlos A. Ibañez Meier, Ph.D en Economía

Desde el golpe de estado del Gral. Barrientos en 1964 hasta el presente, Bolivia ha atravesado por tres distintas formas de gobierno:
Dictadura (1964 -1982), caracterizada por la corrupción y su brutal represión.
Pseudo Democracia (1982 – 2006), que nunca llego a madurar producto de la propia inmadurez y actitudes egoístas y hasta a veces prebendalista de los distintos partidos políticos que gobernaron y caracterizada por la corrupción.

Autocracia (2006 – 2019), que corresponde al gobierno del MAS, que aprovechando de las oportunidades que le brinda la misma e inmadura democracia en Bolivia llega a copar los tres poderes de Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Donde Evo Morales se metamorfosea en con claros tintes totalitarios. Lo que confirma el aforismo de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”.

La intención aquí es presentar una nueva propuesta de democracia directa y participativa en Bolivia que está de acorde con las nuevas tendencias y esfuerzos que se están realizando alrededor del mundo para mejorar la gobernanza de las naciones, con el objetivo final de luchar contra la corrupción y verdaderamente concentrase en reducir la pobreza y lograr mejores niveles de vida de sus habitantes.

En las democracias representativas, las únicas formas de inducir o presionar en las decisiones políticas se dan a través de las marchas o paros cívicos. En las democracias participativas los ciudadanos tienen el derecho de ser consultados y escuchados a través de diferentes mecanismos de representación a nivel local, regional y nacional. 

Cada año, el Instituto Legatum, una organización de investigación privada fundada el 2007 en Dubai y tiene su sede en Mayfair-UK, recopila datos de 149 naciones que cubren a más del 90 por ciento de la población mundial, y la utiliza para producir comparaciones estadísticas de los países. Llegó a esta la lista midiendo los niveles de competencia y corrupción encontrados en cada gobierno, así como la confianza de los ciudadanos en las elecciones, el sistema judicial y el ejército. Los países con mayor participación ciudadana, como los nórdicos Noruega, Finlandia, Dinamarca y Suecia, junto a otros con democracias fuertes como Nueva Zelanda, Suiza, Reino Unido, Canadá, Holanda e Irlanda, son los que han obtenido mayores calificaciones en la funcionalidad del gobierno. Bolivia se encuentra entre los 5 más bajos de América Latina en el puesto 102, solo superando a Paraguay (108), Honduras (113), Nicaragua (114) y Venezuela (el último en el ranking mundial con el puesto 149). Los países que ocupan los primeros lugares lograron alcanzar mejores niveles de gobernanza (funcionalidad de gobierno) y, como consecuencia, de ello han conseguido obtener mayores índices de prosperidad en el mundo para la reducción de la pobreza y el desarrollo social y económico.
Existen tres experiencias que se realizaron en este sentido en el pasado reciente en Bolivia que nos pueden dar un indicio de su factibilidad en nuestro país.

La Ley de Participación Popular promulgada en el Gobierno del MNR que entró en vigor el 20 de abril de 1994, que descentralizó el poder mediante la municipalización del país. Si bien esta ley democratizó el poder, no incidió en la mejora de la institucionalidad en el país.
A fin de expandir esta descentralización a los niveles departamentales, el presidente Carlos Mesa decretó el 3 de junio de 2005 celebrar el 16 de octubre elecciones a la Asamblea Constituyente un referéndum vinculante sobre las Autonomías. Lamentablemente se vio truncada con la renuncia de Mesa ante un grave clima de descontento social.

La Ley de Participación y Control Social (Ley Nº 341) que promulgó el gobierno de Evo Morales el 5 de febrero de 2013, que en su parte más resaltante define la participación ciudadana “como un derecho, condición y fundamento de la democracia”, pero cuya implementación fue totalmente engañosa, ya que el gobierno del MAS manipuló a su gusto la consulta dirigida únicamente hacia las organizaciones sociales bajo su control político.
En resumen, podemos decir que el fracaso del avance en la verdadera participación ciudadana y el fortalecimiento institucional requerido se debió principalmente a la debilidad estructural que presenta hoy por hoy la democracia en Bolivia, basada únicamente en la democracia indirecta o representativa.

Por eso, debemos devolverle el control al ciudadano a través de la participación de sus asociaciones civiles organizadas (Comités Cívicos, CEPB, COB, Confederación de Campesinos, Colegios Profesionales, Universidades y otros) en la conformación de diferentes consejos ciudadanos en las áreas de:
Justicia. Para ejercer el control sobre la elección de todo el aparato judicial (jueces y fiscales), que garantice la independencia y calidad de la Justicia.
Democracia y derechos humanos. Para ejercer el control sobre la elección del Tribunal Constitucional, Corte Nacional Electoral, y Defensor del Pueblo, que garantice el voto popular y los DDHH.

Educación y salud.- Para participar y controlar la gestión de toda la política de educación y salud en el país.

Desarrollo económico y social. Para ejercer la supervisión y control del gasto público, licitaciones y contrataciones de carácter público a nivel nacional, departamental y municipal.

Seguridad nacional. Para participar en la elección de ascenso/destitución de altos oficiales de la Policía y de las Fuerzas Armadas.
Manejo y conservación de los recursos humanos y medio ambiente. Para participar y controlar en el manejo y conservación de los recursos naturales en todo el territorio nacional.

A través de una enmienda en la Constitución Política del Estado (CPE) que introduzca el Cuarto Poder del Estado: el ciudadano como el eje central de participación y control de la democracia, acompañada de dos leyes: la Ley de Empoderamiento Comunitario y la de Ley de Democracia con Participación Ciudadana a nivel Nacional, Departamental y Municipal.

Para ello se va requerir de la ayuda de la cooperación bilateral y multilateral (BM y BID). La experiencia de otros países europeos que nos llevan décadas de adelanto en este tema, como también otros países como Australia, Nueva Zelanda y Japón van a ser fundamentales para adaptarlas a las realidades y circunstancias específicas de Bolivia.

Finalmente, es muy importante explicar y entender que este nuevo rumbo que tomaría Bolivia seria de largo aliento y que, en el próximo gobierno electo, se debería sentar los pilares iniciales en la construcción y modernización continua de la democracia en Bolivia al igual que está sucediendo actualmente en otros países de Europa, Asia y América.

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