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Por:  Adhemar Manjón

Este lunes 22 de noviembre se celebra el Día del Músico, una fecha para celebrar tanto a los instrumentistas, compositores y cantantes, como también a otras personas que están involucradas en toda esa cadena que involucra crear melodías. En esta ocasión, EXTRA se enfocó en quienes proveen su ayuda cuando una guitarra necesita calibración, una batería necesita un bombo nuevo, o cuando un piano requiere una afinación. Los lutieres y técnicos en reparación de instrumentos están ahí para hacer que la música siga “funcionando” a la perfección.

Foto Principal. Dedicación- Hernán Quispe, experto en instrumentos de viento

Sonido único. Julio Torrico, el cerebro de Sarai Custom Drums

Ayudando al colega

En su casa del barrio La Colorada Hernán Quispe tiene su pequeño taller donde trata de rescatar los ‘bronces’ que le llegan de sus colegas. Quispe es músico desde sus 13 años, integró la escuela militar de música de la Fuerza Aérea hasta que se jubiló, siempre tocó instrumentos de viento. Cuando la Orquesta Sinfónica Juvenil empezó a comienzos de los 2000 él fue uno de los ‘refuerzos’, ahí estuvo una década. Participó en varios proyectos como instrumentista y como maestro. 

Está contento de haberse ganado la vida como músico, a pesar de lo cansador que muchas veces fue ensayar y tocar tantas horas al día. Desde hace unos años también se dedica al arreglo de saxofones, trompetas, flautas, clarinetes, oboes y similares. “Es un trabajo complicado, no tanto por el arreglo sino por el precio de los repuestos, ya que muchos de ellos no se pueden encontrar en Bolivia y son muy caros de traer, entonces, muchas veces sale igual arreglar un saxofón que comprarse otro”, cuenta Quispe.

Su kit de reparación lo fue armando de a poco, con amigos que viajaban y a los que les encargaba una que otra herramienta, que también tienen precios elevados. Aún así, Quispe dice que hace lo posible por ayudar a los músicos y no cobrarles mucho, por eso mismo: porque no le gustaría que se quedaran sin sus instrumentos.

Julio Torrico empezó tocando la batería desde que estaba en el colegio. En La Salle armaban grupos musicales para tocar en las misas. Después integró bandas como K-OZ, Lord, Los Iracundos de Uruguay (cuando residieron cinco años en Cochabamba) y La Extraña Máquina. Pero en medio siempre anheló poder construir sus propias baterías. 

Ese proyecto empezó a concretarse en 2008, cuando comenzó a hacer trabajos de prueba-error en sus creaciones. Y en 2009 nace Sarai Custom Drums, un emprendimiento que en poco más de una década se ha consolidado y es conocido internacionalmente, ya que sus baterías, hechas cuidadosamente y con maderas muy finas, han sido solicitadas por músicos como Álex González (Maná) y José Antonio Pereira (baterista de Carlos Baute).

“A finales de 2007 empecé a ver la posibilidad de construir baterías laminadas, de esas que se encuentran en cualquier tienda de música pero me resultó difícil de hacerlas con este material. Así que recurrí a los bloques de madera, que es un método incluso más antiguo que el laminado tradicional”, señaló Torrico.

El método para hacer baterías de madera es similar al de construir congas o barriles de vino, contó Torrico. “La ventaja de hacer tambores con bloques de madera es que el baterista consigue más beneficios acústicos, porque es madera pura. Tiene un sonido más cálido, con más presencia”, argumentó Torrico, que explicó que utiliza maderas de roble, mara, nogal, cedro y están empezando a incursionar con el morado.

Si se habla de maderas, los hermanos Francisco y Alfonso Ichu también son muy conocedores de ellas, en especial las que se necesitan para construir un buen violín. Francisco y Alfonso son lutieres que tienen su taller, de nombre Amatista, en el corazón del barrio Plan 3.000. Empezaron en este trabajo a finales de los 90, por entonces se había formado la Orquesta Hombres Nuevos en aquella zona, músicos querían ser todos, pero lo que faltaba era quién arregle los instrumentos. 

“Como no había lutieres que arreglen los instrumentos de la orquesta, estos se iban arruinando, se acumulaban las reparaciones. Ahí nació la iniciativa de los profesores Arturo Molina y Rubén Darío Suárez Arana (dos de los fundadores de la orquesta) de enviarme a estudiar lutería. Por esos años vino una delegación francesa a la Chiquitania a enseñar música y creación de instrumentos”, recordó Alfonso.

Francisco esta semana estuvo por Guarayos buscando las maderas para la creación de nuevos violines. En sus inicios como lutier, Alfonso fue enviado a Venezuela para perfeccionar la técnica. Desde allá llegó con libros e instrumentos con los que Francisco fue también sumergiéndose en esta labor. “Desde entonces siempre hemos trabajado juntos en la lutería desde hace más de 20 años”, comentó Francisco.

“Todo depende de la madera para que un violín suene nítido. Nosotros utilizamos mayormente mara y cedro y vamos haciendo pruebas de acústica con ellas, y si emiten el sonido que nosotros esperamos para que un violín suene perfectamente, esa madera es seleccionada”, explicó Francisco.

En agosto, en un recital de la Orquesta Sinfónica Juvenil, se estrenó por primera vez, a nivel mundial, un instrumento nuevo creado por ellos: el violín profondo, que fue interpretado por Jiri Sommers. El violín fue diseñado en Alemania por el maestro boliviano Gerardo Yáñez.



Hermanos. Los lutieres Alfonso y Francisco Ichu, en su taller en el Plan 3.000.

Afinación y construcción

David Zambrana lleva 20 años dedicándose a afinar los pianos de Santa Cruz, también lo requieren en otros departamentos, como La Paz y Cochabamba. En días pasados estuvo en Montero, salvándole la vida a un viejo piano. “Comencé a trabajar con un afinador chileno que se llamaba Eduardo Jara, él me enseñó todo de este oficio”, indicó Zambrana. Además de afinar, David restaura y laquea estos grandes instrumentos llenos de teclas, cuerdas y madera. “No sé tocar muy bien pero me defiendo”, señaló Zambrana, quien agregó que se siente muy feliz con esta labor, porque a través de ella les da otra oportunidad a los pianos.

Zambrana dice que una vez reparado, un piano puede triplicar su valor. “Hace algunos años un cliente me pidió que le arregle el suyo porque lo quería vender. Lo hizo restaurar y una vez terminado el trabajo se arrepintió y se lo quedó nomás. En el estado en que estaba antes del arreglo costaba $us 3.000. Se le cambiaron cuerdas y el clavijero completo. Actualmente debe valer unos $us 12.000”, contó Zambrana.

Juan Carlos Morgado es un orureño que vive en Santa Cruz desde hace 12 años. Es baterista autodidacta y se considera guitarrista en proceso de aprendizaje. Desde hace unos años tiene el taller de lutería y arreglo de instrumentos JCM Custom Taller. “Lo tengo desde hace poco, porque yo me dedicaba profesionalmente a otra cosa, pero vengo reparando instrumentos desde mis 17 años”, indicó Morgado.

Yo siempre tenía esa inquietud de fabricar o de tocar un instrumento. Lastimosamente mi mamá, como la mayoría de las madres, me dijo ‘no me vas a tocar la guitarra porque te vas a volver un borracho’. Así que lo dejé y me dediqué solamente a reparar las guitarras, era mi pasatiempo ocasional”, señaló Morgado.

Empezó a arreglar guitarras precisamente con el interés de estudiar cómo estaban armadas. “Me inicié con las acústicas. Fui investigando, desarmando, hurgando, viendo cómo estaban hechas. Fui estudiando los tipos de madera, sus tratamientos, los ensambles. En esa época no teníamos internet todavía así que tenía que buscar en libros y bibliotecas sobre el arte de la guitarra y la lutería”, recordó Morgado, quien construye a pedido guitarras y bajos eléctricos, guitarras acústicas y electroacústicas, además de instrumentos de percusión.

El lutier define cómo va a sonar un instrumento, qué tipos de madera se van a combinar para dar con un determinado audio en una guitarra acústica. En las guitarras eléctricas es algo parecido, pero ahí la mayor parte del trabajo lo hace la electrónica. Esa comparación yo se la hago a mis clientes cuando quieren que les haga un instrumento: si combinamos estas maderas vas a tener este audio, si combinamos estas otras vas a tener otro audio. Después viene el tema de la electrónica de la guitarra (potenciómetros, cables, bobinas) que influye en el sonido final”, enfatizó Morgado.

Las maderas para los instrumentos son tratadas en un horno. Después se las deja unos meses ‘respirar’ y requieren de un cuidado especial ya que con el cambio de clima pueden echarse a perder. “Una guitarra eléctrica puede tomar hasta cinco meses en hacerse”, dijo Morgado.

Las manos de Morgado y de tantos otros técnicos y lutieres son indispensables para que la música siga sonando bien.


Talento. David Zambrana se dedica a afinar pianos desde hace 20 años.


Técnica. Juan Carlos Morgado, con la paciencia que se requiere para reparar y crear una guitarra.

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