Opinión

Paz y democracia sin chantajes

24 de noviembre de 2019, 4:24 AM
24 de noviembre de 2019, 4:24 AM

Los esfuerzos deben ser por Bolivia y es lamentable que se pongan en riesgo largas sesiones de negociación, que incluyen a mediadores serios, para preservar a una, dos o más personas como Evo Morales, Álvaro García Linera o alguno de los que fueron sus ministros. El Movimiento Al Socialismo ha pretendido meter un proyecto de ley para darle inmunidad al ex presidente y para liberar a los detenidos de las últimas revueltas, muchos de los cuales fueron hallados con armas de todo tipo, mientras que otros fueron aprehendidos cuando atentaban contra instalaciones del Estado o torturando a uniformados, como ocurrió ayer. ¿Acaso es comparable el bienestar de una nación con el bienestar de unas cuantas personas? Hay una cita bíblica que señala que “El que nada debe, nada teme”, por lo que no debería inquietar tanto a los miembros del pasado Gobierno que se los persiga o no, si es que en su actuación no hicieron nada que atente contra el país.

Pasaron 14 días negros desde la renuncia de Evo Morales a la Presidencia. Nadie lo obligó a irse del Gobierno, aunque sí es cierto que hubo un clamor en los nueve departamentos para que tome esa decisión. Desde el extranjero no paró de lanzar mensajes contra el Gobierno de Jeanine Áñez, de convocar a más protestas e incluso a justificar que “el pueblo se arme”. El Gobierno mostró un video en el que se lo escucha dando instrucciones de bloqueo para que no entre comida a las ciudades. Él dejó el poder, su bancada no rechazó su renuncia y, en cambio, aceptó ir a nuevas elecciones sin Evo ni Álvaro como candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia.

Sin embargo, en una actitud de extorsión, el MAS pretendió hacer borrón y cuenta nueva. Que nada se juzgue por la vía ordinaria, pretendiendo darle trato de primer mandatario a quien ya no lo es. ¿Será porque saben que hay tanto por develar? La posición de este partido contravino la seriedad de los acuerdos que se habían alcanzado. No obstante, según el senador Óscar Ortiz, el tratamiento de ese proyecto de ley fue postergado y, una vez más, los mediadores trabajan para que se mantengan los acuerdos, debido a que en esa norma también se incorpora la indemnización a las víctimas de estas jornadas. En este punto, hay que destacar que hubo conciencia de asambleístas del MAS que comprendieron el momento delicado que sigue viviendo el país, quienes permitieron que prevalezca la cordura y no el sometimiento de toda una nación a la voluntad de quien parece estar ausente de la realidad y pretende que Bolivia siga siendo rehén de sus apetitos personales.

Aún con sobresaltos, el proyecto de ley de convocatoria a elecciones sigue su curso y su promulgación es lo que el país más espera. También avanza un acuerdo entre el Gobierno y los dirigentes de El Alto, así como de sectores campesinos de La Paz. Ayer llegaron el combustible y los alimentos a la sede de Gobierno. La situación crítica parece estarse encaminando hacia la pacificación y a un proceso electoral que el país anhela.

Es un inmenso avance que los sectores sociales que estaban bloqueando el país acudan a reunirse con el Gobierno. Es una muestra de reencuentro que acepta las visiones contrarias.

La exhortación es una sola, que se cumplan los objetivos de este Gobierno transitorio; que los bolivianos puedan llegar a elecciones transparentes y confiables en un tiempo prudente. Sin embargo, no es lo mismo respetar y validar las opiniones contrarias, que dar luz verde a la impunidad de quienes cometieron delitos y tuvieron al país sometido a la zozobra causada por el vandalismo y otros crímenes. Que el bienestar de Bolivia sea la única consigna a lograr.

 



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