Escucha esta nota aquí

El flamante presidente de Perú, el izquierdista Pedro Castillo, juramentó ayer al legislador Guido Bellido como jefe de gabinete, en una ceremonia con dignatarios extranjeros en el sitio de la histórica batalla de Ayacucho de 1824, al día siguiente de su investidura en un clima polarizado. En horas de la noche en Lima, hasta el cierre de edición (23:30) aún no había empezado la ceremonia de posesión de los nuevos ministros en el Teatro Nacional, donde impedían el ingreso de la prensa y en las cercanías hubo enfrentamientos con partidarios de Castillo y de la excandidata Keiko Fujimori.

Castillo inició su mandato de cinco años en medio de la esperanza de millares de compatriotas, pero también inquietud de buena parte de los peruanos que temen un brusco giro hacia el socialismo tras décadas de políticas liberales.

En el sitio de la batalla se congregaron miles de lugareños, que presenciaron la juramentación de Bellido, un ingeniero electrónico de 41 años, sin experiencia en cargos públicos y de orígenes campesinos como Castillo.

Medios peruanos indicaron que la fiscalía había investigado a Bellido por presunta “apología al terrorismo”, por declaraciones en una entrevista en abril, antes de que asumiera su banca en el Congreso, que le otorga inmunidad.

La designación de Bellido “es un mensaje que polariza”, reaccionó el legislador Alejandro Cavero, en declaraciones a la radio limeña RPP.

Bellido debe comparecer antes de un mes ante el Congreso para pedir un voto de confianza al gabinete. Si es rechazado, Castillo deberá nombrar a otro primer ministro y reorganizar el gabinete.

El analista político Mauricio Aguirre dijo sobre Bellido: “Es de izquierda radical, uno de los brazos políticos más importantes de Vladimir Cerrón (líder de Perú Libre, partido con el que postuló a la presidencia Castillo), con lo que eso puede implicar en decisiones tanto económicas como sociales. Es el inicio mas definido hacia algo similar a lo que fue el gobierno de Evo Morales en Bolivia”.

En su investidura, Castillo anunció que enviará al Congreso un proyecto para reformar la Constitución, que privilegia el liberalismo económico y fue promulgada en 1993 por Alberto Fujimori, el encarcelado padre de su rival en el balotaje, Keiko Fujimori.

Keiko respondió diciendo que su partido, Fuerza Popular, “será un firme muro de contención frente a su amenaza latente de una nueva Constitución comunista”, mientras decenas de sus partidarios se manifestaban en las calles contra el nuevo gobernante, un maestro rural de la región norteña de Cajamarca.

“Insistiremos en esta propuesta, pero dentro del marco legal que la Constitución proporciona. Tendremos que conciliar posiciones con el Congreso”, indicó Castillo, cuyo partido Perú Libre tiene solo 37 de los 130 escaños. La segunda bancada es Fuerza Popular, con 24.

Mercados intranquilos

La designación del gabinete debe enviar una señal a los mercados, que se intranquilizaron tras el anuncio de la reforma constitucional aunque ésta era una promesa de campaña.

La reforma causa “más inestabilidad” y “un clima de desconfianza”, declaró el jefe de la organización de la cúpula empresarial peruana (Confiep), Óscar Caipo.

El mandatario tiene el desafío de reactivar una economía fuertemente golpeada por la pandemia, que se hundió 11,12% en 2020, así como acabar con las convulsiones políticas que llevaron al país a tener tres presidentes en noviembre de 2020.


Comentarios