Los años vividos, me han ido demostrando lo peligroso que son los dogmatismos ideológicos en política. Ellos son un freno para la concertación democrática y, por lo tanto, para la paz social y el progreso de los pueblos. Mucho ha sufrido la humanidad a lo largo de su historia, por este gravísimo error conceptual, de gente dogmática y excluyente, que con frecuencia han apelado a la violencia, para imponer su pensamiento.
Entender una realidad multifacética, con solo una faceta de la realidad, es por decir lo menos, poco inteligente. Es como querer entender la luz; que está compuesta de siete colores, solo a través de uno de ellos. Hay dogmáticos que solo ven la realidad con el color rojo y otros lo ven solo con el color verde, olvidando que existen otros 5 colores. Solo la mezcla de los 7 colores, expresa la verdadera luz, como lo muestra el disco de Newton.
El pluralismo de ideas, es el tesoro mas grande que tiene la humanidad. Los filósofos de la Ilustración, comprendieron en el siglo XVIII, que: “la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política” (elsiglo.com.pa). Hoy, el Socialismo Siglo XXI no entiende lo que la ilustración entendió en el siglo XVIII. ¡Qué brutal retroceso en la política!
En resumen: las ideologías, a menudo, pueden ser como cajas rígidas que limitan la visión y el entendimiento de la gente. Insistir en una única perspectiva, puede cerrar las puertas a la colaboración y al pensamiento crítico, indispensable para el progreso económico, político, social y ambiental de cualquier país. Además, algunas ideologías extremas han llevado a divisiones sociales, conflictos e incluso atrocidades históricas.
Es fundamental reconocer los peligros de aferrarse ciegamente a una ideología y promover un enfoque más abierto y reflexivo, para abordar con mayor realismo y justicia, los desafíos de la sociedad del Tercer Milenio.