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Cuatro jóvenes universitarias murieron ayer en un coliseo de Potosí durante una asamblea estudiantil de la Universidad Autónoma Tomás Frías, por la explosión de una granada de gas lacrimógeno en un ambiente cerrado. Otros cinco universitarios están en terapia intensiva y al menos 70 resultaron heridos.

Las muertes se produjeron por asfixia y contusiones, porque tras la explosión los universitarios intentaron escapar del lugar y entonces se produjo un tumulto y una avalancha humana por alcanzar la salida.

La asamblea estudiantil fue convocada por el comité electoral para discutir aspectos relacionados con el proceso de elección de los representantes de la Federación Universitaria Local (FUL) por el período 2022-2025 y para aprobar la convocatoria a los comicios.

La Policía dice que ya se tiene identificada a la persona que arrojó la granada y que por razones de investigación aún no puede revelar su identidad.

Por ahora las tareas se concentran en salvar la vida de quienes se encuentran en terapia intensiva, curar a los heridos y capturar a los responsables de la tragedia, pero enseguida habrá que hacerse varias preguntas que quedaron flotando en el ambiente de un penoso hecho lamentable que nunca debió ocurrir.

Cuando se detenga al responsable habrá que indagar cómo es que un ciudadano puede tener acceso a materiales explosivos peligrosos como una granada de gas lacrimógeno. Hasta donde se sabe, ese tipo de productos no está a la venta de cualquier consumidor en una tienda, ya que es de uso exclusivo de la Policía o las Fuerzas Armadas. Pero ayer se demostró que cualquiera puede manipular y disponer de un arma tan peligrosa que causó muertes, heridos y mucho terror.

Hay que preguntarse también cómo es que centenares de estudiantes asistían apretados a una masiva reunión en un ambiente cerrado. Las imágenes muestran que el coliseo donde se realizaba la asamblea se encontraba repleto, y aunque algunos llevaban barbijo, resultaba un contrasentido permitir tal concentración de personas en tiempos en que la pandemia aún no ha dejado de ser una amenaza.

¿Quién empuja a los estudiantes a las asambleas estudiantiles? En estos casos, normalmente se presiona a los universitarios para participar en eventos como el de ayer, donde solo un grupo parecía muy interesado en aprobar la convocatoria, y la mayoría probablemente no tenía mayor interés en lo que se trataba.

La asamblea estudiantil masiva es una práctica muy común de la denominada política universitaria, en la que se empeñan unos pocos con ganas de sacar provecho y hacer carreras políticas y que le hace un enorme daño a la educación superior en Bolivia. ¿Se asiste a la universidad para adquirir una profesión o para hacer política? Como país tendríamos que cuestionarnos qué tan válidos son, a estas alturas de la historia, aquellos viejos preceptos de los años 1960 del siglo pasado que aún se manejan en las universidades bolivianas como verdades absolutas y que parecen poco menos que intocables.

Por ahora Potosí y el país están de luto por una irresponsabilidad que se llevó la vida de cuatro jóvenes mujeres que muy posiblemente estaban allí sin tener nada que ver directamente con una elección de dirigentes, que quizá solo querían tener una carrera profesional. Que al menos se castigue con rigor a los que causaron las muertes.

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