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6 de marzo de 2023, 4:00 AM
6 de marzo de 2023, 4:00 AM


“Si los pícaros se dieran cuenta de lo útil que es ser honrado, serían hombres honrados por picardía”. Si extendemos esta genial sentencia de Bolívar poco antes de morir y decimos: “Si los políticos se dieran cuenta de lo dañino que es mentir y actuasen en base a la verdad, serían honorables y la gente los respetaría”, y así el país saldría adelante, la situación sería completamente diferente, ya que el desbarajuste actual se debe precisamente en negar la realidad y el que debería dar confianza, el rumbo, el norte, narra cuentos de hadas, insiste en imponer una falacia, mostrando una total falta de respeto con la ciudadanía pensante, además de resentimiento, frustración y mediocridad al decir discursos en los que la demagogia combina con la cursilería de forma grosera. 

Uno de los aspectos más preocupantes del estado actual de la situación del país es el creciente desprestigio de los políticos a los que se los considera tan mentirosos, ineptos e ignorantes como deshonestos. Un político debe ser transparente, preparado, ilustrado, consistente, autocrítico, comprometido socialmente no solo a su facción, además debe ser líder. 

La incompetencia y la mentira, han llevado a la completa y total degradación y desprestigio de las principales instituciones oficiales encomendadas para garantizar algunos servicios como la justicia, el bienestar sanitario, la seguridad y el orgullo a la nacionalidad de todos los estantes y habitantes del país, los que simplemente aspiramos a vivir civilizadamente contribuyendo al bienestar de los ciudadanos del país y de la humanidad. 

A lo largo de estos últimos años, y todavía más en los últimos meses, ha crecido mucho la desconfianza en lo que dice o hace el Gobierno y el descrédito de los funcionarios públicos paquidérmicos (Paqui=grueso, pesado y dérmico=referente a piel, cuero) en buen romance: cuerudos; que medran circunstancialmente de lo que ellos suponen es el poder, desconociendo lo que se asume como básico para gobernar cualquier sociedad como es la sobriedad y honestidad: lo que significa la virtud relacionada con valores como la verdad, justicia, respeto y libertad. 

La mentira tiene como sinónimos y efectos parciales: el fraude, embuste, calumnia, falacia. A lo largo de la historia se ha comprobado que se puede mentir, defraudar y manipular a las personas con fines aviesos, solo temporalmente. Con la mentira se puede llegar rápidamente muy lejos, pero lo que no se puede hacer es volver, porque la mentira siempre juega en contra del que la inventa y propaga; quizá algunos se arrepientan de haber mentido en tanto discurso insulso y vacío conceptualmente pero lleno de resentimiento y odio demostrando así su frustración y mediocridad.

Pretendieron sembrar el miedo con sus actos y discursos de odio y el resultado obtenido es a la inversa, lo contrario; el miedo se pierde y el respeto se gana; grandes colectivos ganaron respeto y una buena parte de los ciudadanos del país hasta ahora escépticos observadores, son ahora ciudadanos convencidos de la necesidad de ser gobernados con la verdad. Con la verdad no se ofende ni se teme. En estos momentos lamentablemente no les queda otra cosa que seguir mintiendo y esto complica la situación. La mentira y el engaño tienen fecha de caducidad, al final todo se descubre, y al mismo tiempo la confianza se muere para siempre.

La mentira ofende a los ciudadanos normales, a los ignorantes les da esperanzas; además el problema con la mentira de los políticos es que molesta a los ciudadanos que indignados y fastidiados ven y escuchan a funcionarios incompetentes, ineptos y mentirosos además de ladrones, aprendices de bufón y titiriteros verborrágicos, hacer declaraciones sin el mínimo sentido de vergüenza. Cada vez son más los ciudadanos libres de ignorancia con intolerancia a los políticos que dividen a los ciudadanos en dos grupos: los enemigos de su incompetencia, mediocridad, deshonestidad y los tontos útiles e ignorantes instrumentados para sus pillerías que reciben pagos después de cada show de apoyo al Gobierno, pero “hasta las últimas consecuencias”. 

La ignorancia de las masas es la principal fuerza de los gobiernos despóticos. Para el anarquista Carlos Malato (1857 -1938), la estrategia de gobiernos deshonestos es mantener alejados del conocimiento a miles de ciudadanos, manteniéndolos en la penumbra de la ignorancia para usarlos y abusarlos. Esta situación la vemos a diario, y confirma la lógica de los iluminados del siglo XXI. 

Como muestra vemos cómo se usa y abusa de una Sra.; mantenida como esclava virtual mediática, perorando dislates y con ello denigrando a su origen, pulverizando las consideraciones que se debiera tener para con su cultura no manipulada por pervertidos políticos.

Robespierre sugería que el secreto de la libertad radica en educar a las personas, mientras que el secreto de la tiranía está en mantenerlos ignorantes. El antónimo de mentira es verdad. “La verdad os hará libres” es una de las frases más conocidas de Sócrates (470-399 a.C.) que sintetiza la importancia del conocimiento real para la evolución de toda sociedad. En la antigua Grecia, Sócrates entendió que el conocimiento aporta libertad y libera al pueblo de la ignorancia que es una carga muy pesada pero que no la siente quien la lleva y así ofreciendo una obediencia ciega que aprovechan las circunstanciales “autoridades.” 

Los que más mienten son los corruptos para intentar tapar sus actos y que tienen mucho que encubrir. Antes el político era una persona respetada, ahora a las autoridades en general se les reconoce menos una estatura moral. Respecto al castigo social a la mentira se marca una distinción: la ciudadanía tolera en función del ambiente y las circunstancias; cuando las cosas van bien, son más tolerantes, cuando van mal, tienen menos tolerancia a la ineptitud, la arrogancia y la corrupción, actualmente la situación empeora para los ciudadanos en general, por eso la represión cada vez más brutal y criminal.

Los años de las vacas gordas hace tiempo que pasaron, el despilfarro quedó y la corrupción ambidextra sigue, las instituciones nacionales están destruidas. ¿De verdad creen que lograrán su objetivo amenazando, maltratando a la gente indefinidamente? En el último tiempo hemos visto y escuchado declaraciones, manifiestos, discursos aberrantes de todos los niveles oficialistas y para-oficialistas (mientras les paguen) demostrando grotesca y evidente ignorancia y estupidez, cargada además de agresividad, mediocridad y resentimiento interpretada a coro por usurpadores incrustados en organizaciones obreras, sociales, etc. 

En tiempos pasados hubo dirigentes que fueron verdaderos defensores y promotores de los derechos de obreros, campesinos, intelectuales, artesanos. Hoy en día reconocemos al representante de un gremio por el objeto que cubre su cráneo vacío, por las estupideces que regurgita y por el disfraz tras el que se esconde.

Qué tal si el Sr. presidente analiza con la lógica de la política a la inversa e informa al país del costo de los funcionarios incompetentes que actuaron y actúan en todos los litigios que mantuvo Bolivia y que perdió en todos. ¿Cuánto le ha costado y le cuesta al país la gente incompetente y mentirosa? No es necesario responder con otra mentira. ¿No sería más productivo contratar funcionarios capaces e idóneos?, le aseguro que entre los que conforman este privilegiado país hay gente idónea.

¿Cuál es la política al revés que hace que el Sr. presidente elija para un cargo de mucha jerarquía, y que debiera recaer entre los tres mejores de una promoción, para designar a uno de los últimos de ese grupo? ¿Miedo al mérito, a la capacidad, a la honestidad? Es más probable que lo traicione un mediocre que un caballero meritorio. Por ahora está claro que Arce apuesta por la mediocracia, al presidente se le está mintiendo, está siendo engañado por incapaces y deshonestos, recordando y enfatizando que la mentira gana algunas partidas, pero la verdad gana el juego.

 Arce está rodeado de tanto mediocre que ya no se da cuenta de que los mediocres se disfrazan para ocultar sus propias carencias aparentando rigor, lealtad y cierta solemnidad. El mediocre además utiliza una retórica grandilocuente llena de palabras banales para que le crean; nos deja la impresión que para ser popular hay que ser mediocre, del medio para abajo, muy para abajo, en el caso que nos ocupa. Los mediocres como los que ocupa el Sr. Presidente pueden llegar a derrumbar proyectos perfeccionables, interesantes, realizables gracias a la cobardía que los caracteriza critican todo lo que no entienden. 

De lo que abunda en su corazón habla su boca… de ahí, nos preguntamos: ¿qué les provoca a los jerarcas de este Gobierno el resentimiento atávico, la frustración y el odio hacia Santa Cruz? No es necesario que trabajen por el bien de Santa Cruz, nunca lo hicieron; basta solo que dejen de estorbar y que la región se desarrolle orgánicamente, con sentido común para el beneficio de todo el país. 

Las personas que obran con capacidad, inteligencia y sentido común, y además actúan con buena fe en base al conocimiento, a la verdad con honradez, rectitud y justicia no solo en lo social, económico y ambiental no tienen fecha de vencimiento, serán reconocidos por la ciudadanía, considerados y respetados los otros. Es hora de ser alquimista y convertir falacia, mediocridad, deshonestidad, frustración y arrogancia en verdad, capacidad y honestidad.

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