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3 de marzo de 2024, 4:00 AM
3 de marzo de 2024, 4:00 AM


Karen Longaric - EXCANCILLER DE BOLIVIA

En este artículo planteo algunas preguntas, cuyas respuestas por sí mismas revelan muchos errores cometidos durante los casi 17 años de gobierno del Movimiento al Socialismo. Su política exterior fue guiada por doctrinas e intereses foráneos que ni los propios actores ni sus conductores nacionales (Morales y Arce) entienden ni les preocupan sus efectos y el daño que está causando a Bolivia.

¿Cuáles son los principales países socios de Bolivia, en la región y más allá? En el continente Venezuela, Cuba y Nicaragua. Allende de nuestra geografía, Irán, Rusia y China. Estos son países con gobiernos autoritarios cuyos ciudadanos no gozan de libertades democráticas. Además, en el caso de Venezuela, Cuba y Nicaragua sus ciudadanos sufren opresión, tienen todo tipo de carencias; el desempleo es alto, al igual que la inflación; hay escasez de divisas; su infraestructura física en los servicios de salud, educación y ciencia está destartalada y en estado de decadencia. En estos países sólo prospera la corrupción y son espacios fértiles para el crimen organizado. En ellos la justicia es un instrumento de amedrentamiento y persecución, no hay estado de derecho y el escrutinio de la comunidad internacional les tiene sin cuidado confiados en que la justicia internacional es lenta y burocrática. En esa lógica han logrado normalizar su accionar totalitario y arbitrario, y sus ciudadanos han quedado en completa indefensión y vulnerabilidad resignados a vivir precariamente o emigrar para poblar los barrios más pobres de otras ciudades en el extranjero.

¿Cuáles son los principales beneficios económicos que la estrecha relación con estos países da a Bolivia? La relación comercial de Bolivia con los referidos socios, con excepción de China, es muy débil y las importaciones son considerablemente más altas que las exportaciones. Datos del INE muestran que en los últimos 17 años las exportaciones de Bolivia hacia Venezuela significaron el 1.5% de las exportaciones totales de Bolivia en el mismo periodo, mientras que las exportaciones a Nicaragua y a Cuba representaron el 0.1% en ambos casos; a Rusia el 0.9% y a Irán prácticamente inexistente. En el mismo periodo, las exportaciones a EE. UU. – pese a haber perdido el ATPDA – representaron el 8.5% de las exportaciones totales entre 2006-2023, pero con un franco declive desde el año 2012. Las exportaciones a otros países como Japón o Corea también superaron ampliamente a las exportaciones hacia los países aliados de los gobiernos del MAS. Días atrás, el internacionalista Wilson Hernani de manera oportuna se refirió al tema y observó la dinámica relación que el ministerio de relaciones exteriores de Bolivia sostiene actualmente con dichos países, algo que tampoco pasa desapercibido para el cuerpo diplomático acreditado en Bolivia.

Es pertinente recordar que durante el gobierno de la presidenta Jeanine Añez se dispuso el cierre de las oficinas diplomáticas en Irán y Nicaragua y se instruyó a las embajadas de Bolivia en Austria y en Costa Rica ejercer la representación diplomática concurrente para Irán y Nicaragua respectivamente. Decisión adoptada en virtud de que la severa crisis económica derivada del Covid 19 exigía recortar el gasto público en algunas partidas presupuestarias y tomando en cuenta que el flujo comercial con Irán y con Nicaragua eran ínfimos, no justificaba erogar gastos en alquiler de oficinas y designación de personal diplomático en esos países.

Respecto a las relaciones con Cuba, desde la restauración de las relaciones diplomáticas se priorizó la cooperación educativa y cultural; Cuba otorgaba un significativo número de becas a estudiantes bolivianos para realizar estudios universitarios en áreas de la medicina y las artes. A partir del 2006 las relaciones bilaterales tomaron un cariz altamente político rezagando la cooperación educativa y cultural. Lo propio ocurrió con Venezuela, hasta el año 2006 las relaciones diplomáticas fueron recíprocamente respetuosas; la relación comercial fue muy fluida y las exportaciones bolivianas al mercado venezolano alcanzaron un nivel importante en el marco de la integración andina, hasta que Hugo Chávez, motivado en desavenencias políticas con los gobiernos de Perú y Colombia, determinó el retiro de Venezuela de la CAN que se efectivizó el 2011; con lo cual las exportaciones bolivianas al mercado venezolano se redujeron drásticamente.

¿Cuáles son los beneficios políticos de la relación con esos países para Bolivia? No cabe duda de que la alianza política con los países del socialismo del siglo XXI ha afectado el accionar de Bolivia en el concierto internacional, reduciendo su visibilidad a la de un simple facilitador de intereses foráneos reñidos con el derecho internacional.

La estrecha alianza con estos regímenes ha desprestigiado a Bolivia, ha ahuyentado la inversión extranjera directa, ha debilitado el comercio exterior y a desmotivado y desmovilizado la cooperación internacional.

Tomando en cuenta que dichas alianzas han sido desfavorables para Bolivia, el año 2025 si se instaura un gobierno democrático, Bolivia deberá reposicionarse a nivel internacional y establecer una agenda de política exterior en función de los intereses del estado boliviano. Deberá forjar vínculos estrechos con países que sean modelos de buena gobernanza, de estabilidad, de prosperidad y de libertad de pensamiento, expresión; espíritu empresarial económico y competencia como motores del crecimiento, la ciencia, la innovación y la competitividad.

Bolivia deberá tender puentes a países con los que pueda construir relaciones beneficiosas en tantos campos como sea posible, relaciones que puedan dar frutos para el pueblo boliviano, económica, social y también culturalmente, manteniendo al mismo tiempo la libertad y la dignidad nacional. A partir de 2025 habrá que esforzarse en revitalizar las relaciones políticas y económicas con los países vecinos, con los estados miembros de la Unión Europea, con Estados Unidos, con estados del Asia y en general con países que no buscan zonas de influencia política, sino relaciones diplomáticas democráticas, respetuosas y fructíferas.

 


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