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El caso de supuesto terrorismo de 2009 tiene ciertas similitudes con lo que hoy acontece en el escenario político del país, pero, además, de acuerdo a los políticos y politólogos se añade en esta gestión la polarización social que atraviesa Bolivia, luego de lo sucedido en octubre y noviembre de 2019, que provocó la renuncia de Evo Morales a la Presidencia.

La palabra clave en ambos escenarios, de acuerdo a los entendidos, es “separatismo” que unida a una instrumentalización de la justicia, en este nuevo caso del supuesto golpe de Estado, el objetivo sería desarticular los nuevos liderazgos políticos que surgen luego de 2019.

El excívico y exministro de Economía Branko Marinkovic considera que en 2009, al no haber cambio de Gobierno, no se podía acusar al mismo como golpista.

“Había que acusarlos de terroristas y separatistas. Básicamente es lo mismo. Es un patrón utilizado por la izquierda a escala mundial, como con Dilma Rousseff, en Brasil, que hablaba de golpe cuando fue destituida por el Congreso. Es el mismo libreto”, dijo Marinkovic.

Lo que más preocupa al excívico es que con esto se pierde el debido proceso en el país, como sucedió con el caso terrorismo que generó un deterioro en todo el sistema judicial boliviano.

“Esto va a empeorar la situación y no solo en el sistema judicial. Muy pronto van a querer sacar una ley diciendo que lo que se hizo en el gobierno de Áñez no es válido, anular contratos y con eso seguir con más juicios”, añadió.

Guido Nayar, el excívico que estuvo asilado por más de una década por el caso terrorismo, indicó que éste se inició con la intención del Gobierno de controlar los pozos gasíferos.

“Lo inició con las denuncias de supuestos casos de esclavitud en la zona del Alto Parapetí. Esa acusación tiene ahora otro nuevo correlato que es el de golpe de Estado para decir que todo lo que se hizo en el Gobierno de Áñez es nulo de pleno derecho, con el objetivo del regreso de Evo Morales”, adelantó Nayar.

El exdiputado Tomás Monasterio ve que la instrumentalización de la justicia hoy en día es igual a la de 2009, para tratar de continuar con la persecución de la oposición. “Jamás, nunca se ha visto un nivel tan grande de polarización en el país. Luis Arce faltó a su palabra y eso deja mucho que desear. Queda en evidencia que se vuelve a repetir la lógica que en 2009 se utilizó con falsos procesos a través de la instrumentalización de la justicia”, indicó Monasterio.

El exlegislador cree que este año el objetivo es que viene la “estocada final para desarticular los liderazgos opositores que han sido electos”.

Otro de los políticos que fue salpicado con el caso terrorismo fue el gobernador Rubén Costas, que durante su manifiesto sobre las aprehensiones de las exautoridades, condenó las acciones del Ejecutivo.

Hoy la historia se repite, queriendo amedrentar a los bolivianos como hicieron con el supuesto caso de terrorismo. No debemos permitir que ocurra tal persecución, la justicia no debe someterse al Gobierno, tiene que ser imparcial y demostrar que es un poder independiente, que busca la verdad”, dijo Costas.

El gobernador también convocó a estar firmes con las autoridades electas y defenderlas. “Por nuestra causa que hemos peleado y que ha permitido que hasta hoy Santa Cruz sea el bastión de la defensa de la democracia”, puntualizó.

Una polarización peligrosa

Para el politólogo Paúl Coca existen dos coincidencias entre 2009 y 2021, primero, que el MAS estaba en el poder y, segundo, que la oposición anclada y reforzada estaba en Santa Cruz.

“Hay que ser realistas. El epicentro es Santa Cruz por tres razones: el peso económico que tiene; el político y el poblacional. Ahora ya no hablamos de una media luna, sino de una oposición que está en varios lugares”, dijo Coca.

El también jurista ve que hay una polarización social y es preocupante. “La declaración de un diputado hablando de ricos y pobres o la del citadino contra el que vive en el campo. Esa es la polarización más peligrosa, porque eso no distingue a personas”.

Coca lamenta que este discurso tenga cobertura mediática ya que es originada desde un ala más radical del MAS.

Su colega, el politólogo José Orlando Peralta ve que al no haber una media luna consolidada, como en 2009, la gente no sabe cómo será la relación entre las nuevas autoridades electas.

“En 2009 se estaba viviendo un proceso de polarización política, porque estaban en disputa dos grandes proyectos de Estado: el plurinacional y el de las autonomías. Estaban articulados con el Conalde. El Gobierno, para dirimir, acudió a estos recursos jurídicos y militares. Pensó en ello para debilitar a los líderes de la oposición”, explicó Peralta.

El analista ve que hoy sí existe una polarización social que viene desde el 21 de febrero de 2016 y que no es política, porque no hay otro proyecto que plantee nuevas cosas y que esté en disputa con lo que propone el MAS.

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