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¡Sorpresa! ¡Habrá Censo en Bolivia! Un verdadero vendaval de noticias provocó el gobierno con su inesperado anuncio del Decreto Supremo 4546, declarando de prioridad nacional la realización del Censo de Población y Vivienda, el miércoles 16 de noviembre del 2022. ¡Enhorabuena, aleluya, albricias!

La noticia se produjo cuando nadie lo esperaba -sorprendiendo a los allegados al propio gobierno- siendo respaldada con expresiones de apoyo desde las gobernaciones, municipios y expresiones vivas de la sociedad civil -dirigentes cívicos, empresariales, políticos, académicos, analistas- siendo algo que en verdad preocupaba, ya que de acuerdo a Ley, correspondía hacerlo luego del último Censo del 2012, después de 10 años (“El Gobierno fija el censo para 2022, sorprende al MAS y regiones anuncian control”, EL DEBER, 21.07.2021).

El financiamiento del Censo estaría garantizado ya por el Banco Mundial, siendo mencionados en el Decreto como los actores principales de tan grande tarea, el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Ministerio de Planificación del Desarrollo. ¡Los mejores deseos de realización, para ellos!

¿Por qué es crucial el Censo? Primero, para tener una lectura más cercana de la realidad demográfica, económica, social y cultural del país, luego de diez años del último Censo. Segundo, porque dicha información servirá para optimizar, en lo económico, la distribución de los recursos públicos entre los nueve Departamentos en función de su densidad poblacional; en lo social, para afinar las políticas y mejorar su impacto; en lo político, redefinir el número de escaños.

Es grande la expectativa en las gobernaciones y alcaldías del eje central, principalmente, por los resultados del próximo Censo, en función de la mayor cantidad de ingresos que podrían lograr considerando el aumento de su población.

Pongamos como ejemplo al Departamento de Santa Cruz, el bastión económico de Bolivia y un gran polo de atracción para quienes buscan su realización al amparo del exitoso modelo productivo cruceño, analicemos lo que dice la historia.

Según el cuadro “Población empadronada, por Censos de Población y Censos de Población y Vivienda, 1950-2012, según Departamento, período 1831-2012” publicado por el INE, en 1831 el país tenía 1.088.768 habitantes, de los cuales apenas 43.775 vivían en Santa Cruz (4%). En 1950 la población nacional subió a 2.704.165 personas, participando la cruceña con 9%, con 244.658 habitantes.

Pero no fue sino hasta décadas posteriores -gracias al vigoroso desarrollo de la agricultura comercial y la agroindustria, y la virtuosa combinación de la sustitución de importaciones con la exportación de productos no tradicionales- que su población adquirió gran portento llegando en el Censo de 1992 a 1.364.389 habitantes, esto es, un 21% del total de 6.420.792 personas.

El Censo del 2001 dio cuenta que la incesante migración interna, más la alta tasa de natalidad, hicieron subir la población de Santa Cruz a 2.029.471 habitantes, frente a 8.274.325 del país, subiendo su participación al 24,5%.

El último Censo del 2012 mostró a Bolivia con 10.059.856 habitantes, manteniendo aún a La Paz como el Departamento más poblado, con 2.719.344 personas, seguido de Santa Cruz con 2.657.762 ciudadanos y una participación de casi 26,5% sobre el total.

En todo caso, de acuerdo a proyecciones del INE, Santa Cruz ha pasado a ser el Departamento más poblado de Bolivia, con 3.363.377 personas en el 2021, cerca del 28,5% del total nacional que llegaría a 11.841.955 habitantes.

De confirmarse estos datos con el Censo de Población y Vivienda del 2022, resultaría que Santa Cruz no solo estuvo atendiendo con igual cantidad de recursos públicos a una población acrecentada en más de 700.000 personas durante los últimos diez años, sino que su representación parlamentaria deberá aumentar. Tales ejemplos explican la importancia del próximo Censo: que, en justicia, no solo deberá haber un aumento de recursos para Santa Cruz, sino también, de escaños. ¡Enhorabuena!

Santa Cruz, 25 de julio de 2021

Gary Antonio Rodríguez Álvarez es Economista y Gerente General del IBCE

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