1 de enero de 2021, 5:00 AM
1 de enero de 2021, 5:00 AM


Todas las expresiones de salutación de estos días tienen el mismo comienzo y dicen: “Ha sido un año muy difícil…”, y de eso no le queda ninguna duda a absolutamente nadie en el país ni en el mundo. ¡Cómo negarlo! No hay manera de ignorar, por mucho que lo evitemos, que este año hubo algo que nos cambió la vida, que ese milagro de mirar, sentir, observar, dar, recibir, este año se eclipsó y nos dejó a todos en una sensación que mezcla el shock con la consternación y la tristeza..

No es posible hablar del año que se fue, sin recordar esa palabra de cinco letras y dos números, común en todos los idiomas, que ha cobrado la vida 1,8 millones de personas en el mundo y ha llevado luto y dolor a sus seres queridos, que se calculan en al menos 30 veces esa cifra.

En estas primeras horas del día damos la bienvenida al 2021 sin el entusiasmo de todos los años anteriores, porque el mal aún está entre nosotros, ha reaparecido con más fuerza que la primera vez y sabemos que la vacuna aún se hará esperar en nuestro país. Se ha anunciado que habrá inicialmente 5,2 millones de dosis, lo que alcanzará para 2,6 millones de personas, una cifra que representa poco más del 20 por ciento de la población boliviana.

No es la ausencia de grandes festejos la que trajo un Año Nuevo modesto, más sobrio que nunca, son las amenazas que rondan ciudades y pueblos del país, y que han obligado a las autoridades a endurecer las restricciones de reunión y circulación en estos días, con el fin de poner un freno en seco a la expansión del virus, más rápida que en la primera ola como están demostrando las estadísticas.

Y aún así, en medio de un panorama prácticamente desolador, tenemos que encontrar motivos para mirar el futuro con la frente levantada, dando la cara al viento por más que este nos golpee, con los pies algo separados para darle más firmeza al cuerpo, y recordarnos a nosotros mismos que esta es nuestra naturaleza: luchar contra lo que nos amenaza y nos mata, porque el género humano está hecho para ese permanente desafío, que es nuestra misión diaria hacerle frente a estas y todas las adversidades que se nos presenten.

Tenemos que preguntarnos, si no enfrentáramos con esa actitud a la pandemia y a las otras epidemias de salud y económicas que nos atacan, entonces ¿qué sentido tendría la vida? Las especies animales luchan a diario por su sobrevivencia, y allí están, ninguna ha desaparecido, incluso teniendo condiciones más adversas y en muchos casos de absoluta indefensión. El género humano tiene la gran ventaja de la inteligencia y la ciencia, que como un anticuerpo gigantesco y extendido por todo el universo reacciona de inmediato ante la aparición de una amenaza desconocida. Y aunque toma su tiempo, porque así son los procesos de investigación científica, llega un momento en que le propone al conjunto de la humanidad una salida.

2021 será el año de la vacuna para todo el mundo. Si tuviéramos que elegir una única razón para bañarnos de esperanza y optimismo, ahí tenemos esa palabra de seis letras que también llegará al país en los primeros meses del año y que probablemente hasta los meses de julio y agosto habrá conseguido inmunizar al conjunto de la población boliviana.

Este 1 de enero quisimos concentrar nuestras expresiones de salutación por el Año Nuevo a la esperanza de lo más importante: la vida. La política y las dificultades económicas pueden ser agobiantes, pero primero está la vida y todo lo demás puede esperar un poco. Que sea un inicio de año de esperanza para todos, y con ella, el anuncio de un año de paz en los hogares bolivianos.



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