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El contrabando y comercio ilegal de semillas asfixia al sector semillerista de Santa Cruz. La Asociación de Productores de Semillas (Asosemillas) alerta que estas prácticas clandestinas, comparadas con ‘plagas’, ponen en un estado de situación crítica a las empresas del sector y amenazan la soberanía genética de Bolivia. 

A decir del presidente de Asosemillas, Pedro Peregrino, desde hace dos años las empresas del sector afrontan una crisis porque el usuario -agricultor- no requiere semillas certificadas registradas localmente, y recurre a material genético que proviene del contrabando. Deja entrever que acceden a la llamada semilla ‘Intacta’ que tiene eventos transgénicos y que, tanto en Argentina como en Brasil, está autorizada para su producción y registro, lo que no ocurre en el país, donde está prohibida. 

En 2021, el área de siembra para semillas se redujo un 40%, no se alcanzó a cubrir 12.000 hectáreas.
“Los semilleros nos quedamos con entre un 15 y 35% de semillas que certificamos. La próxima campaña vamos a bajar el área de siembra fuertemente, hay empresas que van a reducir un 50% porque los agricultores no requieren semillas certificadas, porque hay mucha oferta de granos ilegales”, afirmó, al advertir que Bolivia está en riesgo de perder soberanía genética. 

En diciembre de 2021, en la evaluación del sector agropecuario de Santa Cruz, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) reparó en que el contrabando desmedido y creciente atenta contra los productores y las industrias afectando el desarrollo productivo y fuentes de empleos directos e indirectos.

Flagelo que afecta a todos

En opinión del presidente de la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (Cadex), Oswaldo Barriga, el contrabando afecta a todos. A empresas, debido a la competencia desleal; al Estado, porque no recauda los tributos por esos bienes internados de manera ilegal en el país; y también afecta a los consumidores, que, si bien pueden acceder a productos ‘más económicos’, estos no cuentan con los registros sanitarios y calidad que garanticen su inocuidad o autenticidad. 

De acuerdo con el titular de la Cámara Nacional de Despachantes de Aduanas (CNDA), Antonio Rocha, los sectores más afectados por el contrabando son el agroalimentario (harina, maíz, trigo, semillas), el industrial manufacturero (bebidas, confecciones, calzados, muebles, mobiliario) y el comercio (vehículos, partes y piezas, electrónicos, línea blanca).

Estima que la afectación del contrabando sobre el empleo es de 180.000 empleos formales al año, que equivale a decir que por cada $us 10.000 que ingresan de contrabando se pierde un empleo formal.

En diciembre de 2021, el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf) reportó la destrucción de 29.110 toneladas de semillas de contrabando (soya, girasol, frejol, maíz, sorgo, sésamo, alpiste, mijo y forraje) para precautelar la producción y la economía de los agricultores del país.

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