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28 de junio de 2023, 4:00 AM
28 de junio de 2023, 4:00 AM

Por Rhea Borda, Pdta. Fundación Jessika Borda

Como institución que se dedica a la educación y prevención del delito en la sociedad, en la Fundación Jessika Borda (FUJEBO) no podemos sino sentir escalofríos por las terribles noticias que llegan desde los colegios. Una niña de 6 años fue apuñalada por otro de 11 años; un niño de 12 años fue abusado sexualmente por 5 adolescentes que estudian en otro establecimiento educativo. 

 Un colegio público y otro privado que muestran que no es un problema de clase social, sino una llamada de atención acerca de lo que les pasa a nuestros pequeños en los lugares donde creemos que pueden estar seguros. 

En la actualidad, hay soledad y desorientación en muchos de los niños y adolescentes, esto como efecto de la “excesiva” ocupación de los padres en el trabajo o con sus vidas llenas de todo, hace que se refugien en celulares y las redes sociales. Aunque estén solos en sus dormitorios, los muchachos no están fuera de peligro.

Existen juegos violentos circulando en las redes sociales que provocan en hasta 50 pruebas de reto, el autoflagelo, muerte a animales indefensos, hasta llegar al homicidio y suicidio. Bolivia no está ajena a estos retos virtuales, ya que hay casos registrados de personas que se filman mutilándose o que demuestran con videos y fotografías que pueden hacer cosas extremas.

FUJEBO ve que, cuando esto ocurre, por lo general, no están los adultos para orientar, aunque probablemente están para castigar. La reflexión invita a tomar conciencia sobre la nueva realidad que hay en el mundo con redes sociales e internet al alcance de un click. Debemos la sociedad quitarnos las vendas y hacernos realmente responsables de nuestros hijos. Nuestra generación (la que hoy somos padres) es la última generación que tuvo miedo a sus padres y ahora más bien tiene miedo a sus hijos.

Todos nos solidarizamos plenamente con las familias de los niños víctimas y con toda la comunidad educativa del colegio al que pertenecen. Pero, habría que ponerse también en los zapatos de las autoridades del colegio. La nueva Ley de Educación (Ley 070), Código Niña, Niño y Adolescente (Ley 548) y la RM001/23 (Art.98) prohíben la expulsión. 

En Bolivia, se precautela – ante todo, y por sobre todo el derecho a la educación y bajo este concepto, las normas educativas son ridículamente permisivas… Suceden muchísimos casos de extremos indisciplinarios y abusos en los que SEDUCA obliga a los colegios a reinsertar y a no expulsar, permitiendo que padres de familia procesen, hasta judicialmente, a los colegios, con tal de beneficiar a sus hijos acusados de agresión, sin respetar los derechos de los demás estudiantes con los que se relacionan, y a los cuales se ponen en peligro y/o dan mal ejemplo. Para las Normas RM 001, no vale el que “tus derechos terminan donde comienzan los de los demás” y tampoco prima “el bien común.

Sería correcto pedir a las familias de los jóvenes “supuestamente” agresores (no se puede afirmar hasta no probar lo contrario) que, independientemente de los “derechos” que le permiten las normas vigentes, se pongan la mano al pecho, y de los mismos padres y junto con la institucionalidad relevante revisen la legislación y procedimientos tendientes a prevenir y sancionar este tipo de conductas violentas que afectan a los más débiles de la sociedad. Solo así, se logrará cambios en pro del futuro de nuestros menores y en respeto a los derechos y valores de bien común de la comunidad educativa y a la sociedad a la que formamos parte todos.

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