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Las pugnas internas por cargos en el Movimiento Al Socialismo (MAS), que ya se habían manifestado durante el periodo electoral subnacional, reaparecieron esta semana en Santa Cruz, donde un grupo de dirigentes jóvenes, vinculados al excandidato a diputado Reinaldo Ezequiel, montó una vigilia para reclamar espacios laborales en la dirección regional de Sustancias Controladas, una entidad que responde al Ministerio de Gobierno.

En un audio que se hizo público, Ezequiel salió a reclamar por Rodrigo Torreblanca, un dirigente que, en su criterio, “fue discriminado” puesto que su designación “fue acordada de manera orgánica” en el MAS.

Pero ayer circuló un registro de audio atribuido a Torreblanca en el que se escucha agradecer a los militantes del MAS por el respaldo, pero con la promesa de “una compensación”.

Poco después, precisamente con la fecha de 19 de mayo de 2021, en el sitio web de la Contraloría se registró Rodrigo Torreblanca como funcionario del Ministerio de Gobierno, pero sin anotar ningún monto a favor.

Poco antes, Ezequiel había expresado el respaldo de su colectivo en favor del ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, pero cuestionado al viceministro de Defensa Social, Jaime Mamani Espíndola, quien está a cargo de los operativos antidrogas.

Tensiones como esta se registraron en los ministerios de Obras Públicas, donde se llegó a pedir la renuncia del titular de esa cartera, Édgar Montaño, pero al mismo tiempo hubo manifestaciones de respaldo para evitar su destitución.

El presidente de la regional urbana del MAS, Tito Sanjinés, que organizó ese respaldo, recordó que esa protesta surgió “ante una guerra sucia” que —según dijo— “armó el Bloque Oriente”, uno de los grupos de militantes jóvenes oficialistas en Santa Cruz.

De hecho, el diputado Rolando Cuéllar (MAS) acusó en varias oportunidades a Montaño de presuntos actos de corrupción y de designar a personal vinculado a otras gestiones de Gobierno.

El exministro de Gobierno Carlos Romero conversó ayer con el programa Influyentes que emite EL DEBER Radio. “En el MAS se advierten pugnas por el acceso a cargos públicos, por el acceso a cuotas de poder que están dotadas de movilizaciones corporativas y de carácter sindical. También son pugnas por diferencias de espacio antes de confrontaciones ideológicas”, afirmó.

Poco después, el exministro de Minería César Navarro afirmó que “estas disputas se seguirán presentando en el mediano tiempo” porque el MAS es la “síntesis de la política boliviana”, pero que deben materializarse en una propuesta clara con miras a la consolidación “de un segundo momento” del proceso de cambio, el proyecto político que enarbola el partido de Evo Morales y que se prepara para un congreso orgánico para el próximo 3 de junio.

Navarro aseguró que su partido no corre el riesgo de enfrentar una crisis, pero sí se animó a identificar tres corrientes a partir de liderazgos que conviven en el MAS y que se han manifestado en la presente gestión de gobierno.

“Existen tres liderazgos, tres cabezas que tienen responsabilidades muy diferentes, pero complementarias. Evo Morales lidera al instrumento político; David Choquehuanca y Lucho Arce están liderando la consolidación del Estado plurinacional”, afirmó.

Navarro precisó que el liderazgo del vicepresidente Choquehuanca “es muy fuerte y vinculado al mundo aimara”, mientras que Arce es parte del mundo académico que tiene “un legado a partir en el Ministerio de Economía”, mientras que Evo Morales aportó al país con su lucha en favor de la soberanía nacional. “Estos liderazgos son complementarios para el reto político y la dirección del Estado”, remarcó el exministro.

Pero para Romero, no existe ningún liderazgo que esté a la altura de Evo Morales. “Su rol trasciende al MAS, es un liderazgo que determina el curso del escenario político a nivel nacional, más allá de nuestras preferencias, eso es irreversible”, remarcó.

Otras tensiones

Las tensiones al interior del MAS y del Gobierno que lidera Arce también se manifestaron en el Ministerio de Planificación, donde se produjo una renuncia en cadena de funcionarios de la era Evo y que habían sorteado el 2020. Las renuncias, que corresponden a viceministros y altos cargos, se dieron en medio de críticas contra la ministra Felima Gabriela Mendoza.

Las tensiones al interior del partido gobernante, que ahora trabaja en la preparación de su congreso, estallaron tras los resultados de las elecciones subnacionales de marzo, donde en varias regiones saltaron cuestionamientos “por la venta de candidaturas” o por el “dedazo” de Morales.

La detención del Edwin Characayo, el exministro de Desarrollo Rural acusado de recibir una coima por sanear tierras, provocó protestas y pugnas. La presidenta de la Confederación de Mujeres de Comunidades Interculturales, Angélica Ponce, exigió al menos tres alto cargos, pero Arce optó por Remmy Gonzales, un técnico que ya trabajó con Evo Morales.


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