Escucha esta nota aquí

Los celos, al igual que el amor, han sido una emoción siempre presente en las relaciones humanas, en diferentes culturas y por diversos motivos. Shakespeare, en Otelo, lo llamó “el monstruo de ojos verdes que se divierte con la vianda que le nutre” y otras formas de arte, a lo largo de la historia, lo han tratado de reflejar, como es el caso de la ópera Carmen, de George Bizet o en canciones clásicas como Jealous guy de John Lennon o en temas más recientes como Jealous de Nick Jones.

Pero como toda emoción, los celos son difíciles de controlar y pueden ser muy peligrosos. Los especialistas coinciden en que es erróneo pensar que son un indicador del amor o que deben ser normales dentro de una relación de pareja. “Así, los celos masculinos son una de las principales causas, entre el 40 y el 80% según las fuentes, del asesinato del cónyuge en la mayoría de las culturas, indica el catedrático y sicólogo español José María Martínez Selva, autor del libro Celos: claves para comprenderlos y superarlos, que reúne el resultado de sus investigaciones, teóricas y prácticas en sicología y siquiatría acerca de los efectos de esta emoción.

Entonces, si se derrumba el mito de que los celos son una señal de amor, la pregunta es ¿qué motiva las respuestas celosas?. Las investigaciones han encontrado, que no son simples reclamos, cuestionamientos, dudas sobre la pareja. Los celos son la punta de un enorme iceberg. Debajo o detrás de ellos se encuentran profundos problemas arraigados en la persona que los padece.

¿Qué son los celos?

“Los celos pueden definirse como la compleja reacción negativa de un individuo ante la relación sexual o emocional, ya sea real, imaginada o anticipada, de su pareja con otra persona”, explica Martínez. “Su esencia es el miedo a la infidelidad o a ser abandonado por el ser querido. Los celos son emociones, como la vergüenza, la envidia o el orgullo, que surgen en las relaciones interpersonales. Van asociados a cierta necesidad de recibir atención exclusiva y sentirse valorado, apreciado y querido. Necesidades, estas últimas, propias de todas las personas, pero que en quienes sienten celos son exageradas”, indica el sicólogo español. Quien sufre celos experimenta al mismo tiempo la necesidad intensa de una persona, a quien se considera irreemplazable, y la sensación de que se la puede perder. “Frecuentemente, su intensidad y consecuencias apagan el cariño y acaban con la relación si no se pone remedio”, advierte.

Todos nos hemos sentido celosos en algún momento de nuestras vidas. Cuando el sentimiento se instala en nuestra mente, nos embarga una red de inseguridades: nos comparamos con otras personas, nos despreciamos y sentimos que vamos a perder lo que es “nuestro”. Sin embargo, según la sicóloga brasileña Adriana de Araújo, entrevistada por el portal minhavida.com, sentir que tenemos posesión sobre alguien puede significar que no encontramos placer en nuestra propia compañía. Este razonamiento hace que prestemos una atención excesiva a personas concretas, lo que nos da la sensación de que debemos proteger lo que tenemos a toda costa. Esto no quiere decir que amemos. Según Aráujo, tales comportamientos representan una dependencia del otro para tener bienestar.

No nacen del amor

Existe la equivocada creencia de que quien no cela no ama y que no sentir celos y expresarlos es una señal de que la otra persona no le importa. Esa visión incluso la escuchamos repetidas veces en muchas canciones románticas, pero “Los celos nacen no del amor, sino del miedo, la desconfianza y el sentimiento de propiedad y exclusividad respecto al afecto de la pareja”. Comenta Martínez en su libro, en el que reúne sus investigaciones respecto al tema. “Puede haber amor apasionado sin que haya celos. Aunque los celos vayan unidos a una pasión amorosa y aparentemente sólo aparezcan de forma puntual, su origen no es el amor, o el mucho amor o el amor intenso. Por el contrario, surgen de la amenaza percibida, esto es, del miedo a perder ese afecto y esa relación que, por otro lado, es intensa y profunda. Imaginar la pérdida o el rechazo en estos casos se vive con un dolor insoportable”, sostiene el sicólogo.

“El segundo error, consecuencia del anterior, es considerar que son una señal de amor. Esto es peligroso porque pasan a legitimarse y normalizarse. Se entiende equivocadamente que sólo hay verdadero amor si hay celos intensos. Este proceso de normalización puede llevar a que, de poseer un papel incidental o aislado en el proceso de seducción y al inicio de la relación, se conviertan en algo natural e incluso deseable en la relación ya establecida. Esto puede justificar conductas de celos abusivas e insoportables que nunca deberían considerarse normales”, indica el especialista.




Fotos:

1. Problema. Detrás de los celos se encuentran profundos
problemas arraigados en la persona que los padece.

2. Violencia. Los celos obsesivos pueden degenerar en
violencia física y sicológica sobre la otra persona

3. Fin del amor . Los reproches y las peleas por celos terminan
a veces desgastando la relación

Rasgos

Las investigaciones han encontrado varios rasgos relacionados con las personas que tienen un comportamiento celoso obsesivo y tras de las cuales ellos esconden otros aspectos de su personalidad. La sicóloga social estadounidenes, Gwendolyn Seidman, especialista en estudios acerca de las relaciones románticas, señala que son personas que tienen baja autoestima, una tendencia general a ser malhumoradas, ansiosas y emocionalmente inestables. Les ataca sentimientos de inseguridad y posesividad, sienten una profunda dependencia de la pareja, además de un temor general de no ser lo suficientemente bueno para la pareja y tienden involucrarse en relaciones amorosas en las que prevalece el miedo a que la pareja se vaya o a que no se sienta suficientemente amada. “Todos esos factores que se relacionan con los celos se tratan de las inseguridades de las personas celosas, no del amor que sienten por su pareja”, aclara Seidman.

Entonces, ¿qué deberías hacer si tu pareja exhibe celos sin razón?

“Deberías darte cuenta que los celos de tu pareja no se tratan de ti, se tratan de él o de ella. Responde a expresiones de celos asegurándole amor a tu pareja. 

Las investigaciones han demostrado que aquellos que responden a los celos de sus parejas con garantías de su interés y atracción tienden a tener relaciones más estables”, indica Seidman.

Lo primero que hay que valorar es el grado de sufrimiento y de trastorno que provocan los celos a uno mismo y a la pareja. Una manera es hablar y empezar a plantear los temas que nos inquietan, pero lamentablemente, en muchos casos, no es así y hay muchas personas que sufren mucho y necesitarán la ayuda profesional”, indica Martínez.

“Lo que ocurre es que los celos se parecen, pero hay de distinto tipo. Por ejemplo, celos más basados en la inseguridad personal, miedo a los demás, a la perdida de la persona querida o al rechazo, el no considerarse igual a los otros.

También están , que para mí son mucho peores, aquellos en los que la persona cree que tiene la propiedad de la otra, la propiedad de sus sentimientos y a la que se intenta controlar y manipular no solo en el ámbito de los sentimientos, sino en todos; desde la manera de vestirse, las amistades que deben tener e incluso el trabajo que debe elegir…En esos caso los celos son muy destructivos y agresivos. También están los que son parte de patologías asociadas al alcoholismo, la cocaína y algunos trastornos mentales”.

En el caso de que uno sea uno la persona que siente celos, Seidman sugiere: “Trabaja en ti. Trabaja en construir tu confianza y en la relación. Si estás experimentando celos, habla de ello con tu pareja, pero la manera es clave: si expresas enojo o sarcasmo, o arrojas acusaciones hacia tu pareja, no avanzarán mucho. Debes ser directo, pero no hostil. Explicar tus sentimientos con calma y discutir la manera de solucionarlo. Esto te permitirá sentir más satisfacción y evitará que tu pareja se confunda con tu comportamiento celoso. Estas estrategias de comunicación tienen más probabilidades de provocar respuestas positivas”, concluye la sicóloga.

Tags

Comentarios