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Con un peso problemático, el vehículo espacial superó un descenso arriesgado a toda velocidad en el terreno más difícil escogido hasta ahora por la NASA y con la incertidumbre que ocasiona el retraso de más de 11 minutos de las comunicaciones entre ambos planetas.

La llegada de Perseverance, de mayor tamaño y peso que Curiosity, el otro robot que aún rueda por Marte, fue de forma automática, tal como fue programada por los científicos del Laboratorio de Propulsión de la NASA, que tuvieron que aguantarse la demora en la señal para saltar de alegría y celebrar con prudencia.

Ya en suelo marciano, los retos de este vehículo de seis ruedas y unos 3 metros de largo, se multiplican: ajustarse al difícil terreno y condiciones, probar los instrumentos, recolectar las muestras de rocas y sedimentos y también la incógnita de cuándo llegarán a Tierra esos especímenes.

La NASA diseña ahora al menos tres misiones con ese objetivo, según explicó en rueda de prensa Bobby Braun, director del Programa de Devolución de Muestras de Marte, quien dijo que se trata de una tarea “ambiciosa”.

De unos cuarenta tubos del tamaño de cigarros, que el robot espacial Perseverance pretende recolectar durante al menos dos años en suelo marciano, la meta es regresar a la Tierra un mínimo de treinta para su análisis.

Esta tarea, que contará con la ayuda de la Agencia Espacial Europea (ESA), recae sobre una misión futura de un satélite que estará orbitando Marte y otra que llegará a la superficie del planeta rojo para recoger las muestras.

Perseverance allanará así el camino para posibles misiones humanas a Marte tras una exploración de más de medio siglo desde el primer sobrevuelo del Mariner 4.

El vehículo llevó el jueves nuevos y mejorados instrumentos, entre ellos micrófonos, que por primera vez captarán el sonido del planeta rojo, y un helicóptero de cuatro patas y menos de 2 kilos conocido como Ingenuity, que hará en total cinco vuelos.

Perseverance llegó además con un aparato que transformará el dióxido de carbono, que compone en un 96 % la atmósfera marciana, en oxígeno para la respiración de astronautas en futuros viajes tripulados y como propulsor de cohetes para regresar a la Tierra.

“Este viaje nos va dar la tecnología para poder ir a Marte con una misión tripulada”, señaló el astronauta Frank Rubio, de la misión Artemis, que tiene ese propósito.

Subrayó, sin embargo, que la llegada del hombre al planeta rojo es una “difícil misión”.

Por lo pronto, Perseverance, que despegó del Centro Espacial Kennedy el pasado 30 de julio, ya comenzó a trabajar en suelo marciano.

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