4 de agosto de 2023, 4:00 AM
4 de agosto de 2023, 4:00 AM

La distancia era evidente, pero no era reconocida del todo. Sin embargo, en las últimas horas se produjo la ruptura entre el gobernador, Luis Fernando Camacho, y el vicegobernador, Mario Aguilera. El quiebre político causa un tsunami en Santa Cruz y, sobre todo, provoca un gran perjuicio para el gobierno departamental.

Mario Aguilera era vicepresidente del Comité pro Santa Cruz cuando Luis Fernando Camacho era presidente. Desde ese lugar se lideró el paro de 21 días y la demanda de respeto al voto que acabó con la renuncia de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia. Tras un periodo de transición y el llamado a elecciones nacionales, ambos dirigentes cívicos se lanzaron a la arena política, primero con la candidatura de Camacho en las elecciones nacionales y después con la postulación de ambos a la Gobernación cruceña.

Camacho y Aguilera ganaron con amplio margen en la Gobernación de Santa Cruz. Ambos estrenaron el estatuto departamental en el que se incorporó la Vicegobernación

La norma departamental dice que el gobernador tiene la más alta representación del Departamento y de la unidad institucional del Gobierno Autónomo Departamental, es la primera autoridad política de Santa Cruz, dirige a la Gobernación y ejerce la representación ordinaria del Estado en la jurisdicción departamental. Respecto al vicegobernador expresa que se elegirá junto al gobernador. Tiene por principal función reemplazar al gobernador en los casos previstos por el presente Estatuto, coordinar el relacionamiento con la Asamblea Legislativa Departamental y apoyar al gobernador en todos aquellos asuntos que éste le encomiende para el desarrollo de la gestión del Gobierno Autónomo Departamental.

En el artículo 25 del Estatuto Departamental señala que ante la ausencia temporal del gobernador se produce la suplencia gubernamental, asumiendo el vicegobernador las funciones de gobernador.

Luis Fernando Camacho fue detenido en diciembre de 2022. La Fiscalía y el Gobierno montaron un operativo brutal por lo que se considera que hubo un secuestro de la primera autoridad de Santa Cruz. Tras este hecho la población civil y política quedó desconcertada y se optó por decidir que Luis Fernando Camacho siga siendo gobernador desde Chonchocoro.

Sin embargo, hubo vacíos en este camino. Las determinaciones las tomó Luis Fernando Camacho, junto a su equipo más cercano de colaboradores, sin consultar y menos coordinar con el vicegobernador, a quien no le respondieron las consultas verbales. Ahora Camacho dice que había un afán de parte de Aguilera de desbancarlo e insinúa que detrás estaba el Movimiento Al Socialismo para tomar posesión del gobierno departamental.

No cabe duda de que el MAS está interesado en hacerse de la Gobernación. Habrá que demostrar si está en componenda con Aguilera.

Lo cierto y penoso es que en este conflicto prevalecen los nombres propios, cuando el cumplimiento de la ley debería ser obligatorio para todos, independientemente de los afectos o desafectos personales y políticos.

No es correcto que la investidura del vicegobernador sea pasada por encima por el entorno más cercano y de mayor confianza de Camacho, porque no se trata de un tema de personas, sino de la alta responsabilidad de gobernar respetando la institucionalidad.

Ahora se sabe que el gobernador no confía en el vicegobernador, pero ese no es un problema de Santa Cruz sino de ambos, que deberían resolver cuanto antes de manera interna. Santa Cruz tiene dos autoridades elegidas por el voto popular y la ciudadanía merece que esa decisión sea respetada y que ambos trabajen en una buena gestión. Gobernar desde Chonchocoro tiene un mensaje político importante y válido, pero si ambos coordinaran, probablemente habría mayores posibilidades de atender con oportunidad las demandas de la región.

 Ventilar las rencillas no le hace bien a la democracia ni a la institucionalidad de la Gobernación. No es correcto que en el espacio departamental se repita lo que se critica en el ámbito nacional.

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