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25 de octubre de 2023, 3:00 AM
25 de octubre de 2023, 3:00 AM

Varios millones de habitantes están literalmente ahogados por el humo que invade al país. El fuego se expande en cinco departamentos y Bolivia ocupa el segundo lugar con mayor cantidad de focos de calor, al igual que está en el podio de la mala calidad de aire para respirar. Es el peor momento de la historia en tiempos de chaqueo como consecuencia del descontrol que hay en la política de tierras.​

En Santa Cruz nunca hubo tanto humo ni tampoco se registraron tan altas temperaturas. Los incendios están en todo el departamento: la Chiquitania, la Amazonia, los valles y el chaco; en todas partes hay declaratorias de emergencia y desastre. En contrapartida, no hay detenidos por semejante crimen contra el medio ambiente. Los miles de animales que mueren calcinados y los árboles que se convierten en carbón o la salud de los niños y ancianos, no tienen quién la proteja.

Las clases en escuelas y universidades han sido suspendidas porque la densa humareda causa afecciones en el sistema respiratorio, erupciones en la piel, problemas estomacales y más. La calidad del aire dejó a Bolivia como uno de los tres países más contaminados.

La demanda de servicios de salud y de medicamentos satura los hospitales públicos. ​ En otros departamentos la población se queja de la humareda porque el fuego está arrasando y alcanzando zonas insospechadas. Beni es la región más golpeada con múltiples incendios y con la mayor cantidad de hectáreas quemadas.

Por si no bastara, la Gobernación denunció que hay grupos irregulares armados en los bosques, que impiden el acceso de los bomberos para mitigar los incendios. Probablemente están protegiendo las fábricas de droga que están diseminadas por todas partes, incluyendo áreas protegidas que son del Estado y son de nadie.

Bolivia es el segundo país con más focos de calor; está entre los que más vegetación pierde en el fuego y, por supuesto, es una de las zonas más contaminadas del planeta. ¿Cómo se pudo llegar a esta situación?

La respuesta parece venir de la mano del descontrol en el manejo agrario. Se ha entregado titulaciones a comunidades llegadas de otras regiones que no saben preparar la tierra para los cultivos, pero también a gente que viene a Santa Cruz para comercializar la tierra que le da el Estado. A ello se suma la ampliación de la frontera agrícola en la que también participan privados.

Quizás lo más grave es que se prende fuego para sembrar coca o para instalar fábricas de droga. Es decir, es un explosivo cóctel que nos está destruyendo y está depredando la riqueza natural.

En los bosques hay guardaparques y bomberos voluntarios que dejan la piel combatiendo las llamas. En muchos casos lo hacen sin combustible para transportarse, sin herramientas ni vestuario adecuado. Las comunidades hacen su esfuerzo colectivo para dotar de agua, alimentación y lo que sea preciso.

En el caso particular de Santa Cruz, en un principio los esfuerzos han sido aislados y en los últimos días se está coordinando en la mancomunidad metropolitana, pero nada de eso alcanza. Se necesita un Gobierno Departamental fuerte y con una autoridad visible y cercana. El gobernador Luis Fernando Camacho hace su esfuerzo, pero no logra que su voz haga la diferencia, en tanto la Gobernación tiene a un secretario jurídico por un lado y a un vicegobernador por el otro en una pugna que está causando más perjuicio que beneficio.

El Gobierno nacional tiene que retomar el control y dejar de favorecer a sus partidarios a costa de los recursos naturales de todos. La Gobernación debe aunar esfuerzos entre todos los niveles dirigenciales. Y los municipios deben aliarse y seguir alzando la voz. La lucha no permite sesgos de intereses.

Son estos los momentos en que se demuestra el verdadero liderazgo: sirviendo al pueblo.

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