3 de julio de 2023, 4:17 AM
3 de julio de 2023, 4:17 AM

Bolivia se encuentra en una primera etapa de una crisis cambiaria, en la que la caída de las reservas internacionales netas y la consecuente escasez de dólares han causado que aparezca un mercado paralelo donde la divisa estadounidense se cotiza en un relativamente manejable 10% por encima del tipo de cambio oficial. Una segunda etapa, sin embargo, se podría dar si esa brecha cambiaria se amplía de manera significativa y se encarece aún más la importación de insumos y de bienes de capital que las empresas necesitan para operar. Si se llegara a esta situación, la crisis se vuelve más delicada. Así lo sostienen algunos analistas internacionales cuyos países han sufrido las consecuencias de tener un dólar paralelo que en su momento se ha cotizado en más de un 100% que el oficial.

“Que la solución, sea cual sea, llegue antes de que lleguemos a una situación más traumática”, sostuvo un economista argentino que participó en el foro denominado “La Bolivia que queremos”, evento organizado por la Cainco la semana pasada y que contó con la participación de empresarios nacionales y analistas de países vecinos.

El sentido de urgencia viene emparejado con un sentido de impacto económico. Según los participantes, la reactivación económica que evitaría que se agrave la crisis cambiaria se puede lograr con la aplicación de medidas prácticas y rápidas en cinco sectores que tienen la capacidad de mover la aguja en el corto y mediano plazo. De darse ciertas condiciones, los sectores agroindustrial, ganadero, forestal, energético y de turismo y servicios pueden generar cerca de 700 millones de dólares adicionales en tan sólo seis meses y más de 5.000 millones adicionales hasta el año 2030.

El agro, por ejemplo, puede captar más divisas si se permite el uso de la biotecnología, si se brinda seguridad jurídica a los productores y si se liberan las exportaciones. La ganadería también puede dar un salto significativo si se levantan las barreras de exportación, se abren nuevos mercados y si se mejoran los procesos de producción. El sector forestal se potencia con el perfeccionamiento del derecho de aprovechamiento de las áreas forestales y la creación de instrumentos financieros. Por el lado del ahorro de divisas, la producción de etanol nacional es clave para el abastecimiento energético. Y el sector turístico puede recuperar sus niveles de ingresos pre pandemia si tan sólo se disminuyen los costos implícitos de transporte y de visado para los visitantes extranjeros. 

Estas y muchas otras recomendaciones sobre qué hacer y qué no hacer están plasmadas en las 66 páginas del documento presentado en la ocasión, el mismo que será entregado a los tres niveles de gobierno del país para su consideración. Se entiende que la viabilidad de las propuestas pasa por encontrar una sinergia entre los sectores público y privados. 

Se debe tomar conciencia de que el país ha requerido, en la década pasada, de más de 1.500 millones de dólares para mantener la estabilidad cambiaria y de precios. Y las condiciones han cambiado de un tiempo a esta parte. Ahora hay un gran déficit fiscal, la producción de hidrocarburos ha caído en un tercio, la minería informal le priva al país de los tributos que corresponden y se ha ahuyentado a una buena parte de la inversión extranjera directa con normativas inamistosas. En este ámbito, no se vislumbran perspectivas de reactivación con las características de magnitud e inmediatez que las circunstancias demandan.

Las propuestas del empresariado nacional presentan una oportunidad de oro para buscar esa tan imprescindible complementariedad entre todos los actores que mueven la economía. Vale la pena tomarlas en cuenta.