6 de febrero de 2023, 4:18 AM
6 de febrero de 2023, 4:18 AM

En la década de los años 60 del siglo pasado y en el marco de la Ley General de Cooperativas promulgada en 1958 por el gobierno de Hernán Siles Suazo, fueron creándose en Santa Cruz las cooperativas de servicio público, entre ellas la de telefonía bajo la sigla de Cotas.

 “Entonces la ciudad tendría no más de 60 mil habitantes distribuidos en unos 7.500 hogares; en las condiciones subeconómicas de entonces no es probable que se hayan abonado a la naciente cooperativa más de un 7% de esos hogares, unos 300 a 500 abonados”. Esta parte fue tomada de un artículo del Dr. Herman Fernández Áñez, publicado en EL DEBER en noviembre de 1997 y que sirve de preámbulo para comentar sobre el difícil momento de una de las más importantes cooperativas cruceñas fundada hace poco más de sesenta años por ciudadanos visionarios y emprendedores. “Con un manejo limpio, honrado; escrupulosamente honrado, incluso”, resaltaba entonces Fernández Áñez.

Una primera fuerte crisis de Cotas coincidió con un periodo en el que Santa Cruz se había acostumbrado a aceptar de manera pasiva, estructuras antidemocráticas que respondían a una lógica de cooptación que privilegiaba la ‘elección entre los elegidos’. Fue en ese marco que se produjeron los primeros cuestionamientos por decisiones y manejos de ejecutivos y administradores de la operadora, a espaldas de sus socios. Entonces, fuertes inversiones de dudosa legalidad que, además, no fueron consultadas ni aprobadas por asambleas que tendrían que haberse llamado al efecto, detonaron demandas públicas cuestionando el funcionamiento administrativo de la Cooperativa por su falta de control social, información y transparencia.

 En diciembre de 1997, tomó cuerpo el convencimiento generalizado de que una histórica movilización societaria que impulsó una revisión estatutaria y multitudinarias asambleas, habían recuperado Cotas para sus legítimos dueños, tras arrancarla de manos de abusivos y arbitrarios empoderados que la manejaban a su antojo, como si fuera su feudo. Fue un convencimiento pasajero porque, con similares matices, lo peor sobrevendría después con un millonario desfalco que le causó a Cotas un perjuicio irreparable hasta ahora. En 2011 fue creado un programa denominado ‘Cotas en cuotas’ para ‘fidelizar’ a los socios de la operadora. Años más tarde detonó un escándalo en torno a dicho programa cuyos números no cuadraban. En febrero de 2019, tras divulgarse los resultados de dos auditorías, se llegó a establecer una pérdida superior a los $us 20 millones y la Fiscalía distrital acusó a ejecutivos y exfuncionarios de la telefónica.

El impacto fue inevitable para Cotas porque además de desnudar graves fallas en el manejo de sus ingresos, le costó la renuncia a dos presidentes y procesos judiciales aunque todavía falta deslindar responsabilidades y sancionar a los culpables. El freno a las inversiones, los perjuicios a la gestión, el deterioro de la imagen institucional, la desconfianza que ahuyentó a clientes y otras consecuencias del desfalco, la hirieron de muerte. Sus conductores actuales se han planteado recuperar los dineros de la Cooperativa de bolsillos de mandamases inescrupulosos y sus cómplices, así como revertir la crisis a partir de este año estabilizando ingresos, mejorando los servicios actuales y proyectando otros para satisfacer requerimientos y expectativas de asociados y usuarios. Recuperar Cotas para sus socios. El reto enorme y desafiante está lanzado.