Opinión

Renunció y huyó

27 de diciembre de 2019, 3:00 AM
27 de diciembre de 2019, 3:00 AM

Cuántas veces se lo escuchó a él y a sus voceros referirse a aquellos enemigos políticos del régimen, decir que los que huían del país se declaraban delincuentes confesos, mostrando la cara feroz de un gobierno demagógico, propagandístico y especialmente opresor.

Cómo son las cosas, la revolución de las pititas, fue moralmente tan fuerte que a los 21 días de las protestas él y sus secuaces renunciaron, huyeron del país, pidiendo asilo en México, desde donde declararon que en nuestro país le hicieron un golpe de estado.

Renunciar y abandonar funciones, son dos situaciones previstas por el Constitución Política del Estado, por lo que la sucesión presidencial fue un trámite administrativo y ahora con este nuevo Gobierno instalado transitoriamente, se van descubriendo muchos más motivos por los que el expresidente tiene que rendir cuentas a la justicia, la misma que hasta la fecha de la renuncia, junto con el Ministerio Público, fueron dos armas de opresión y persecución a los enemigos políticos del régimen, hoy veremos si se acogen a la ley, como debe ser.

Cuando huyó la única acusación que se suponía tenia el déspota, era de fraude electoral, ahora con algunas semanas de su fuga, se van descubriendo innumerables y millonarios casos de corrupción y apropiación de recursos de los bolivianos. Los sueldos pagados a los médicos cubanos, el robo en Entel, las cuentas oscuras del Ministerio de Comunicación, el despilfarro de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). El estado caótico y de quiebra de las empresas estatales y otros casos de similar que avergüenzan a los bolivianos, son los verdaderos motivos por los que el tirano huyó y se fue al exterior.

Usando las mismas palabras, no hay duda de que él es un criminal confeso y en algún momento deberá defenderse y demostrar que las acusaciones y juicios que se están instalando en contra de él y de sus operadores, ahí veremos cómo esta funcionando el Poder Judicial en el país.

Mientras tanto queda la inquietud del nombre que se le da a esos países que refugian a delincuentes confesos. Me imagino que la sintonía ideológica con el régimen de López Obrador en México y de Fernández en la Argentina, permite este tipo de lujos, como es el de dar refugio a un delincuente. Obviamente eso deberá tener consecuencias en sus electorados. El publico en México se comportó severamente con el tirano, si por un lado el gobierno le ofrecía todo en bandeja de plata, el público y los partidos de oposición mexicanos exigieron que el hombre se vaya del país, porque no solo les era incómodo sino que en la lógica de confrontación -lógica natural del tirano- dio declaraciones, se filtró un video donde el daba órdenes gravísimas de sedición y terrorismo y al mejor estilo de Chapare, se fue de México por la puerta trasera, sin despedirse ni agradecer lo que hizo López Obrador, quien se jugó por su comparsa. Ahora en Argentina ha sido recibido con bombos y platillos y ha jurado que volverá a Bolivia como jefe de campaña el MAS en las próximas elecciones, lo que no queda aun muy claro es la posición que tomará la Oficina para Refugiados de Naciones Unidas (Acnur) que garantiza la seguridad de los refugiados políticos mientras estos mantienen la boca cerrada. Me imagino que muy prontamente este organismo deberá pronunciarse sobre este particular, mientras no lo haga, vamos a ver a este personaje muy cerca de nuestra frontera haciendo mitines políticos y con seguridad viendo la forma de reinstalarse en el poder.



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