31 de marzo de 2023, 4:00 AM
31 de marzo de 2023, 4:00 AM


Las crisis financieras en la mayoría de los países suelen ser el resultado de la acumulación de problemas de gestión económica, de indicadores que ocultan la crisis profunda, o muchas veces indicadores disfrazados que aparentan una buena salud económica pero que esconden graves males que a la larga terminan quebrantando la estabilidad. Dice un viejo adagio que no hay peor ciego que aquél que no quiere ver, y en economía la moraleja puede ser lapidaria.

No precisamos ser un gurú de la economía para darnos cuenta de lo que hasta un simple “opinador” como yo, que representa un par de cientos de empresas cobijadas en la Cámara Nacional de Despachantes de Aduanas, puede darse cuenta a la luz de lo que nos sucede en el país. Nuestros mandantes importadores están con cada vez mayores dificultades para conseguir divisas y continuar con sus importaciones ya programadas, confrontan obstáculos serios en los pagos no solo a proveedores, sino a las navieras, puertos, forwarders y otros operadores que intervienen en la gestión de compras en las cadenas de suministros.Las restricciones financieras a las importaciones no acaban con la obtención de las divisas, los costos de estas transacciones implican tasas del 4,5% además de la aplicación del “impuesto serrucho” del ITF que totaliza el 0,3% aplicado tanto al ingreso como a la salida de las divisas desde la cuenta bancaria de la cual se genera la transacción. En la práctica el costo financiero de pagar una importación al exterior es el equivalente a la tasa efectiva del arancel, que el pasado año representó poco menos del 5% sobre el total de las importaciones.

Por su parte las exportaciones del país no solo se ven amenazadas por la inestabilidad financiera y el tipo de cambio, sino que además están alertas ante cualquier restricción a la disponibilidad de sus divisas que pueda disponer el Banco Central, lo que podría desatar una crisis cambiara aun mayor a la actual. Las mismas preocupaciones que deben tener las entidades de intermediación financiera por posibles restricciones al uso de sus divisas registradas en sus cuentas del exterior, desde donde ahora atienden las necesidades de sus importadores habituales. Estos problemas financieros cotidianos y reales, solo no los ve, quién no quiere verlos, por lo que en estas circunstancias la menos aplicable es la estrategia del avestruz que entierra su cabeza creyéndose fuera de peligro.

Por otra parte, la solidez del sistema financiero boliviano se ha visto en entredicho por aparentes problemas de iliquidez y amenaza de retiros masivos de una de las entidades autorizadas y reguladas por la Autoridad de Supervisión y Regulación Financiera (ASFI), situación que incrementa la desconfianza y nerviosismo de los ahorristas y prestamistas del sistema, a ello se suma la incertidumbre de los aportantes al sistema de fondos de pensiones (AFP) que tienen en sus ahorros previsionales por más de 20.000 millones de dólares americanos que ahora pasan a manos de la Gestora Pública, manejada por el Gobierno y la dirigencia de la Central Obrera Boliviana controlada por empleados dependientes de empresas públicas. ¿Ratones cuidando el queso?

La crítica situación actual no se resuelve con un bajo índice inflacionario, anclado a la subvención de los combustibles, cada vez menos sostenible por la iliquidez de las reservas internacionales, además de ser un indicador que mide discrecionalmente la elevación de precios al consumidor, cuando es bien sabido que los costos de energía eléctrica, acceso al internet, medicamentos, insumos productivos y otros que hacen al gasto regular de las familias de clase media, son mayores al costo promedio en Latinoamérica.

Tampoco el indicador de la tasa de desempleo es absolutamente real, pues contabiliza el empleo informal (casual), el subempleo y el empleo por cuenta propia, cuando todos sabemos que menos del 30% de la población en edad laboral tiene un empleo digno.
Necesitamos urgente hacer un giro de 180° en la reconducción de la economía, hacia una economía socialista en su esencia y en su propósito, que se enfoque en el bienestar de la sociedad en su conjunto, sin ningún tipo de discriminación, que fomente la inversión privada y extranjera con responsabilidad social en la generación de empleos formales y bienestar a las comunidades donde se localiza. No es viable una economía socialista basada en el estatismo, en el centralismo elefantiásico que solo genera empleos burocráticos con fines políticos y electorales, la gente no necesita pegas, necesita trabajos sostenibles.

Definitivamente, no es una buena señal pedir a los acreedores que se olviden de lo que les debemos, solicitar condonar la deuda solo acrecienta desconfianza y puede agravar la crisis financiera; un acreedor responsable verá en esencia dos cosas: I) la ayuda que precisamos para restructurar o refinanciar la deuda en plazo, tasa, periodos de gracia y condiciones; y II) qué medidas vamos a tomar para garantizar la recuperación de la economía y el pago de la deuda. Empecemos por luchar efectivamente contra la corrupción y el contrabando, y aseguremos la elección de autoridades judiciales probas sin ninguna injerencia de los políticos en su elección.

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