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La desobediencia y resistencia civil en caso de que el binomio del MAS resulte ganador en las elecciones del próximo domingo tiene un efecto moral, aunque también puede servir como base para asumir medidas legales, según el representante del Conade, Waldo Albarracín.

Desde la vereda del frente, para el vicepresidente y candidato a la reelección, Álvaro García Linera, las medidas asumidas en el Cabildo cruceño, del pasado 4 de octubre, y en el celebrado ayer en La Paz no tienen ningún tipo de impacto en el desarrollo de la vida estatal.

En criterio de García Linera, las medidas asumidas en el Cabildo paceño demuestran que no existe un claro proyecto político de la oposición, es más, aseguró que fueron decisiones temperamentales. “Cuando quiero confrontar el poder de esta persona que me cae mal y estoy en contra de ella, planteo otra vía de poder y lo busco de distintas maneras. Pero decir: ‘Tú que has ganado, no te voy a reconocer’, eso no tiene ningún tipo de impacto en el desarrollo de la vida estatal y en la construcción de legitimidad”, dijo el vicepresidente.

Sobre el tema, el rector de la Universidad Mayor de San Andrés y miembro del Comité de Defensa de la Democracia (Conade), Waldo Albarracín, explicó que cuando el ciudadano transgrede la ley o comete un delito, el Estado tiene toda la obligación de sancionarlo, de enjuiciarlo; pero cuando es el Estado el que transgrede la ley, el que viola el Estado de derecho, la sociedad civil no lo puede sancionar y acude a la desobediencia civil.

“No podemos obedecer a un Estado que es protagonista de los delitos. Evidentemente esto tiene mucho de moral, pero también tiene una base legal, aunque sabemos que no es fácil materializarlo porque ellos manejan el Órgano Judicial, la Fiscalía y hasta la Defensoría del Pueblo. Por eso hablamos de dictadura porque no hay un solo resquicio dentro del Estado donde el ciudadano pueda acudir a hacer prevalecer sus derechos”, dijo Albarracín.

Por su parte, la activista Alejandra Serrate, que en el Cabildo cruceño consultó a la multitud la declaratoria de rebeldía y desobediencia a los resultados de las elecciones en caso de que gane el MAS, dijo que todas las decisiones aprobadas serán gestionadas mediante procesos legales y a través de la protesta pacífica.

En el tema específico, incluyen protestas establecidas dentro de la Constitución Política del Estado y procesos jurídicos para impugnar los resultados de las elecciones. “Si gana Evo, comenzaremos con una rebeldía civil mediante las protestas y al mismo tiempo procesos para impugnar los resultados”, adelantó.

Hecho político

Para García Linera, en el Cabildo de La Paz hubo un cierre de campaña de las candidaturas opositores, en la que hubo una mayoría de funcionarios públicos de El Alto y La Paz, la base política de las candidaturas de Comunidad Ciudadana y Bolivia Dice No.

El vicepresidente aseguró ayer en EL DEBER Radio que los opositores “sacaron el paraguas como perdedores” porque están hablando de no reconocer la victoria del candidato del MAS, que es mencionado por todas las encuestas hechas por empresas privadas y no políticas como ganador en primera vuelta”.

En esa misma línea, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, calificó de antidemocráticos los cabildos de La Paz y Cochabamba, porque pretenderían “usurpar la voluntad popular”, al plantear el desconocimiento de los resultados, en caso de que gane el binomio oficialista. “No es democrático convocar al desconocimiento de los resultados electorales porque se atribuyen la voluntad popular, un cabildo de no sé cuántas personas, pretende usurpar la voluntad del país”, declaró.

Menos democrático, según Carlos Manuel Saavedra, es que Evo Morales y Álvaro García se apoyen en un fallo de cinco magistrados del Tribunal Constitucional para desconocer el resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016 cuando la mayoría de los bolivianos votó por el No a la repostulación.

Para la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, los cabildos de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba tuvieron similares características en el sentido de que llaman a la desobediencia, al ejercicio de la violencia entre bolivianos. “Planteamos seguir apostando por ideas y por proyectos. Al frente tenemos una oposición que no contribuye a fortalecer la democracia, por el contrario, se muestra con posiciones radicales y violentas”.

El vicepresidente, con la intención de explicar lo sucedido en el departamento cruceño, señala que tal vez el Gobierno se ha acercado a la Santa Cruz productiva y agropecuaria, y no así a la Santa Cruz de la construcción, de la vivienda, del comercio, del transporte, de los servicios, “que es la que se ha expresado en el Cabildo, la clase media, y es una lección para nosotros”, remarcó.

Dijo que si bien este cabildo tuvo su dimensión política, donde hubo competencia entre colectivos y de grupos para ver qué iba a pasar el siguiente año, -cuando se realicen las subnacionales- “la base es un malestar social”.

Rechazan esa postura

Albarracín rechazó la apreciación del ‘vice’ y la califica “sin sentido” y de mala fe. Remarcó que el Cabildo realizado en la plaza San Francisco fue organizado por la sociedad civil (Conade, plataformas, Comité Cívico y la Universidad). Dijo que para garantizar la independencia política del evento no se permitió que ningún candidato suba a la tarima, pero tampoco se puede prohibir que asistan.

Por su parte el presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, afirmó que una vez más los gobernantes juegan con el sentimiento de un pueblo que ha ido a tomar decisiones en función de la indiferencia de las autoridades que desconocen el voto y a la democracia. 

“Que el Gobierno lo vea político, claro que es político, la democracia es política, el voto es político, pero no somos políticos partidarios. Minimizar la movilización en La Paz y Cochabamba es una falta de respeto al pueblo boliviano. Estamos viendo que están preocupados por esa unidad que ha sido generada”. Para Camacho los cabildos del jueves fueron contundentes y han reflejado el sentimiento de democracia.

El líder cívico también respondió a las críticas que señalan que él estaría apuntando a las elecciones subnacionales del próximo año. “Vuelvo a decir que no soy candidato a nada, tengo un compromiso con mi institución, con mi familia, con Santa Cruz y con Bolivia, y no pienso romperlo solo por buscar un cargo político”, dijo Camacho.