17 de enero de 2022, 4:00 AM
17 de enero de 2022, 4:00 AM

En su edición de ayer domingo, EL DEBER publicó primicialmente una fotografía que muestra el estado actual del Ingeniero Percy Fernández Áñez. Su familia accedió al requerimiento de esta casa periodística para realizar la toma que refleja el deterioro físico evidente de quien fuera alcalde municipal de Santa Cruz de la Sierra y que, no obstante, fue declarado ‘apto’ para prestar su declaración ante el Ministerio Público el miércoles 19 de enero a hrs 10:00 en su domicilio particular por el denominado caso ‘items fantasmas’. El acto procesal debe cumplirse en presencia de la psicóloga Paola Barrientos y de la médico forense Katherine Ramirez “para salvaguardar la salud física y emocional del denunciado debido a su avanzada edad”.

La citación a Fernández Áñez fue dispuesta por el Fiscal General del Estado, Juan Lanchipa, tras una valoración psicológica realizada por el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) a su salud mental y que determinó que está en condiciones de declarar. A través de sus abogados, la familia del exalcalde cruceño ha presentado un recurso para anular el informe del IDIF por considerarlo “contradictorio, insuficiente y ambiguo” y “porque vulnera todos sus derechos y su dignidad como persona”. Al mismo tiempo pide una nueva valoración siquiátrica del aludido con participación de un equipo médico multidisplinario.

Desde años precedentes, la salud física y mental de Percy Fernández viene registrando un deterioro gradual e inexorable por afectaciones diversas, según informes médicos de profesionales de prestigio reconocido y que son de público conocimiento. Uno de esos informes que suscribe el Dr. Guillermo Carlos Rivera Arroyo y que fue divulgado el 21 de diciembre de 2021 señala que el exburgomaestre, de 82 años de edad, “padece trastorno neurocognitivo vascular mayor siendo el pronóstico malo por el progresivo deterioro de las funciones cognitivas…tras evaluación siquiátrica al paciente, es incapaz de comprender la información que se le pide precisar probablemente por las múltiples lesiones que ha sufrido su cerebro”.

Otro informe del 14 de diciembre del mismo año describe como antecedentes patológicos del paciente “aneurisma de aorta abdominal, diabetes mellitus, neuropatía diabética, prótesis bilateral de cadera, enfermedad de Parkinson y Alzheimer. Por su parte el Dr. Carlos Alberto Suárez informa que Fernández Áñez “tiene déficit motor con alteración parcial de la memoria. Es dependiente de otra persona para su higiene personal, su alimentación, medicación y movilización” mientras que el Dr. Gueider Salas Ferrufino refiere que Percy “fue internado en abril de 2020 por presentar enfermedad sistémica grave y deterioro cognitivo”.

Dejando de lado las consideraciones que pudieran hacerse sobre el proceso judicial que se pretende instaurar en su contra y para el que podría no estar en condiciones de afrontar sin riesgo tomando en cuenta su estado de salud bastante quebrantado, es perceptible el ensañamiento contra un hombre que durante su prolongado ejercicio de la función pública tuvo luces y sombras como alcalde municipal de Santa Cruz de la Sierra y, años antes, como presidente del Comité Pro Santa Cruz, entre otros importantes cargos que desempeñó.

En su más brillante ciclo como principal autoridad edilicia cruceña, Percy Fernández Áñez transformó la ciudad e impulsó decididamente su avance a la modernidad. Ya no era dueño o no tenía plena conciencia de sus actos cuando en los últimos tiempos de su gestión estuvo virtualmente secuestrado por su entorno más cercano e influyente. Su poder de decisión no le correspondía. Lo ejercitaban otros. Él fue manipulado inescrupulosamente.

Pero es innegable que, antes de su ostensible declinación física y mental, de que empezaran a utilizar su nombre y figura, el “Loco” Percy llegó a encarnar uno de los liderazgos regionales de mayor brillo y que más profunda huella ha dejado. Un liderazgo sobre el que se pretende echar sombras para escarnecer a los cruceños que, no obstante las debilidades propias del espíritu humano que pudiera haber registrado, lo reconocen y valoran. En el ostracismo de su existencia terrenal, Percy Fernández Áñez merece respeto. La consideración suficiente como persona y ciudadano de un pueblo que amó profunda y devotamente.



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