1 de febrero de 2022, 4:00 AM
1 de febrero de 2022, 4:00 AM


Más de 2,9 millones de estudiantes retornan hoy a las clases en un arranque que combina las modalidades a distancia, semipresencial y presencial, y que volverá a poner de manifiesto las carencias de muchos hogares que se verán en apuros por falta de un dispositivo móvil inteligente y acceso a internet para que los niños “asistan” virtualmente a las clases.

En las nueve capitales de departamento las clases se desarrollarán de manera virtual, y en las zonas periurbanas y dispersas se aplicará la asistencia semipresencial y presencial.
De los 2,9 millones de estudiantes, 1,2 millones pertenecen al nivel secundario; 1,4 millones son del nivel primario y más de 300.000 estudian en el nivel inicial.

En el caso de Santa Cruz, los cuatro distritos educativos de la capital tendrán clases de forma virtual durante los primeros 30 días, y luego se evaluará si se continúa o se cambia esta modalidad.

Esa nueva forma de educación comenzó junto con la llegada del coronavirus, en marzo de 2020, y desde entonces ha traído insalvables dificultades a las familias numerosas de escasos recursos, donde normalmente existe un solo equipo celular y los hijos deben compartirlo. Cuando se trata de hermanos de diferentes ciclos no hubo mayores problemas porque primaria se da en las mañanas y secundaria por las tardes.

Pero cuando hay dos o más estudiantes de edades cercanas dentro de la misma casa, se dan casos en que solo uno de ellos puede utilizar el celular.

A eso se suma el costo de la conexión a internet de esas familias, que en la mayoría deben cargar créditos a sus equipos para tener servicio por datos; mientras otras, las menos, adquieren paquetes económicos de planes de conexión a internet por wifi, que tampoco está exenta de dificultades por la calidad de la señal.

Educación a distancia es sinónimo de protección para que los estudiantes no se contagien con Covid-19 en los ambientes cerrados de los colegios; pero también es sinónimo de deterioro de la calidad educativa de quienes no tienen un celular por persona en la casa.

Se estima que el año pasado se cerró la gestión escolar con un 30 por ciento de deserción escolar, porque muchos alumnos no tenían medios tecnológicos para asistir virtualmente a las clases. El índice es elevado, considerando que antes de la pandemia existía un promedio de deserción anual del 5 %.

No son los únicos obstáculos. Casi todos padres de familia consultados sobre el tema, coinciden en que preferirían que las clases volvieran a ser presenciales porque en la casa los hijos se distraen, no tienen el seguimiento personalizado de los maestros como ocurre dentro del aula y se pierde la riqueza de la educación en equipos, donde los compañeros comparten conocimientos, experiencias y momentos de entretenimiento.

Las autoridades nacionales de educación dicen que el sistema de educación virtual estará vigente mientras dure la cuarta ola de contagios que vive el país, principalmente por la presencia de la variante Ómicron del virus y mientras los cuadros epidemiológicos de cada región continúen en promedios altos o medios.

En el caso de los colegios particulares que apliquen las modalidades virtual o semipresencial, deben establecer descuentos entre cinco y 30 por ciento a las mensualidades, y si no lo hacen corren el riesgo de recibir sanciones que incluyen el cierre.

Con esas condiciones inicia el año escolar; ojalá que pese a las muchas dificultades sea un comienzo beneficioso y de mejor calidad que el de las últimas dos gestiones.

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