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Con el avance progresivo de la vacunación y la desescalada de los casos de coronavirus, el Ministerio de Educación apuesta al retorno de los escolares a las aulas, a través de las modalidades presencial y semipresencial, según el grado de riesgo de cada zona.

Las clases presenciales en el país se vieron interrumpidas en marzo del año pasado por la pandemia de coronavirus que impuso una nueva modalidad de interacción, aprendizaje y enseñanza virtual, por lo que la mayoría de los sistemas educativos del mundo tuvieron que reaccionar y adaptarse rápidamente a esta nueva realidad.

Sin embargo, la necesidad de relacionamiento de los niños con sus pares y las desigualdades en el acceso a los medios tecnológicos, además de otras limitaciones, hacen necesario el retorno a las aulas.

El titular de la Dirección Departamental de Educación (DDE), Elieso Huayllani, manifestó que en este camino están las escuelas de todo el país y en Santa Cruz el 40% de las unidades educativas ya está en este proceso porque han retornado a las modalidades presencial y semipresencial, especialmente en las provincias.

El infectólogo pediatra Carlos Paz señala que es importante que los niños retornen a las aulas, no solo por aspectos pedagógicos, sino también por su desarrollo social y bienestar emocional. Advierte que en países como España e Italia se dio un aumento de los casos de depresión y ansiedad en los niños y adolescentes, lo que apresuró el retorno a las aulas porque las escuelas son un filtro para estas alteraciones.

Recomienda que el retorno a las aulas sea cumpliendo las medidas de bioseguridad, pero la forma de interacción debe ser lo más normal posible.

Paz preside el Comité de Infectología Pediátrica de la Sociedad Cruceña de Pediatría, que elaboró una guía para el retorno seguro a clases, un documento que da recomendaciones para minimizar los riesgos de contagio.

En el documento destacan que el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades asegura que las investigaciones de casos identificados en entornos escolares sugieren que la transmisión del virus en las escuelas es poco frecuente y no es la causa principal de la infección por SARS-CoV-2 en los niños; si se aplican medidas adecuadas de distancia física e higiene, es poco probable que las escuelas sean entornos de propagación más significativos que otros entornos ocupacionales o de ocio con densidades similares.

Estas son las recomendaciones del Comité de Infectología Pediátrica de la Sociedad Cruceña de Pediatría.

USO CORRECTO DE BARBIJO

Se requiere el uso correcto y constante que se ajuste bien a la cara, barbijos con filtración adecuada por todos los estudiantes, maestros y personal para prevenir la transmisión por SARS-CoV-2, a través de las gotitas respiratorias.

Todas las personas en las instalaciones escolares deben usar barbijos en todos los entornos de la escuela y fuera del aula, incluidos los pasillos, las oficinas, los baños, los gimnasios, los auditorios, etc., con excepciones para ciertas personas, o para ciertos entornos o actividades.

Las telas más efectivas para las máscaras son de tejido apretado, como el algodón y las mezclas de algodón y en dos o tres capas de tela. No se recomiendan los barbijos con válvulas o respiraderos de exhalación, las que usan telas de tejido suelto y las que no se ajustan correctamente.

DISTANCIAMIENTO

Un principio básico del distanciamiento físico es establecer políticas escolares e implementar intervenciones estructurales para promover la distancia física entre estudiantes en las aulas.

En las escuelas primarias, los estudiantes deben estar separados por al menos 1 metro; en las escuelas intermedias y secundarias, a esta misma distancia en áreas de transmisión comunitaria baja, moderada o sustancial; mientras que en áreas de alta transmisión comunitaria, los estudiantes de secundaria y preparatoria deben estar separados por 2 metros.

LAVADO DE MANOS

Enseñar a los niños a lavarse las manos correctamente y reforzar los comportamientos de higiene.

AMBIENTES

Realizar cambios en los espacios físicos para mantener un entorno y unas instalaciones saludables, incluida la mejora de la ventilación. Limpiar de forma rutinaria las superficies de alto contacto (como pomos de puertas e interruptores de luz).

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