14 de julio de 2021, 5:00 AM
14 de julio de 2021, 5:00 AM


Señales contradictorias y apresuradas dieron en los últimos días las autoridades nacionales con relación al posible retorno de los estudiantes a las clases presenciales, pese a que en el país la pandemia del coronavirus continúa provocando contagios, internaciones y muertes, y a que la cobertura de vacunación es muy reducida aún.

El domingo, en un acto de entrega de aulas en la región de Laja, en el altiplano paceño, el presidente Luis Arce pidió a la población vacunarse contra el virus porque “se viene una cuarta ola”, pero a la vez anunció que “esta semanita más creo que vamos a tener clases a distancia y otra vez volveremos a las clases presenciales y semipresenciales”.

Si el presidente anuncia que llega una cuarta ola es porque tiene información especializada de sus colaboradores de Salud que le adelantaron algo así. En ese caso, resulta contradictorio que al mismo tiempo se anuncie el retorno a las clases presenciales en el plazo de una semana.

Después salió el ministro de Educación, Adrián Quelca, a hacer precisiones en sentido de que el objetivo es retornar “en algún momento a la nueva normalidad”, es decir, que no será necesariamente desde el lunes 19 de julio, como dejó entender el presidente Arce.

Que no existe mejor escenario para la educación que las clases presenciales, como dijo el ministro, es evidente. Eso se supo desde el inicio de la pandemia, pero a la hora de elegir entre la educación y la vida la alternativa está clara: es prioridad cuidar la salud de los estudiantes, y si las clases presenciales implican reunión de personas y por tanto mayor exposición al contagio, entonces se recomienda optar por los estudios a distancia al menos mientras continúe la amenaza del virus.

Dirigentes del magisterio también salieron para manifestar su desacuerdo con el retorno a clases presenciales desde la siguiente semana y calificaron de “irresponsable” el anuncio de Arce, de quien dijeron que está mal informado.

Según Omar Cabrera, representante del Magisterio Urbano de Santa Cruz, las autoridades no se han enterado que más de 200 maestros fallecieron por Covid-19 en Santa Cruz y 700 en todo el país, y reclamó que la vacunación aún no alcanzó ni al 50 por ciento de los maestros bolivianos.

En el mismo sentido se pronunció la Secretaría Municipal de Salud de Santa Cruz, que no recomienda el retorno a clases presenciales porque estiman en 8 por ciento los casos asintomáticos entre la población estudiantil, lo que pudiera provocar nuevos contagios.

Según la estadística oficial, hasta el momento alrededor del 33 por ciento de la población vacunable de 7,1 millones de habitantes mayores de 18 años ha recibido la primera dosis de alguna de las vacunas que llegaron a Bolivia, mientras solo el 11,4 por ciento de esa población ha recibido el tratamiento completo, es decir, las dos dosis de la vacuna.

En horas pasadas llegó al país una donación del gobierno de Estados Unidos consistente en un millón de vacunas Johnson & Johnson, que tienen la virtud de requerir una sola dosis. Con solo esa donación, se logrará cubrir en pocos días al 14 por ciento de la población vacunable, es decir, un porcentaje mayor al 11,4 por ciento que hasta ahora ha recibido el ciclo completo del inmunizante.

La donación estadounidense, que tiene un costo de alrededor de siete millones de dólares, fue bien recibida por la población, pero el Gobierno no tuvo expresiones de agradecimiento, al menos no de manera pública, con el gobierno de Washington, como sí las tuvo con los gobiernos ruso y chino, a quienes compra vacunas a un precio nunca revelado.

 



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