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En su rol de presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC-Bolivia) cree que de momento no se han implementado medidas económicas tendientes a dinamizar al sector de oferta -aparato empresarial formal- ni se sentaron las bases para un diálogo abierto y sostenido con el sector empresarial privado, actor esencial para la generación de crecimiento sostenible y promotor de las actuales y nuevas inversiones. Visibiliza las alianzas público-privadas como motor del desarrollo económico y social de las regiones del país.

_¿Cuál es la realidad actual que viven los actores económicos afiliados a la CNC-Bolivia?
Por las características del tejido empresarial formal en Bolivia, donde ocho de cada 10 empresas son pequeñas unidades económicas, micro y pequeñas empresas, está siendo muy difícil remontar el shock de oferta y demanda que se dio como efecto de la crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19 y las medidas de confinamiento implementadas en su oportunidad.

La economía del país durante 2020 dejó de producir bienes y servicios por alrededor de los $us 4.000 millones y en la presente gestión si bien se ha dinamizado en parte la economía, no se han implementado suficientes medidas económicas tendientes a dinamizar al sector de oferta que es el sector empresarial formal del país.

_Pasó un año de gestión del régimen actual de Gobierno, ¿qué sensación deja en el empresariado del país la administración del presidente Luis Arce?
En el primer año de mandato del presidente Luis Arce la política económica del Gobierno se centró en la reactivación de las actividades económicas afectadas por la pandemia del Covid-19 y en el apoyo a población vulnerable con la dotación de bonos solidarios.

Se apostó nuevamente por un modelo de inversión pública e impulso del consumo interno para dinamizar y reactivar la economía del país, sin que se hayan sentado de momento las bases para un diálogo abierto y sostenido con el sector privado, actor que consideramos esencial para la generación de crecimiento sostenible.

El gran desafío para el Gobierno central debe estar centrado en institucionalizar una plataforma de dialogó público-privado con miras de generar un clima de inversión adecuado que permita dar sostenibilidad y promover las actuales y nuevas inversiones para que se traduzcan en mayor desarrollo económico y social para el país.

_¿Cuál es la amenaza que el empresariado visibiliza en la intención de implementar normas inconsultas y no consensuadas con los actores económicos?
Como CNC-Bolivia, durante los últimos 131 años de vida institucional, siempre hemos promovido el diálogo público-privado, que permita generar medidas articuladas con quienes las van a aplicar, lo cual garantiza un mejor y adecuado impacto en la implementación de las mismas.

_¿Usted cree que las cifras que expone el Gobierno de desempeño de la economía son reales o alcanzan para la reactivación?
Como entidad respetuosa de la institucionalidad en el país, confiamos en la información oficial que presentan las diferentes entidades del sector público. Las contrastamos con los análisis y estudios que realizamos con entes privados de coordinación empresarial.

_¿Cómo afecta la tensión social y la conflictividad creciente en el clima de negocios e inversiones en el sector empresarial?
Definitivamente no son favorables para generar un clima de negocios adecuado que transmita certidumbre a los agentes económicos e incentivo para las inversiones actuales y potenciales.

Como CNC-Bolivia reiteramos la necesidad de construir una agenda de trabajo público-privada tendiente mejorar el clima de inversión en Bolivia con seguridad jurídica. Esto permitiría dar certidumbre a las inversiones actuales y promover nuevas inversiones nacionales y extranjeras en el país.

_¿Cuáles cree usted que son los temas pendientes en los que el Gobierno debe poner énfasis para avanzar en la ansiada reactivación productiva y económica?
Como CNC-Bolivia estamos conscientes que la salud de la economía es lo más importante para generar certidumbre y bienestar para la sociedad, por lo que reiteramos al Gobierno nacional sobre la necesidad urgente de construir una agenda de trabajo público-privada que permita mejorar el clima de inversión en el país.

_Si bien el Gobierno excluyó el pago del doble aguinaldo, ¿estaba el tejido empresarial afiliado a la CNC-Bolivia en condiciones de hacerlo efectivo?
El anuncio del ministro de Economía y Finanzas Públicas desestimando el pago del doble aguinaldo genera mayor certidumbre a los agentes económicos porque ningún sector estaba en condiciones de asumir la cancelación de ese tipo de obligaciones.

_¿Qué acciones debe encarar el Gobierno para generar certidumbre y garantizar seguridad jurídica a las inversiones del sector empresarial privado?
A partir de la institucionalización de una plataforma de diálogo público-privada se debe generar una agenda de trabajo donde se diseñen medidas económicas de corto, mediano y largo plazo que permitan encarar a futuro los grandes retos para el desarrollo económico y social del país. Se debe analizar la implementación de un sistema de regulación para el sector formal de la economía, que permita fortalecer la actividad formal que apenas representa un 20% del total de la economía del país.

_Hablando de alianzas, ¿cuáles son los avances con los gobiernos subnacionales en esta temática, tomando en cuenta que Tarija y Santa Cruz han avanzado en este proceso?
Bajo una coyuntura de recesión económica las alianzas público-privadas son muy adecuadas porque coadyuvan con la generación de ingresos adicionales para los gobiernos, más allá de los recursos públicos, para invertir en proyectos de desarrollo. Por otra parte, incorporan el conocimiento técnico y gerencial del sector privado, aportando valor agregado y mayor eficiencia técnica.

Considerando la escasez de recursos públicos con las que cuentan los gobiernos subnacionales hemos visto la necesidad de impulsar en esas instancias, la implementación de normativa que regule las alianzas público-privadas como motor del desarrollo económico y social de las regiones.

_El Gobierno asegura que nivel de las Reservas Internacionales Netas, el superávit en su cuenta corriente, el crecimiento económico de 9,4% al segundo trimestre y el superávit comercial registrado hasta agosto - $us 1.360 millones- contribuyen a mitigar los riesgos de la economía nacional, ¿usted cree que con estos indicadores está garantizada la estabilidad económica del país o en qué otros factores se debe hacer foco?
Vemos que algunos indicadores económicos deben ser objeto de atención del Gobierno Nacional, caso del déficit fiscal acumulado que arrastra el país en los últimos 7 años (2014-2020) que estaría alrededor de los 106.000 millones de bolivianos. Adicionalmente a esto, para esta gestión el Programa Fiscal Financiero 2021, suscrito entre el Banco Central de Bolivia (BCB) y el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, prevé un déficit fiscal de aproximadamente 9,7% del Producto Interno Bruto (PIB).

Esto significa que el Estado viene generando excesivo gasto respecto sus ingresos y que ese déficit debe ser financiado mediante crédito de fuentes internas o externas. No se ha podido mejorar el nivel de Reservas Internacionales, que según el más reciente informe del BCB, asciende a $us 5.032 millones.

La agencia global de calificación crediticia Fitch Ratings ya advirtió hace unos días sobre posibles riesgos financieros debido al financiamiento del déficit fiscal con recursos públicos del BCB, lo que llevo a una calificación negativa.

_Según el Ministerio de Planificación del Desarrollo, en materia de inversión pública, el nivel de ejecución alcanzó más de $us 1.400 millones a escala nacional hasta agosto de este año, ¿usted cree que este monto es el ideal o el requerido para la reactivación productiva y económica del país?
Entendemos que es muy difícil superar el shock que se ha generado sobre nuestra economía debido a la crisis sanitaria; sin embargo, hemos establecido desde el inicio de la pandemia, la necesidad de implementar medidas de corto, mediano y largo plazo. En el corto, era muy importante inyectar liquidez a la economía, haciendo énfasis en el sector de oferta (empresarial privado), porque es el que te dinamiza la economía, aporta a la sostenibilidad de las finanzas públicas y genera bienestar en la sociedad a través de la generación de empleo digno y formal. Si se considera que en 2020 se dejó de producir bienes y servicios por aproximadamente $us 4.000 millones, la inyección de liquidez tendiente a la reactivación económica debería haber rondado ese monto.

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