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Salvador Romero eligió. En una declaración para la prensa, ayer anunció la decisión de dejar el cargo que asumió el 25 de noviembre de 2019 como vocal de la entonces presidenta Jeanine Ánez en el Tribunal Supremo Electoral (TSE).Admitió que hubo “presiones” desde distintos frentes, incluso de carácter “corporativo”.

Precisamente, su primera misión fue dirigir las elecciones nacionales que habían sido anuladas en medio de denuncias de fraude y protestas que provocaron la renuncia del entonces presidente Evo Morales, que luego salió del país en busca de asilo.

Esos comicios, postergados en dos ocasiones por efecto de la pandemia de coronavirus, se celebraron el 3 de noviembre de 2020. Romero dirigió luego las elecciones subnacionales del 7 de marzo de 2021 y la segunda vuelta del 11 de abril para definir a los gobernadores de Chuquisaca, La Paz, Pando y Tarija. Los tres procesos electorales se realizaron bajo condiciones que impuso la pandemia.

“Parto como llegué, con tranquilidad de ánimo, conciencia y espíritu. Al presentar mi renuncia a la presidencia y a la vocalía cierro una etapa personal y concluyo una fase institucional con un tribunal presto para encarar nuevos desafíos”, dijo Romero en el mensaje que leyó en el frontis de la sede nacional del Órgano Electoral Plurinacional (OEP) que está en la plaza Abaroa de La Paz.

Romero, que hoy cumple 50 años de edad, informó que formalizará su renuncia en una carta que será remitida al presidente Luis Arce, quien tiene la facultad de reponer al vocal electoral, según la prerrogativa 21 concernida en el artículo 173 de la Constitución Política del Estado (CPE).

En su mensaje, Romero dio por cerrada una etapa de transición política que permitió la renovación del poder político a escala nacional y en todas las representaciones locales. “Nada ha sido sencillo para alcanzar el logro de que el ciclo electoral deje una democracia fortalecida y un país en paz, cuando ni lo uno ni lo otro estaba asegurado ni era evidente en noviembre de 2019”, señaló.

En ese tono, recordó el momento en que asumió la dirección de la máxima instancia electoral, 15 días después de que Evo Morales renunciara a la presidencia, presionado por las protestas generalizadas en el país, que denunciaban fraude electoral en favor del Movimiento Al Socialismo (MAS).

De hecho, una de las primeras reacciones frente a esta dimisión provino de Morales, actual jefe nacional del partido gobernante.

“La renuncia de Salvador Romero es la prueba inobjetable de que nunca hubo fraude. Al comprobar que la verdad y la búsqueda de justicia se acercan a autores y cómplices del golpe, deja el cargo para deslindar cualquier responsabilidad. Se va el vocal del gobierno de facto de Áñez”, escribió Morales en su cuenta en Twitter (@evoespueblo).

Siguiendo esa línea, el presidente de la Cámara de Diputados, Freddy Mamani (MAS), señaló que Romero “no pudo contar con más datos sobre ese fraude”, pero destacó la gestión realizada durante las recientes elecciones regionales, un proceso que concluirá con la juramentación de las nuevas autoridades prevista para el próximo 3 de mayo.

Crisis

El 10 de abril de 2019, Evo Morales pidió otras elecciones con nuevos vocales electorales. Esa tarde renunció al cargo de presidente y tras él las principales autoridades políticas de entonces que estaban en las filas del MAS. Ante esta realidad, el legislativo y las asambleas departamentales procedieron a elegir a las autoridades electorales actuales, excepto a aquellos vocales cuyo nombramiento corresponde al jefe de Estado.

Ante este escenario, Romero asumió el mando de un TSE con una baja credibilidad y fuertemente criticado. “El organismo y el proceso electoral fueron golpeados con saña por doquier. Amenazas, hostigamientos desde todos, o casi todos los frentes políticos, a veces sucesivos, en otras ocasiones, simultáneos; presiones de organizaciones sociales, regionales, corporativas; acechanzas de otros poderes. En un país de endeble institucionalidad, bastaba una decisión desagradable para que más que cuestionar la medida, se descalificara al órgano como tal. Se requirió una voluntad inquebrantable para seguir en la misión de consolidar la democracia”, afirmó Salvador Romero en su mensaje de despedida.

Además, el presidente saliente del TSE recordó que recibió una entidad seriamente afectada por la violencia política que provocó la quema y destrucción de las sedes de los tribunales electorales departamentales, que se produjo tras los comicios de 2019.

Formado en sociología y ciencias políticas, Romero en 1998 fue elegido vocal electoral por el Congreso y en 2004 el expresidente Carlos Mesa lo designó en ese mismo puesto, justamente para el proceso electoral de diciembre de 2005, cuando se produjo la primera victoria de Evo Morales y del MAS. Poco tiempo después, Romero dejó su cargo en manos, precisamente, de esa presidencia.

“Lamento mucho la renuncia de Salvador Romero al TSE. Pese a la presión y las dificultades, condujo con idoneidad las elecciones nacionales y subnacionales. Nuevamente se cierne el riesgo de que el MAS controle el OEP (Órgano Electoral Plurinacional) y la democracia se siga debilitando”, escribió luego el expresidente Carlos Mesa a través de su cuenta en Twitter (@carlosdmesag).

“Renuncia presidente del TSE designado por Jeanine Ánez para conducir los comicios que eligieron a Luis Arce y David Choquehuanca en Bolivia. Se va cuando los gobernantes cuestionan la legitimidad del proceso democrático que les confirió su actual mando”, cuestionó el exmandatario Jorge Quiroga a través de esa misma red social (@tutoquiroga).

Por su lado, el exjefe de Estado Jaime Paz Zamora cuestionó la decisión de Romero a quien le responsabilizó de facilitar el camino en favor de los intereses del MAS. “Fácil decir ‘me voy como llegue’ y dar paso a que el gobierno llene su vacancia en momentos de polarización del país. Salvador Romero no solo fue designado para presidir las elecciones sino para reestructurar, modernizar, consolidar y proyectar el poder electoral. ¡Lamentable!”, afirmó

Frente a esas críticas, el abogado constitucionalista y experto en derecho electoral, Carlos Börth, consideró que la renuncia de Romero tiene una razón política y ética, vinculada con la detención de la expresidenta Jeanine Áñez, quien se encuentra recluida desde el 15 de marzo tras ser acusada por la forma en la que asumió el mando del país a finales de 2019.

Börth exteriorizó sus dudas por el “delicado equilibrio” que tendría la sala plena del TSE, donde existirían vocales afines al MAS. Consideró que la designación que haga Arce puede inclinar las decisiones del TSE en favor del partido gobernante y de este modo un debilitamiento de la institucionalidad de este órgano estatal.

La sala plena del TSE se reunirá hoy por la mañana para conocer oficialmente la decisión de Romero y nombrar al nuevo presidente de la institución.

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