23 de febrero de 2022, 4:00 AM
23 de febrero de 2022, 4:00 AM


El régimen de Vladimir Putin reconoció como “repúblicas independientes” a las regiones de Donetsk y Lugansk, que eran consideradas provincias rebeldes del este de Ucrania, en la región de Donbás, y ha movilizado tropas hacia ellas con el pretexto de llevar una misión de pacificación.

El hecho es considerado como el inicio de lo que podría representar una invasión rusa en territorio de Ucrania, que se muestra como el posible conflicto bélico más grande en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Esos dos territorios eran reconocidos por la comunidad internacional como ucranianos, y al haber sido ahora invadidos por Rusia la tensión asoma porque Ucrania podría responder; de hecho, su presidente, Volodymyr Zelensky, ha advertido que no tiene miedo de nada ni de nadie y ha reclamado un “apoyo claro” de los países aliados en Occidente frente al avance de tropas de Moscú.

En los hechos, Putin tiene ahora tropas movilizadas cada vez más cerca de Kiev, capital de Ucrania, que ya estaba prácticamente rodeada por unos 150.000 soldados y artillería pesada de Rusia.

El reconocimiento y ocupación de Donetsk y Lugansk también da por terminado el Acuerdo de Minsk, que ponía orden y límites al conflicto entre las fuerzas separatistas apoyadas por Rusia y Ucrania en la región del Donbás.

Esas dos regiones ahora reconocidas por Putin como “repúblicas independientes” tienen gobiernos aliados de Moscú y desde varios años se dice que en realidad esos regímenes están integrados por agentes de inteligencia rusos que tienen apoyo militar del Kremlin.

De producirse una reacción occidental, o un nuevo avance ruso, el mundo estaría ingresando en la confrontación bélica más grande desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, y esta vez podría tener implicancias directas para la seguridad hemisférica de América Latina.

Y la razón es que en este tiempo, Rusia tiene aliados directos en esta parte del mundo, como Cuba, Venezuela, Nicaragua y ahora también Bolivia por el Gobierno del MAS. Curiosamente, se podría considerar que Rusia tiene más aliados directos en América Latina que el propio Estados Unidos que desde hace unas décadas dejó de tener un interés geoestratégico en los países de su propio continente, lo que fue aprovechado por Rusia, Irán, China y otras potencias.

¿Qué implicaría para América Latina una eventual guerra en Ucrania? Es difícil prever aún, pero con seguridad sería algo muy sensible dado, además, el carácter populista de los gobiernos aliados de Rusia.

Tampoco es que Rusia estaría en condiciones de llevar adelante sola una guerra con Occidente, porque si bien militarmente está bastante preparada, la crisis que agobia a su economía no da para sostener un conflicto con las potencias mundiales de Occidente.

El boliviano Eduardo Gamarra, catedrático de la Universidad Internacional de Florida, advierte con precisión que la economía de Rusia es del tamaño de Texas, Estados Unidos. Rusia es un país grande en territorio, con bombas nucleares que pueden alcanzar a Estados Unidos, pero con una economía improductiva.

Lo que resulta preocupante, desde esa mirada, es que la presencia militar rusa en Venezuela y Cuba podría usarse como carta de negociación con Estados Unidos. En pocas palabras, una eventual guerra en Ucrania tendría por primera vez en la historia una incidencia más directa que en confrontaciones bélicas anteriores.

Tags