El Deber logo
10 de enero de 2023, 4:00 AM
10 de enero de 2023, 4:00 AM

Por Rodrigo Jaldín, gestor de proyectos


A partir de la segunda década de los años 80, en el país se dieron las famosas “relocalización” y “capitalización”, esta segunda se manifestó con el ingreso de empresas transnacionales de todas las áreas económicas, estas empresas se establecieron en su gran mayoría en el Departamento de La Paz, haciendo que este sea el departamento líder de la economía nacional.

Con las diferentes manifestaciones y descontento social que se centralizaban en el departamento de La Paz, en menos de dos décadas las empresas nacionales e internacionales decidieron migrar al Departamento de Santa Cruz, con la consecuencia lógica de que este departamento sería el nuevo líder económico del país, para lo cual consideraron a este, porque el mismo ofrecía condiciones territoriales y de estabilidad político social, aspecto que es relevante a la hora de generar condiciones de inversión interna y externa.

Este hecho generó una migración progresiva de industrias, empresas y consecuentemente una migración de la población del resto del país, porque Santa Cruz se había convertido en un departamento de nuevas oportunidades laborales, y sobre todo porque no había el malestar social producto de actividades político partidarias, como se lo tenía en la ciudad de La Paz.

Este desarrollo permitió a Santa Cruz empezar a tomar un liderazgo en diferentes áreas de desarrollo económico que se fueron acrecentando en los últimos años con una expansión demográfica que sin duda alguna repercutiría en una mayor representación política, aspecto que al parecer puede ser contraproducente cuando el mismo no es manejado de forma adecuada.

En los últimos 4 a 5 años estos cambios económicos y demográficos han sido utilizados de forma política, y han convertido a Santa Cruz en el segundo departamento con mayor inestabilidad política y social, con hechos recientes como el paro de 21 días (gestión 2019), paro de 36 días (2022) y las últimas movilizaciones cívicas en el 2023, mismas que han repercutido en la interrupción de la producción de empresas, interrupción de exportaciones, pérdida de mercados y otros aspectos como la cancelación de recitales, conciertos y eventos similares, mismos que posicionaban a Santa Cruz como un referente de movimiento sociocultural.

¿Las consecuencias económicas de posicionar a Santa Cruz como el nuevo centro político del país, serán más importantes que ser el departamento de mayores inversiones económicas y mayor desarrollo del país?
Este cuestionamiento debería ser analizado, considerando que si tomamos como referencia la posición política de otras ciudades líderes en desarrollo económico en Sudamérica, las mismas no necesariamente son el centro político de sus países, debido a que esta posición geográfica concentra las disputas político-sociales de cada país, aspecto muy relevante a la hora de que los inversionistas consideren realizar una emprendimiento empresarial.

Sin querer hacer leña del árbol caído, este malestar económico de Santa Cruz podría ser aprovechado por los gobernantes de otros departamentos, que generarían mejores condiciones a las que ofrece Santa Cruz y convertirse en el reemplazo en el abastecimiento alimenticio.

Ojalá que la priorización política sobre lo económico, que se da con los diferentes líderes cruceños, no sea el inicio del fin en el liderazgo económico de Santa Cruz, el malestar en los empresarios va en directa relación con la convulsión social que genera pérdidas monetarias, económicas y de prestigio.

Tags