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El año pasado, según informes anuales de la Gobernación de Santa Cruz, la superficie quemada en el departamento fue de 2.079.929 hectáreas hasta el mes de noviembre. Ayer, justo cuando Naciones Unidas conmemoraba el Día Internacional del Cambio Climático, la Gobernación actualizaba sobre el territorio afectado por las llamas en lo que va de 2021: 2.473.731 hectáreas, concentradas en ocho municipios, casi medio millón de ha más que en 2020, y aún no acaba el periodo del fuego. El 58% del área incendiada pertenece a áreas protegidas (AP).

Hoy, el municipio más dañado del departamento es San Matías, con cifras por encima de las de 2019, cuando se produjo la mayor catástrofe en la historia de la Chiquitania. En aquel momento, en todo ese territorio se quemaron 995.853 ha, en 2020 fueron 417.890, mientras que este 2021 se sobrepasó el millón, con 1.182.926 ha hasta el 20 de octubre.

En cuanto a las áreas protegidas, por tercer año consecutivo, el Área Natural de Manejo Integral (ANMI) San Matías ocupó el primer lugar nacional en superficie quemada. En 2019, en el ANMI San Matías se quemaron 820.261 ha, en 2020 fueron 217.389 ha, y en 2021 hasta el 20 de octubre iba por 896.591 ha quemadas. Desde comienzos del mes de julio hasta octubre, por cuatro meses, literalmente, el ANMI San Matías ardió. En 2019 se quemó el 26% del ANMI San Matías, mientras que este año fue casi el 50%.

En 2019, de acuerdo a reportes de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), en áreas protegidas de carácter nacional, sin contar las departamentales y municipales, la superficie quemada fue de 1.102.482 ha, entre seis áreas de protección, casi la misma cantidad de hectáreas que este año se reunió entre cuatro AP nacionales (1.045647 ha). Entre áreas protegidas nacionales, departamentales y municipales, según la FCBC, en 2019 se quemó 1.657.994 ha, mientras que en 2021, al 20 de octubre, el daño iba por 1.453.397 de ha, sin contar que ayer ardían Pilón Lajas y el Parque Tunari.

El informe de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) sobre afectación de los incendios en las áreas protegidas, registró que el daño el 2019 alcanzó al 39% de las AP, mientras que en 2021 va por el 58%.

Más quemas que antes

Del mismo modo, en 2020, los focos de quema del departamento superaron a los de 2019, según refleja el consolidado de datos de la Gobernación. En 2019, el total de focos de quema, entre marzo y noviembre, fue de 55.975, mientras que en 2020 fue de 59.070 durante el mismo periodo. Hasta el 24 de octubre, el reporte del Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales (Satif) de la Gobernación anotaba 46.677 focos de quema en el departamento, considerando que todavía falta una semana de octubre y un par de semanas de noviembre.

A la pregunta sobre por qué hay menos superficie quemada en 2020 que en 2019, a pesar de la cantidad de focos de quema que podrían descontrolarse, Julio Fuentes, jefe del Programa Departamental de Manejo del Fuego, explicó que es notable la mejor preparación del combate en terreno que en 2019, cuando no había una capacidad igual de las instituciones.

“Hemos notado una evolución muy favorable en cuanto al combate, hay más comunidades preparadas, brigadas comunales que han saltado al terreno, mejor coordinación en el lugar, más grupos voluntarios desplazados. Nosotros como Gobernación hemos aumentado la cantidad de nuestros bomberos instructores, el desplazamiento de maquinaria también ha sido mucho mayor, como nunca la Gobernación ha desplegado maquinaria pesada, de vehículos, cosa que no se vio en anteriores años. Puede decirse que en muchos frentes se ha controlado el fuego antes de que las llamas se desborden y eso ha disminuido mucho las posibilidades de que un incendio se dispare”, argumentó.

Fuentes ejemplificó con el área protegida Otuquis, donde a pesar de que en algún momento el fuego se desbordaba, se controló a tiempo, evitando el aumento de las hectáreas dañadas. “Si estuviéramos con las condiciones de respuesta de 2019, en cuanto a estado de apronte, ya estaríamos con las mismas cifras de 2019, hubo la ventaja de respuesta temprana, cosa que no ocurrió en el desastre de hace dos años”, aseguró.

En Otuquis, en 2019 se quemaron 338.960 ha, en 2020 fueron 143.846, y este año, al 20 de octubre, ya iban 128.271 ha.

El descontrol en San Matías se dio, según Fuentes, por otras razones. Explicó que una de las características de la zona es que tiene muchas comunidades y propiedades ganaderas, presencia humana, tanto en el municipio como en el área protegida, situación que dio lugar a que se originen las quemas que inicialmente fueron controladas, pero que se dispararon.

“En San Matías también hay el problema de que había mucho colchón de vegetación sobre la superficie del suelo, entonces el fuego se volvió rastrero”, describió.

Sin embargo, una de las quejas de los guardaparques, hasta hoy, es que la dirección del ANMI y el Servicio Nacional de Áreas Protegidas ignoraron los primeros pedidos de auxilio, al no entender la gravedad de las llamas.

Beni, otro caso grave

Hasta el 12 de agosto de este año, la Gobernación beniana había calculado una superficie quemada de 680.000 ha, a partir de ese momento ha hecho cálculos semanales, pero no consolidados hasta octubre.

Un informe de FAN y Wild Conservation Society (WCS) informó que el año pasado, Beni acaparó el 48% del total nacional de superficie quemada, seguido por Santa Cruz, con el 43%. Juntos, los dos departamentos suman el 92% del daño en el país. De lejos les siguió La Paz, con 5%.

En Beni, entre dos municipios, San Ramón y Exaltación, concentraron más de la mitad, 56%, de las quemas en ese departamento.

Ayer ardieron dos AP, el Parque Tunari, en Cochabamba, con grandes daño y problemas de asentamientos, y también Pilón Lajas, entre La Paz y Beni, donde solo la lluvia apaciguó las llamas.

Frontera agrícola

El informe de la Gobernación de 2019 explicó que los focos de quema ocurren en tierras de uso forestal (50%), agropecuario intensivo y extensivo (24%) y silvopastoril (10), denotando la presión sobre la frontera agrícola y nuevos asentamientos.

En una publicación sobre incendios y deforestación del Cejis, Unitas, Diakonia e Iwgia, cita el informe de la ABT, sobre la planificación nacional al 2020, que impulsa la modificación del cambio de la cobertura boscosa para campos de cultivo y ganadería, por lo tanto la habilitación de tierras con desalojo de la cobertura arbórea. En audiencia pública en 2019, la ABT reconoció que la deforestación alcanzó el 200% desde 2015.


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