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Alemania ultimaba ayer un paquete de nuevas restricciones, Estados Unidos endurece las exigencias de entrada al país y la UE medita una vacunación obligatoria. Las medidas frente al coronavirus se multiplican en diferentes países del mundo ante la continua expansión de la variante ómicron.

Enfrentada a su peor ola del coronavirus desde el inicio de la pandemia, Alemania debe decretar nuevas medidas como posible cierre de bares y otros lugares públicos a la espera de debatir en el parlamento una eventual vacunación obligatoria.

Pero, por ahora, la acción de muchos gobiernos pasó por limitar la movilidad internacional a pesar de la opinión contraria de la OMS y la ONU, especialmente ante las restricciones impuestas específicamente a África austral, donde se avisó en primer lugar de esta nueva variante.

En EEUU, que detectó casos en California y Minnesota, el presidente Joe Biden anunció una nueva campaña contra la pandemia centrada en nuevos requisitos para los viajeros y en un aumento en el esfuerzo de vacunación.

Desde “principios de la semana que viene”, todos los viajeros que entren en el país deberán, además de estar vacunados, presentar una prueba negativa realizada el día antes de su partida, informó ayer la Casa Blanca.

Por otra parte, Japón dio marcha atrás a su drástica decisión de suspender todas las reservas para los vuelos de entrada al país durante diciembre y permitir el retorno de sus nacionales en el extranjero.

Virus sin fronteras

Pese a estas limitaciones, la nueva variante, aparentemente más contagiosa y con múltiples mutaciones, sigue llegando a nuevos países y ya está presente en todos los continentes.

Después de anunciar un caso en sus territorios de ultramar, Francia detectó otro ayer en el continente europeo. También se registraron por primera vez casos en India, Noruega, Islandia o Irlanda.

En América se ha detectado en Estados Unidos, Canadá y Brasil, aunque la Organización Panamericana de Salud advirtió que “pronto” esta variante va a estar probablemente en circulación por todo el continente.

Tanto la OMS como la ONU desaconsejaron imponer restricciones generalizadas a los viajes, especialmente enfocadas a los países del sur de África, objeto de vetos en múltiples países.

Los cierres de fronteras son “profundamente injustos, punitivos e ineficaces”, denunció el secretario general de la ONU, António Guterres, calificando de “escándalo” la condena impuesta a África por no disponer de suficientes vacunas.

Ante la “amenaza para el crecimiento” económico que representa ómicron, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) urgió a que “las vacunas sean producidas y distribuidas lo más rápidamente posible en todo el mundo”.

Los países más desarrollados del G20 gastaron 10 billones de dólares para proteger su economía durante la crisis, mientras que vacunar a todo el planeta solo costaría 50.000 millones, lamentó Laurence Boone, economista jefe de la OCDE.

Vacunas y otros métodos

Existen dudas sobre la eficacia de las vacunas existentes contra el covid frente a esta nueva variante, reconocidas por el presidente del laboratorio estadounidense Moderna, Stephan Bancel.

Fabricantes como Pfizer/BioNTech, Novavax, AstraZeneca o el mismo Moderna se mostraron confiados en poder desarrollar un nuevo fármaco contra ómicron. Rusia anunció trabajar en una versión específica de su Sputnik V.

Al mismo tiempo empiezan a aparecer alternativas como la píldora anticovid de Merck, respaldada por un panel de salud de EEUU, o el tratamiento a base de anticuerpos monoclonales de GlaxoSmithKline (GSK), que recibió la luz verde del regulador británico.

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